Imagen de la mesa redonda.
La FP, clave para el empleo en sectores como tecnología, sanidad y energías renovables
Varios expertos han analizado el papel de la FP como motor de empleo, su adaptación a las necesidades del mercado laboral y los retos pendientes para reforzar su conexión con las empresas.
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La Formación Profesional se ha consolidado como uno de los pilares clave para el empleo y la competitividad en España. Así ha quedado patente en una de las mesas redondas del V Foro de Educación, Innovación y Economía de EL ESPAÑOL de Málaga, celebrado este miércoles y jueves.
Francisco Cámara, Michele Menghini y Virginia Agelet, director general de Universae, responsable de Empleabilidad de Davante y cofundadora y directora general de iLERNA, respectivamente, han analizado el papel de la FP como motor de empleo, su adaptación a las necesidades del mercado laboral y los retos pendientes para reforzar su conexión con las empresas.
En una mesa moderada por el delegado de EL ESPAÑOL de Málaga, Ángel Recio, se ha debatido sobre los avances de este modelo formativo. Cámara ha puesto el foco en la necesidad de mejorar la conexión entre el sistema educativo y el tejido empresarial.
Aunque ha destacado que actualmente hay cerca de 1,2 millones de estudiantes en Formación Profesional y una mayor alineación con las empresas, ha advertido de los riesgos de no avanzar en esta dirección: “Si no ajustamos bien las necesidades del mercado de trabajo, tendremos empresas menos competitivas, con menor valor añadido y, en consecuencia, un menor estado de bienestar”.
El directivo ha subrayado también la importancia de impulsar las profesiones STEM, donde España aún se sitúa por debajo de otros países más competitivos, con apenas un 20% de titulados.
En este sentido, ha incidido en la creciente demanda de técnicos cualificados para sectores como el mantenimiento industrial, las energías renovables o la automatización.
Además, ha alertado de que muchos empleos actuales desaparecerán o cambiarán profundamente, lo que obligará a apostar por el “reskilling” o recualificación de trabajadores en activo.
Cámara ha destacado igualmente el valor de acercar al alumnado a la realidad empresarial desde el inicio. Para ello, ha explicado cómo trabajan con compañías que elaboran materiales, como vídeos, para mostrar el entorno laboral y las oportunidades de desarrollo, facilitando que los estudiantes perciban estos espacios como atractivos y accesibles.
Por su parte, Menghini ha abordado la evolución de la percepción social de la Formación Profesional, que ha calificado de claramente positiva, con más del 70% de valoración favorable.
Sin embargo, ha señalado que el gran reto está en la preparación integral del alumnado, especialmente en lo que respecta a las habilidades blandas. “Las empresas no solo valoran lo que sabes hoy, sino tu capacidad de aprender en el futuro”, ha explicado.
En un contexto laboral cambiante, donde es difícil prever las competencias necesarias a medio plazo, Menghini ha defendido la importancia de formar perfiles adaptables, capaces de enfrentarse a problemas reales.
En este sentido, ha insistido en el modelo de “aprender haciendo” y en la necesidad de integrar a las empresas en el diseño del currículo, las prácticas y el acompañamiento posterior al estudiante.
Mesa redonda. La Formación Profesional: un motor de creación de empleo
En la misma línea, Agelet ha puesto sobre la mesa el déficit de técnicos en determinados sectores y la necesidad de prestigiar todos los itinerarios profesionales. “Debemos poner todas las profesiones al mismo nivel, porque además ofrecen salarios mucho más altos de lo que a veces se percibe”, ha afirmado.
Agelet ha explicado que la formación debe adaptarse a las características de cada especialidad, combinando modalidades online y presenciales. Mientras algunas competencias pueden adquirirse a distancia, otras, como las relacionadas con el ámbito sanitario, requieren una formación práctica in situ.
Asimismo, ha destacado la dificultad de adaptar los currículos oficiales al ritmo del mercado laboral, que evoluciona rápidamente.
Como solución, ha propuesto complementar la formación reglada con contenidos adicionales que respondan a nuevas demandas emergentes. En este contexto, ha puesto en valor el papel de las prácticas, recordando que el 80% de los estudiantes acaba incorporándose a las empresas donde las realiza.