La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a dos años y un año y medio de prisión, respectivamente, a dos motoristas que chocaron frontalmente mientras realizaban ‘caballitos’ en una calle de la localidad de Cheste durante la celebración del Gran Premio de Motociclismo de 2007.



A consecuencia del choque, la ocupante de uno de los dos vehículos, de 15 años de edad, cayó al suelo y se golpeó la cabeza, lo que le causó la muerte. El conductor que la llevaba, que tenía 23 años en el momento de los hechos, carecía del permiso para conducir motocicletas.



La Audiencia ha confirmado la condena dictada por el juez de lo Penal número 2 de Valencia, Enrique Ortolá, que consideró a ambos motoristas responsables de delitos de conducción temeraria, homicidio imprudente y lesiones, estas últimas correspondientes a una mujer que estaba como espectadora y que resultó herida con un traumatismo craneoencefálico al caerse mientras trataba de apartarse. Los motoristas condenados deberán indemnizar a los padres de la fallecida con 113.682 euros.

Los hechos sucedieron en una calle de Cheste el 3 de noviembre de 2007 durante la celebración del Gran Premio de Motociclismo. En la vía se había concentrado una gran cantidad de gente para contemplar cómo circulaban los vehículos, formando un pasillo de pocos metros. Uno de los condenados, sin carnet de conducir motocicletas, pilotaba a gran velocidad una moto en la que llevaba de ‘paquete’ a la fallecida.





El conductor realizó maniobras de levantamiento de la rueda delantera y ambos ocupantes del vehículo circulaban sin casco. El otro condenado venía en dirección opuesta con una minibiker y realizando los mismos movimientos. Ambos vehículos chocaron frontalmente. Como consecuencia de la colisión, cayeron el conductor de la motocicleta y la joven, quien se golpeó con la cabeza contra el suelo y falleció.





Los jueces consideran que tanto el fallecimiento de la joven como las lesiones de la espectadora “son causadas por la acción imprudente de ambos acusados” y explican que los dos conductores hicieron gala de una “temeridad manifiesta que supone la inobservancia total y absoluta de las normas más elementales de seguridad en el tráfico de vehículos de una forma patente, clara y apreciable para cualquier persona”.





En cambio, no han declarado probada la responsabilidad del Ayuntamiento de Cheste ya que las pruebas documentales demuestran que el consistorio “puso los medios para evitar la comisión de los hechos, sin que se le pueda achacar la responsabilidad por déficit de previsión con incidencia causal”.





Destacan que había carteles municipales de prohibición de hacer ‘caballitos’ y que indicaban ‘Atención Peligro’. El Ayuntamiento había reforzado el número de agentes de policía en más de 70 e intervino hasta 40 vehículos.

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