El Gobierno enfría el "conflicto", pero en realidad sólo lo intenta, con poco éxito. A Moncloa no le interesa centrar la atención en la mesa de diálogo, negociación y pacto con el independentismo catalán, que es en realidad una mesa de gobiernos con la Generalitat, comandada por Esquerra Republicana de Catalunya y Junts. "Ahora no quieren hablar de los delitos de sedición y rebelión", comentan con sorna desde Junts, "Pedro Sánchez se lo quiere guardar como carta negociadora, y es una tomadura de pelo".

Sánchez quiere escabullirse del tema catalán y se deja ver por Extremadura, las dos Castillas... pero lo cierto es que en apenas dos semanas, mientras se calienta la convocatoria de la Diada Nacional del 11 de septiembre, se tendrán que sentar frente a frente. "Ese día veremos si se toman el asunto en serio", reacciona un portavoz de ERC, "esperamos una propuesta concreta del Estado".

El entorno de Pere Aragonès, mientras, da por hecho que "en los próximos días" se comunicará la composición de las delegaciones y la fecha.

Pedro Sánchez conversa con Quim Torra, durante la primera reunión de la mesa de diálogo en Moncloa. Efe

El primer punto se sigue tratando en los contactos previos: "Todo ha cambiado en este año y medio", explican fuentes de Junts. "Aquí hay un nuevo Govern y de los que se sentaron en la mesa por el lado español sólo quedan Sánchez y Manuel Castells... los demás, o no están como Carmen Calvo, José Luis Ábalos y Pablo Iglesias, que no es poca cosa, o han cambiado de cargo".

Y en cuanto a la fecha, fuentes del Govern apuntan "al jueves por la tarde o viernes por la mañana de la tercera semana de septiembre". El lunes 13 es el comienzo de curso en Cataluña; el martes 14 hay Consejo de Ministros; el miércoles 15, sesión de control...

No es prioridad

El Gobierno de Sánchez intenta rebajar las expectativas y publicita sin rubor que la reforma del Código Penal para remodelar el delito de sedición, rebajar el de rebelión y retocar los relacionados con la libertad de expresión "no es una prioridad". Así lo expresó, palabra por palabra, el nuevo hombre fuerte de la Moncloa, Félix Bolaños, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Pero no sólo no logra Sánchez enfriar los ánimos, sino que pone de uñas a los dirigentes independentistas... mientras trata de avivar sus discrepancias internas. Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, el condenado -y luego indultado- y el fugado siguen manejando los hilos de sus partidos por detrás, mientras dan la cara un Pere Aragonès errático, como president, y un Jordi Sànchez oculto, como líder institucional.

"La verdad es que nosotros no tenemos mayores esperanzas en esa mesa", sostienen con coherencia las fuentes consultadas en Junts. Los de Puigdemont recuerdan, además, que dentro del propio Gobierno español hay diferentes visiones del asunto. "El mayor defensor de la reforma de la sedición es Jaume Asens, presidente del Grupo de Unidas Podemos, que lo llevaba en su programa".

En el origen, desarrollo y fracaso del procés, la formación heredera de la vieja Convergència ha cambiado los papeles con Esquerra. Hoy, el independentismo pata negra ha cambiado de bando, y los de Aragonès actúan como "muleta" del PSOE en Madrid, según las acusaciones de Junts. "Nosotros no queremos reformar la sedición, eso es cosa de ERC, que lo pactó para la investidura... nosotros somos oposición".

Las rencillas

Ése es el mayor efecto que ha logrado el último movimiento de Moncloa. El de azuzar la división interna en el independentismo, que aún no ha logrado acordar ni cuántos ni quiénes serán sus representantes en la mesa. "Será paritaria, con el mismo número de cada partido", apuntan desde el Govern, "y serán, seguro, consellers", razón por la que "es imprescindible y clave que Pedro Sánchez esté al otro lado". De hecho, en ERC "no se contempla lo contrario".

Esa división entre los independentistas es algo que conviene a la parte española. Para rebajar expectativas, para evitarse compromisos e incluso para aguardar a que si algo se rompe, acabe siendo la unidad de acción entre ERC y Junts. De hecho, a las palabras de Bolaños se unieron las de la portavoz del Gobierno. Isabel Rodríguez advirtió a Aragonès que "si vienen con lo del referéndum, ése no es el camino, así no hay reencuentro".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Pere Aragonès, durante su encuentro en Moncloa. Efe

Fuentes del Gobierno confirman a este diario que hay incomodidad en Moncloa por la actitud del Govern. Más allá de que se pueda esperar a pocos días de la Diada, y de que el propio Sánchez se arriesgara a ello cuando pactó la fecha en su encuentro con Aragonès del 29 de junio, el Ejecutivo preferiría "evitar una carrera de a ver quién tensiona más", ya que "lo que lleva roto más de una década no se va a arreglar en una reunión".

Los temas a discutir

Entretanto, desde las filas del president insisten en que querrán ver un plan concreto del "Gobierno del Estado" en la mesa.

"Vamos a retomar una cosa que se interrumpió hace ya año y medio, así que habrá que reafirmar el compromiso", apuntan. "Es decir, el reconocimiento del conflicto y que lo pactado se deberá refrendar en una votación de la ciudadanía catalana". Además, "queremos un calendario de reuniones, y fijar la forma de trabajo en cada materia".

¿Y cuáles serán las materias? "Hombre, nosotros lo tenemos claro", apuntan al unísono exconvergentes y republicanos, "amnistía y autodeterminación". Pero también saben que del lado del Gobierno no se querrá hablar de esto.

"Pero es fácil", se responden, "por un lado, que el estado haga su propuesta, que aún no sabemos cuál es". Y por otro, Aragonès ya acordó con Sánchez que "todo lo que no es conflicto se habla en la mesa bilateral de traspasos y competencias... y la solución que proponemos nosotros, el referéndum, incluye a todos, porque puede votar el independentista y el que no lo es... y a ver quién gana".

¿En 2030 o antes? "El president hablaba de los Juegos Olímpicos de Invierno, no de independentismo, y seguimos trabajando en ellos"... eso sí, de la mano del Comité Olímpico Español.

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