El escritor Germán Delibes Caballero, durante su intervención en el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, este lunes

El escritor Germán Delibes Caballero, durante su intervención en el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, este lunes Sara Fernández

I Foro Económico Español en Castilla y León

Germán Delibes: "Todos los nietos nos dimos cuenta de la grandeza de nuestro abuelo el día que le dieron el Cervantes"

El escritor y nieto de Miguel Delibes ofrece un retrato íntimo del histórico escritor vallisoletano en su obra 'El abuelo Delibes'.

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El escritor Germán Delibes Caballero, autor de 'El abuelo Delibes' y nieto de Miguel Delibes, ofreció este lunes un retrato íntimo del histórico escritor vallisoletano a través de tres ejes que, según explicó, recorren toda su obra y su vida.

Lo hizo en el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, durante la tarde cultural de la jornada.

"Al acabar el proceso pude comprobar que esos tres elementos, el hombre, el paisaje y la pasión, estaban fielmente reflejados en todos y cada uno de los capítulos que conforman este libro", afirmó.

Germán Delibes Caballero, autor de la novela ‘El abuelo Delibes’

El apellido, recordó, tiene origen francés. Fue el abuelo de Miguel Delibes quien llegó a trabajar en la vía férrea del norte de España. Esa raíz viajera se cruzó después con una vocación profundamente castellana.

"Delibes dice que su padre fue fundamental para transmitirle la pasión por el campo y por la naturaleza y es una herencia que hemos recibido tanto los hijos como los nietos del escritor", afirmó.

El hombre Delibes, según el relato de Germán, se forjó con disciplina temprana. Se alistó en la Marina y, al acabar la guerra, se puso a estudiar con un único objetivo: labrarse un futuro.

A los 27 años ya compaginaba tres oficios: había escrito su primera novela y, por tanto, "ya podía considerarse escritor"; era profesor de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio y redactor en El Norte de Castilla. Esa vocación periodística nació casi por azar.

"Esa etapa de periodista surge un poco por casualidad, él se presenta a los 21 años en la redacción de El Norte con una carpeta llena de dibujos y le contrataron como caricaturista". Después se sacó el carnet de prensa en Madrid, pasó a redactor y, con 38 años, llegó a director.

Fue una etapa convulsa, marcada por el choque permanente con la censura, "encarnada en Manuel Fraga Iribarne, porque Delibes denunciaba las penurias de las personas de los pueblos de Castilla y, más concretamente de los campesinos".

Ese enfrentamiento le obligó a abandonar el periódico. La salida que encontró fue literaria: escribir 'Las ratas'. Su recuerdo más hermoso como periodista, dijo Germán, fue el Premio Nadal de 1947 por 'La sombra del ciprés es alargada'. Solo su mujer y sus padres sabían que había escrito el libro.

Escribía siempre a mano. "Entre la cabeza y el papel no puedo interponer máquinas", afirmó el propio Miguel Delibes.

En 1974 fue nombrado académico de la RAE. “Le hizo casi más ilusión a Ángeles que al propio Delibes”. Ese mismo año Ángeles enfermó y murió a los 51. El golpe fue terrible. Delibes estuvo tres años sin escribir una sola novela y llegó a confesar a su editor que quizá había muerto su inspiración. El apoyo familiar le permitió seguir.

Deprimido y encerrado en casa, recordó la ilusión que aquel nombramiento le había hecho a su mujer, acudió a la Academia y pronunció palabras de agradecimiento hacia Ángeles en su discurso de ingreso. Diecisiete años después le dedicó 'Señora de rojo sobre fondo gris'.

"Es una novela que tenemos prácticamente dedicada todos los nietos, los 18, y es nuestra novela predilecta porque nos permitió conocer de primera mano a quien fue nuestra abuela y un pilar fundamental para que Delibes se convirtiera en un escritor de referencia", afirmó.

El paisaje, segundo elemento, se despliega en tres territorios. Molledo, el pueblecito cántabro donde veraneaba de niño y donde ambientó El camino, novela escrita en tres semanas, "casi a capítulo por día".

A partir de esa tercera novela, señaló Germán, "se empieza a reconocer verdaderamente como escritor". El segundo paisaje es Valladolid, su ciudad, a la que siempre fue fiel pese a las ofertas que le llegaron desde Madrid, incluso para dirigir el diario El País.

A ella le dedicó 'El hereje', que le llevó tres años. El tercero es el municipio de Sedano, en Burgos, "donde fue feliz, salía a cazar, pescar y disfrutaba de la familia". El tercer elemento es la pasión.

"Fue un abuelo como todos en un primer momento, que nos transmitió la pasión por la naturaleza, por el campo, por el deporte y por el Tour de Francia", aseguró. De pronto, ese abuelo cotidiano se volvió otro.

"Todos los nietos nos dimos cuenta de la grandeza de Delibes el día en que le dieron el Premio Cervantes", afirmó. El momento, sin embargo, fue "un verdadero quebradero de cabeza" para él: le gustaba el reconocimiento como escritor, pero no la parafernalia del premio.

Hay un abuelo antes y después de 'El hereje'. Justo antes de publicar su última novela le diagnosticaron un cáncer de colon. Desde 1998 hasta su muerte, el 12 de marzo de 2010, no escribió ninguna novela más.

El proceso fue complejo. Siguió recibiendo premios, y Germán recuerda con cariño los libros dedicados y la correspondencia. El día de su fallecimiento, recordó Germán, el reconocimiento popular se hizo evidente ante la cantidad de gente que acudió al Ayuntamiento a despedirle.

El escritor cerró con gratitud su intervención en el Foro. "Gracias a Dios la prensa de este país ha puesto el libro por las nubes y me han facilitado mucho ese camino", ha afirmado. Un recorrido por la vida de un escritor de primera magnitud y de un abuelo que dejó una honda marca en la vida de sus nietos.