Los cuatro jóvenes condenados por agredir a dos guardias civiles y sus parejas en octubre de 2016 en Alsasua detenidos este martes en dicha localidad navarra han sido enviados a prisión provisional comunicada y sin fianza.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ante la que los condenados se han presentado esta tarde para que les fueran comunicadas las medidas cautelares contra ellos, ha acordado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza de Julen Goicoechea, Iñaki Abad, Jon Ander Cob y Aratz Urraizola.

La Sala considera que los indicios de criminalidad existentes contra los acusados se han visto consolidados en la sentencia condenatoria de este viernes, en la que se han impuesto penas que van de los 9 a los 13 años de prisión. Por eso, la Sala considera que dejarles en libertad conlleva el peligro de que puedan darse a la fuga a pesar de su arraigo personal y familiar.

Absueltos de terrorismo

Los ocho jóvenes acusados de linchar a los guardias fueron condenados en primera instancia por los delitos de Atentado a los agentes de la autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas, rechazando el Tribunal el delito de terrorismo porque "no quedó acreditada la finalidad terrorista de la acción y tampoco la vinculación de los acusados a una organización terrorista".

Todos, salvo Ainara Urquijo, condenada a dos años de prisión por amenazas y desórdenes públicos, recibieron unas penas que van de los 9 a los 13 años de prisión por su responsabilidad en la paliza en la que participaron hasta 25 personas. 

La Sala rechazó, como expusieron las defensas de los acusados, que los hechos constituyeran una "pelea de bar". Según la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, tanto en el interior del bar como en el exterior "la actitud de brutalidad adoptada por los acusados, el hecho de que las víctimas no fueran auxiliadas por ninguna persona presente en ese momento, tan solo el dueño del bar Koxka salió para ver si los hechos habían sido dentro o fuera y ofrecer su chaqueta a uno de los agredidos, el clima de violencia verbal de insultos, amenazas directas, etc…incluso después de que llegara una Patrulla de la Policía Foral a auxiliar a los agredidos, denota que no se trató, sin más de lo que podríamos denominar un simple altercado, o como se dice vulgarmente, una pelea de bar".