Pablo Casado se ve bien en el futuro cercano. Se ve en Moncloa, sentado en el sillón del que recibe a los líderes de la oposición. Y se mira en sus predecesores tanto que se ha atrevido a elegir la mítica plaza de toros de valencia para cerrar la convención itinerante que el PP ha previsto para dentro de tres semanas. Debe de ser que Mariano Rajoy y José María Aznar también lo ven así, porque ambos arroparán al líder popular en el evento que pretende catapultarlo como alternativa.

Los dos expresidentes del Gobierno y del PP participarán en la caravana, que arranca el 27 de este mes en Santiago de Compostela y culmina, después de cruzar toda España, en el fin de semana del 2 y 3 de octubre en Valencia. La noticia, que ya se rumoreó este martes en los corrillos posteriores al desayuno informativo ofrecido por Casado en Madrid, la ha confirmado su número dos, Teodoro García Egea.

Los actos consistirán en mesas de debate, mítines con estrellas del partido, discursos de calado político y económico... y focos, muchos focos. Una semana recorriendo España, del noroeste al sureste, en un itinerario que pretende ser un remedo de las campañas electorales americanas, con autobuses de colores y globos, viejas glorias y nuevos valores, ideas y alternativas de gobierno.

Quien no se subirá al autobús ni al escenario será Albert Rivera, cuyo nombre era la especulación más sabrosa y malvada en los últimos meses. El expresidente de Ciudadanos, ahora abogado en ejercicio, ha sido contratado por el PP para diversas causas judiciales en los últimos meses. Y ha sido rondado por la dirección popular, por si él quería dejarse ver con la gaviota azul detrás, no fuera a ser que el proceso de absorción (de votantes) al partido naranja lo aconsejara.

La versión oficial del PP es que Rivera "ha dejado la política y no le interesa". La del entorno del exlíder liberal es que nunca haría algo así, que podría ser interpretado como alta traición por su sucesora, Inés Arrimadas. La real, vaya usted a saber cuál es.

En las mesas de la convención nacional no estarán solo los expresidentes sino también expertos de la sociedad civil. El PP busca que esta convención sea un "hito" para presentar la alternativa de Pablo Casado al Gobierno de Pedro Sánchez y mostrar además que tiene las "puertas abiertas". De ahí los cantos de sirena a Rivera...

Ayuso-Almeida

García Egea ha confirmado esta información en Antena 3, en una entrevista en la que también se ha referido a la carrera soterrada por el liderazgo del PP en Madrid. La presidenta de la Comunidad, Isabel Día Ayuso, ya ha confirmado que presentará candidatura. Y el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, se deja querer, aplazando su decisión hasta un mes antes del congreso, previsto para junio de 2022, tal como revelaba este miércoles EL ESPAÑOL.

Pío García Escudero, presidente de la gestora del PP en Madrid, saluda a Pablo Casado, en presencia de Ayuso y Almeida. Efe

En esa fecha, Almeida dejará que sea Casado quien decida si conviene o no abrir la pelea en público. Y su secretario general ha dado pistas, afirmando que el modelo actual, con una tercera figura (la de Pío García Escudero), "funciona". 

García Egea ha asegurado que, como número dos de la dirección nacional del PP, no puede prohibir que nadie concurra. Pero el partido es "un medio para obtener un fin" y en estos momentos no se pueden dedicar a los congresos, sino a "ganar las elecciones"... aunque no hay ninguna en ciernes (se supone).