El Tribunal Supremo ha ratificado la condena impuesta por el Tribunal Militar Territorial de Sevilla a tres cabos de la Legión destinados en el acuartelamiento Recarga de Ceuta, que aprovecharon unas maniobras programadas en Almería para introducir en la península 320 kilos de hachis valorado en 522.000 euros.

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El alto tribunal ha desestimado los recursos interpuestos por Mohamed A.S., Mohamed R.A. y Hitcham A.H. contra la sentencia que les condenó a tres años y once meses de prisión y multa de 522.000 euros a cada uno de ellos.

De acuerdo con el Código Penal Militar, la condena a prisión superior a tres años, como ocurre en este caso, lleva consigo la pérdida de empleo, produce la baja en las Fuerzas Armadas.

Los hechos tuvieron lugar en octubre de 2015 cuando, una vez que la Policía Militar ya había inspeccionado el material que iba a ser embarcado con destino al campo de maniobras Álvarez de Sotomayor (Almería), el cabo Mohamed R. ordenó a un caballero legionario que fuese al cuarto de los cabos y cogiese la mochila de Mohamed S. para cargarla en el camión que éste iba a conducir.

Ese mismo día, cerca de la medianoche, Hitcham entró en el acuartelamiento con su coche y lo estacionó en una zona apartada, muy próxima a donde se encontraba el convoy de vehículos preparados para desplazarse a la península.

Veinte minutos después Hitcham salió corriendo del acuartelamiento tapándose la cara con una camiseta y enfrentándose a los centinelas, que intentaron pararle, sin lograrlo. La sentencia condenatoria declara probado que en ese intervalo Hitcham cargó en un BMR un petate, cinco mochilas comerciales y una mochila de combate cargados de hachís.

Indetectable

Tanto antes del embarque como a su llegada a Almería, el convoy pasó sin novedad todas las revistas, incluidas las de los equipos de la Policía Militar adiestrados en detección de drogas.

Ya en el campamento Álvarez de Sotomayor, al llevarse a cabo la descarga del BMR un caballero legionario se dio cuenta de que había un petate que inicialmente no debería ir en el vehículo. Ante la extrañeza del hallazgo, avisó a su teniente y lo abrieron, "observando que en el interior había numerosos paquetes envasados al vacío dentro de una bolsa negra de basura y tapados con un trozo de sábana blanca impregnada en colonia". Posteriormente se acreditó que era hachís.

Entonces procedieron a separar las mochilas que les resultaron sospechosas porque pesaban más de lo normal. La Guardia Civil, personada en el campamento, comprobó que contenían droga.

Otras dos mochilas fueron encontradas a la mañana siguiente escondidas entre unos arbustos en el campo de maniobras.

El Tribunal Supremo ha rechazado los recursos interpuestos por los tres cabos avalando la razonabilidad de las inferencias realizadas por el tribunal castrense que juzgó los hechos. Esas inferencias se basan en los testimonios de los legionarios que les vieron actuar tanto antes como después del embarque, en la ausencia de una explicación lógica del comportamiento de los acusados y en su "gran estado de nerviosismo" cuando la droga fue descubierta.

En el caso de Hitcham, la Sala afirma que su comportamiento "es tan inexplicable como incomprensible, y buena prueba de ello es que en su declaración en el juicio no pudo ofrecer una justificación razonable y coherente de lo sucedido, limitándose a manifestar que 'entró con el vehículo y aparcó su coche, llamó a su primo y después salió del cuartel', sin dar explicación alguna de porqué entonces, tras tan inocente conducta, salió corriendo con la cara tapada y se enfrentó con el centinela".