El informe psicológico encargado por la defensa de Yassine Kanjaa, el supuesto yihadista detenido el pasado enero en Algeciras (Cádiz) tras matar a un sacristán a machetazos, señala que es inimputable.

Así lo indican fuentes de la investigación a EL ESPAÑOL. Y precisan que, dada la delicada salud mental de Kanjaa, los psiquiatras que le han analizado en esta ocasión apoyan la eximente completa. Es decir, que el trastorno mental que padece le libraría de cualquier responsabilidad penal.

Éste es el tercer informe incluido en la causa. Un primer dossier, de carácter provisional, ya apuntaba a un "trastorno delirante". Las conclusiones del segundo informe, avanzadas por EL ESPAÑOL, señalaban que Kanjaa sufría una "descompensación psicótica aguda" cuando cometió el atentado.

"Presenta un trastorno compatible con el juicio diagnóstico de cuadro psicótico, de probable filiación esquizofrénica", añadía dicho informe.

Ahora, la defensa de Yassine, ejercida por el despacho García Peña & Andújar, volverá a pedir al juez de la Audiencia Nacional Joaquín Gadea, quien instruye el caso, que se inhiba y envíe la causa a un juzgado gaditano.

La tesis de su abogada es que aquel atentado no fue un acto de carácter yihadista, como hasta ahora sí han sostenido el magistrado, la Fiscalía y la Policía. Si no se trata de un caso de terrorismo, la Audiencia Nacional, encargada de investigar esta materia, tendría que devolver la causa a un Juzgado ordinario. Concretamente, a uno de Algeciras.

La detención

Kanjaa, de 25 años, fue arrestado el pasado enero después de matar a un sacristán a machetazos, tras irrumpir en una iglesia. También hirió a varias personas, que declararon como testigos ante la Audiencia Nacional.

El juez Gadea ya descartó la posibilidad de inhibirse en favor de los juzgados de Algeciras. La defensa del joven marroquí recurrió esta negativa ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que se ha pronunciado en el mismo sentido, pese a las "serias dudas" de que se tratase de un acto yihadista.

No obstante, la deliberación del tribunal se produjo antes de que la abogada de Kanjaa pudiera aportar los dos últimos informes: el ampliatorio y el de parte.

Tal y como publicó en exclusiva EL ESPAÑOL, fue la primera abogada de Kanjaa, del turno de oficio, quien negó que este joven marroquí fuese yihadista. En un escrito, puso en duda su equilibrio mental. Y solicitó por primera vez que la causa fuese enviada a un juzgado de Algeciras, al descartar el móvil terrorista.

Recientemente, como avanzó este periódico, el juez Gadea ha solicitado a Marruecos que también le informe de los antecedentes psiquiátricos de Yassine.

Ya había sido identificado

Antes de ser detenido el pasado enero, Kanjaa ya había sido identificado y detenido en julio de 2022 en Algeciras. La Policía comprobó que no llevaba documentación de ningún tipo que le permitiera residir en España. Automáticamente, se iniciaron los trámites para expulsarle a su país de origen. Un expediente que se hizo, según el Ministerio del Interior, "con todas las garantías", pero que nunca llegó a culminar en su expulsión.

Cuando cometió el atentado, no estaba siendo vigilado por los grupos de Información de la Policía Nacional, dedicados a la lucha antiterrorista, ni por parte de otras unidades policiales. A los agentes no les consta cómo entró en España ni cuándo.

Antes, en agosto de 2019, consiguió ingresar en Gibraltar montado en una moto acuática. Tras ser arrestado por las autoridades gibraltareñas el 2 de agosto de ese año, fue expulsado a Marruecos apenas una semana después. Y en una fecha indeterminada, pero posterior a estos últimos hechos, entró en España.

Yassine Kanjaa nació en octubre de 1997 en Marruecos. Hasta ser detenido, llevaba meses viviendo como okupa en un piso de la calle Ruiz Ragle, muy cerca del centro de Algeciras y a apenas 90 metros de la iglesia donde cometió el atentado. Compartía la casa con otras cuatro personas de origen magrebí.

Cuando éstas fueron interrogadas, tanto por la Policía como por el juez, confirmaron que el comportamiento de Kanjaa era "normal" hasta poco más de un mes antes del ataque. Sus compañeros de piso señalaron que el detenido, hasta un tiempo atrás, bebía alcohol y fumaba hachís, pero que empezó a escuchar de manera asidua versos del Corán a través de su móvil y cambió su conducta.

¿Yihadista?

A la hora de mandarle a prisión provisional, el juez Gadea sí subrayó que el supuesto yihadista atacó expresamente a sacerdotes y a un marroquí, al que encontró en la calle. Le consideró "un infiel", ya que creía que se había convertido al cristianismo.

[Así celebró el yihadista de Algeciras el asesinato del sacristán tras perseguirle por la plaza: el vídeo]

El juez señaló en su auto que Kanjaa actuó solo, como un lobo solitario, tras una autorradicalización "rápida", que se habría producido en poco más de un mes.

Kanjaa carecía de los papeles necesarios para residir en España y tenía una orden de expulsión a Marruecos desde hacía siete meses, que Interior aún no había ejecutado. Tal y como ha publicado este periódico, de todas las órdenes dictadas, apenas un 4% de ellas llegan a efectuarse.