Tres senadores y un delegado internacional durmiendo en el suelo. Carles, Koldo, Jon y Jordi. El agua con la que se duchan es la misma que luego echan al váter. No hay cisterna. Comen camello. Bailan. Critican al Gobierno por lo del Sáhara. Una vez aseados, los recibe el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Pero conviene rebobinar antes de narrar su encuentro con el hombre cuya entrada en España desató una crisis brutal con Marruecos. Carles Mulet (Compromís), Koldo Martínez (Geroa Bai), Jordi Martí (ERC) y Jon Rodríguez (IU) recibieron un mail de invitación por parte de los polisarios.

Lo cuenta Mulet en una entrevista con este periódico mientras cabalga el desierto camino del aeropuerto. Les han adelantado el vuelo para regresar a Madrid. Es sábado, siete de la tarde: "Vinimos el domingo pasado en un vuelo organizado por el Frente. Iban familiares de los saharahuis, periodistas, políticos... Es la primera visita tras la pandemia".

–Pero, ¿cómo y por qué les han invitado a ustedes?

–Espere, espere un segundo, es que estamos yendo al Ayuntamiento de Bojadur a recoger no sé qué.

–Ah.

–Sí, ahora, le decía que nos llegó una circular a todos los diputados y senadores. Según los organizadores, se envió a todos.

–¿A todos?

–Bueno, no sé si se la enviaron a los de Vox.

Son aliados del Gobierno, pero le han calzado un buen golpe. Todavía reciente la crisis diplomática con Marruecos, los socios nacionalistas de Sánchez han agasajado a Ghali en Tinduf y han acusado a España de "no cumplir con los saharahuis".

El domingo, cuando aterrizaron, fue "un caos". Cuatro horas tirados en el aeropuerto. "No había ni un solo ordenador. Comprobaban los pasaportes a mano. Digamos que las autoridades argelinas tienen un ritmo especial... Después, el Frente Polisario nos llevó a los campamentos", relata Mulet.

La autoproclamada República Saharahui tiene sus propios ministerios. El de Educación, el de Cultura, etcétera. La delegación nacionalista se ha reunido con casi todos. Ahora, de noche, en busca del avión, dicen: "Ha sido un viaje intenso".

Esa "intensidad" ha tenido algo de intercambio colegial. Cada senador ha convivido con una familia. "El que tenía suerte, estaba con gente que hablaba castellano. Si no, nada. Porque algunos no hablan francés ni inglés". ¡Dichosos los oídos! ¡Senadores nacionalistas celebrando su encuentro con la lengua de Cervantes! La misma que, por cierto, han utilizado para charlar con Ghali.

El encuentro con Ghali

"El objetivo también era ver cómo vive la gente aquí. Tienen un corralito enfrente de cada casa. Y eso se come. Cabras, camellos, gallinas...". Lo cuenta Mulet, que no toma carne. ¿Y entonces? "Mucho cuscús".

Una vez repartidos en sus hogares, los senadores durmieron en el suelo: "Llegamos agotados por el lío del aeropuerto... Pero ellos, por la noche, están con ganas de bailar y tomar el té. Entran niños y familiares en las casas".

Mulet y sus compañeros no han visto a los polisarios "lanzando misiles". No les ha tocado viajar a los territorios donde, estos días, se están produciendo "escaramuzas con Marruecos". Los senadores han permanecido en los emplazamientos cedidos por Argelia a los saharahuis.

"Argelia les ayuda mucho. Sobreviven gracias a los argelinos. Les ceden territorio, vacunas... Sólo están vacunados entre el 4% y el 8%. España no ha colaborado nada". Ese diagnóstico, el de que "España no colabora", ha sido el compartido por los nacionalistas con el Frente Polisario.

Ahora, sí. Entramos en la "haima" de Ghali a través de los ojos de Mulet: "Ha sido bastante emocionante. Nunca lo había visto en persona. Es un hombre sereno, bastante agradable. Se expresa muy bien. Correcto".

–¿Le ha parecido carismático?

–Sí, es carismático. Hombre, no es Fidel Castro... Pero sí que transmite y genera emociones. Aunque lo veas disfrazado militarmente, no es un tipo que genere distancia. Está muy contento de que hayamos venido.

Mulet asegura que, pese al "séquito que rodeaba a Ghali por cuestiones de seguridad", no ha avistado armas. Quien probablemente no esté tan contento sea Sánchez.

–¿El Gobierno español estaba al corriente de la visita?

–En mi caso, no he hablado con nadie del Gobierno, pero seguro que ya se han enterado.

–¿Les ha contado Ghali cómo entró en España y quién le autorizó?

–Ni él nos ha contado ni nosotros hemos preguntado. No ha salido el tema. Es que no ha sido una tertulia.

Algo más de tertulia ha habido luego, cuando han vuelto a ver a Ghali para comer. En los departamentos de Presidencia. El menú: tortilla de patata, arroz, ensaladilla rusa, cordero, camello y fruta.

–Pero, entonces, ¿qué dice Ghali?

–Nos ha contado la situación que atraviesan los territorios ocupados y la zona liberada. Nos ha hablado de la represión de Marruecos, de la tensión que hay en las zonas controladas por el Sáhara, de los campamentos de Argelia...

–Algo más habrá dicho.

–Se queja de que los acuerdos no se ajustan al derecho internacional. Ha analizado el conflicto armado en la zona de la frontera.

Ghali fue acusado de violación, asesinato y mil tropelías por sus archienemigos de Marruecos. En España, la causa quedó archivada al no aportar pruebas los denunciantes. "Yo no doy crédito a todo eso. Es una campaña de Marruecos. Ellos son los primeros incumplidores de los Derechos Humanos", refiere Mulet.

–Ustedes son nacionalistas... ¿Cómo se han presentado a Ghali? ¿Senadores de España?

–Bueno, yo le he contado que gobernamos Valencia, le he hablado de nuestra Comunidad. Imagino que él ya sabía quiénes éramos los que íbamos. Están decepcionados, ¿sabe? Con Unidas Podemos en el Gobierno tenían muchas expectativas, porque Iglesias había reivindicado lo del Sáhara. Pero a veces sucede al revés.

–¿A qué se refiere?

–Ellos diferencian a la ciudadanía española de los partidos. Sí sienten el apoyo del pueblo español. Pero, por ejemplo, dicen que la Xunta de Galicia, del PP, les ha ayudado mucho. Hay Comunidades gobernadas por la izquierda que no han estado a la vanguardia.

¡Lo que da de sí un viaje por el desierto! Carles, Koldo, Jon y Luis ya están a punto de embarcar.

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