El rescate del Duro Felguera parece un cuento de nunca acabar. El 30 de septiembre expira el plazo para que la SEPI libere el segundo tramo del rescate comprometido con la empresa asturiana en marzo, equivalente a 80 millones de euros, aunque dentro de la propia compañía se asume que en esa fecha será imposible cumplir con los requisitos impuestos por la sociedad pública.

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Para recibir este dinero, Duro Felguera se comprometió a comienzos de año a tener cerrado y firmado su acuerdo de refinanciación con la banca acreedora y acreditar el ingreso de 40 millones de euros provenientes del fondo estadounidense Fortress, correspondientes a derechos de cobro de unos arbitrajes.

Adicionalmente, la SEPI se comprometió a aportar 30 de estos 80 millones en capital, y entrar como socio de la compañía, si es que a su vez Duro Felguera acreditaba la entrada de un socio industrial con una inyección de capital de 30 millones de euros. Si no entraba un socio, el montante de la sociedad pública se convertía automáticamente en un préstamo participativo.

Sin embargo, las fuentes consultadas por este diario indican que ninguna de estas condiciones están cerca de conseguirse. A día de hoy, la negociación con la banca está en punto muerto porque siguen sin cerrarse todos los flecos.

En mayo, la compañía desbloqueó los primeros 40 millones del rescate tras cerrar el correspondiente term sheet u hoja de términos con sus acreedores, pero quedó pendiente la firma con las diferentes entidades financieras, entre las que se encuentra el Banco Santander.

Retraso de ayudas

Una firma que todavía no se produce y que llevó a Duro Felguera a solicitar una ampliación de los plazos desde el 30 de junio inicial al actual 30 de septiembre. Tras el verano las cosas no han mejorado y a tres semanas de que expire el nuevo plazo todo parece indicar que la compañía deberá pedir una nueva prórroga.

El problema es que no solo está lejano el acuerdo con la banca, sino que tampoco parece cerca el ingreso de los 40 millones del fondo Fortress. En marzo, Duro Felguera vendió los derechos de cobro de las posibles indemnizaciones en litigios que tiene abiertos (derechos de crédito derivados de los litigios) a este fondo.

Sin embargo, seis meses después sigue sin cerrarse el acuerdo ya que Fortress tiene más difícil de lo esperado conseguir los 40 millones que deben ingresar a Duro Felguera de manera directa (en efectivo) y no a través de instrumentos financieros.

Es por ello por lo que en la compañía se cree que será imposible conseguir los 80 millones de la SEPI en septiembre y trabajan para intentar cerrar el acuerdo con la banca a la vez que se baraja pedir una nueva prórroga.

El problema para Duro Felguera es que, cuanto más se aleje el plazo para cobrar estos 80 millones, mayores serán sus problemas de liquidez. Es un círculo vicioso en el que el retraso sigue generando incertidumbre al mercado manteniendo además a la empresa sin avales para poder contratar.

Inversor industrial

Los clientes no adjudican obras por el riesgo de que la SEPI rechace la ayuda y a su vez los bancos no quieren lanzarse a firmar sin un inversor claro. En este punto, tampoco hay claridad y sigue sin existir un interesado claro en liderar la compañía como socio industrial.

Si no hay socio industrial, probablemente ninguno de estos acuerdos se cierre, lo que abocaría a la compañía a un grave problema de liquidez y de supervivencia en el mediano y largo plazo.

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