La campaña de vacunación de niños de 11 a 5 años arrancó el pasado 15 de diciembre con mucha fuerza. Miles de menores se agolpaban con sus padres a las puertas de los centros de salud para vacunarse contra la Covid-19.

En una semana, se pusieron 700.000 dosis, pero el entusiasmo apenas duró un mes. La expansión de ómicron, la desconfianza creciente hacia las vacunas y la levedad con la que los menores superan la infección generó un parón en las inoculaciones de este grupo de edad.

Tanto es así, que, en un mes, el número de pinchazos a la población pediátrica apenas ha crecido un 4%. A día de hoy, el porcentaje de menores de 11 años con una dosis es del 57% (1.874.069 niños con una dosis) y el 23 de enero era del 53% (1.740.737).

Comunidades autónomas y el propio Ministerio de Sanidad han dado la voz de alarma a este respecto y han lanzado campañas para concienciar de lo importante de vacunar a la población pediátrica. Y es que, tal y como se publica en un informe del propio departamento de Carolina Darias, la inmunización de este grupo de edad será "clave" para nuevas olas epidemiológicas.

Según un estudio de la revista de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, la inmunización de esta población "supone una reducción destacable en el número de infecciones, y en menor medida, en el número de hospitalizaciones y fallecimientos".

"Esta reducción será más relevante en una onda epidémica futura, cuando la población infantil ya esté vacunada con la pauta completa", insisten desde Salud Pública.

Los datos hablan por si solos. En la semana en la que se dio el pistoletazo de salida de la vacunación pediátrica se pincharon siete veces más vacunas (700.000 dosis) que en el último mes (unas 100.000).

Vacunación 5-11 años: porcentaje de reducción en la tasa de incidencia (según alta/media incidencia) y número de contagios evitados por 100.000 habitantes en futuras ondas epidémicas. E.E

Los datos no son nada positivos, aunque sí muestran unas diferencias más que significativas por regiones. Mientras que algunas rondan el 80% de los infantes inmunizados, otras no superan el 40%.

Las comunidades que van más lentas al inmunizar a su población pediátrica son Baleares (con un 34,7% de los menores de 12 años con un pinchazo) y Cataluña (con un 40%). En el lado contrario, están Galicia (83%), Extremadura (77%) y Asturias (74%).

Ómicron

Hace una semana, la ministra de Sanidad reconocía el problema que se estaba viviendo entre la población infantil. "Se ha ralentizado la vacunación pediátrica", anunciaba durante la rueda de prensa posterior al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS).

La ministra animaba, además, a los padres a llevar a los niños a vacunarse mientras insistía que la principal causa de este "lento avance" es el gran número de contagios producidos en la sexta ola.

Modelo de pérdida de efi cacia de la vacunación frente a la variante delta y ómicron con el paso del tiempo desde la administración de la primera dosis para la vacuna Comirnaty. E.E

Y es que las razones pueden estar no sólo en la fatiga pandémica de los progenitores, sino en el protocolo de la campaña de vacunación contra la Covid-19. En estos momentos, los niños que se hayan infectado antes de la primera dosis tienen que esperar ocho semanas para recibir su vacuna, que, además, será la única. De este modo, quienes se hayan contagiado entre dosis también esperarán otras ocho semanas para ponerse la segunda y completar la pauta.

Por tanto (y bajo las premisas de ese protocolo) el elevado número de contagios durante las fechas navideñas y en las primeras semanas de la vuelta al cole pueden haber hecho que los contagiados hayan tenido que esperar a inmunizarse y, consiguientemente, retrasarse el proceso.

Contagio en casa

Sanidad y las CCAA tienen el gran reto de potenciar las vacunas en este grupo de edad. No es una cuestión de cabezonería, sino de salud pública. El estudio de esta área publicado por el organismo que coordina Carolina Darias muestra que vacunar a la población supone una reducción "destacable en el número de infecciones y, en menor medida, en el número de hospitalizaciones y fallecimientos".

"Esta reducción será más importante en una onda epidémica futura, cuando la población infantil ya esté vacunada con la pauta completa. Estos resultados son coherentes con estudios de modelización desarrollados por el ECDC que muestran que en países como el nuestro, con altas coberturas de vacunación en población adulta", insisten.

Vacunación 5-11 años: porcentaje de reducción en la tasa de incidencia (según alta/media incidencia) y número de contagios evitados por 100.000, en el escenario actual. E.E

Del mismo modo, el informe de Salud Pública asevera que se puede alcanzar un mayor beneficio para el control de la pandemia con la vacunación infantil, "pudiendo reducir hasta un 16% la diseminación del coronavirus".

De esta forma, explica que la vacunación en la población infantil puede ayudar a disminuir la carga de enfermedad en este colectivo y podría además favorecer una "menor transmisión en el entorno familiar, en los centros educativos y en la comunidad, contribuyendo a la protección de las poblaciones más vulnerables".

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