Yotuel Romero (La Habana, 1976) lleva un ritmo frenético. Este viernes tomó un vuelo a Washington para reunirse, junto a otros disidentes cubanos, con el presidente Joe Biden. La entrevista con EL ESPAÑOL se celebró justo antes de verse con el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Unos días antes, de pie en el techo de una furgoneta, había movilizado a centenares de personas en Madrid al grito de “patria y vida”. Esa consigna, que da título a su última canción, se ha convertido en el antídoto al “patria o muerte” que popularizó Fidel Castro en los sesenta.

Yotuel, ya sentado en un rascacielos de la Gran Vía, cuenta que anda estos días repasando las melodías icónicas de la libertad. Le gusta Libertad sin ira, de Jarcha. Pide a Pedro Sánchez que llame a la “dictadura” por su nombre. Se le eriza la piel cuando ve las imágenes de los manifestantes cubanos coreando su estribillo: “Ya se acabó, ya se acabó…”.

“Patria y vida” podría definirse como el himno de la oposición al castrismo. Alcanzó un millón de reproducciones en apenas dos días; y lo más importante: ¡incluso el presidente de Cuba tuvo que salir al paso para intentar acallarla! Miguel Díaz-Canel suplicó a los suyos que cantaran “el patria o muerte” para combatir la letra de Yotuel, Descemer Bueno, Gente de Zona, Maykel Osorbo y El Funky. Lo mismo hicieron la televisión estatal y el diario oficial Granma.

Yotuel, Cuba y la libertad: los secretos de 'Patria y vida'

Yotuel Romero se marchó de La Habana con 19 años. Alcanzó el éxito con Orishas, un grupo que se convirtió en la referencia de Cuba en el mundo. A lo largo de esta conversación, el cantante desnuda sus recuerdos. Viaja a la escuela, donde le adoctrinaron en el “agradecimiento eterno a la revolución”. También a casa de su abuela, donde la imagen de Cristo cambió por la de Castro: “Mira, este es tu nuevo Dios”. 

El descubrimiento de la libertad -dice Yotuel- es “un proceso gradual”, y no automático. Esta entrevista parte del niño inocente y acaba en el líder de la disidencia. Un día, después de “mucho leer, estudiar y vivir”, te das cuenta de que “el hombre que supuestamente llegó para devolvernos la fe nos lo había quitado todo”. Sabe de quién habla. Yotuel conoció a Fidel Castro. “Cuba es un pueblo alegre, pero no feliz”. 

¿Cómo era La Habana en la que creciste?

La Habana en la que crecí sigue siendo la misma. Es la única ciudad que conozco que no cambia. Nací en una casa en la que había vivido mi abuela y después mi papá con mi mamá. Si yo me hubiera quedado, habría vivido allí con mi familia. En Cuba es muy difícil comprarse una casa. Soy una persona alegre, así me recuerdo de niño. Cuando no conoces el exterior, no existen las comparaciones. 

No se le puede poner nombre a la libertad si no se la conoce. 

Claro. Muchas veces la comparación es el modo de darse cuenta de ciertas cosas. Mi barrio era humilde, mi familia era humilde. Sin lujos. Jugábamos bola, al cogío… ¿Sabes? Cerrar los ojos, contar… Después, cuando crecí, soñé con viajar. Con un futuro fuera de Cuba. 

De niño, ¿cuándo fue la primera vez que te hablaron de la “revolución”? 

Casi desde que nací. En la escuela nos enseñaban a decir: “¡Seremos como el Che!”. Nos hablaban de la revolución, de sus logros y de nuestro compromiso. Nos adoctrinaban con la técnica del agradecimiento eterno.

Como si debierais todo a “la revolución”.

Eso es. “Naces gracias a esto… Todo lo que tienes es gracias a esto”. El deber del gobierno, en cambio, no existe. Allí, el gobierno no tiene el deber de garantizar la sanidad, de fabricar vacunas y de cuidar a su pueblo… Pero, al contrario, el pueblo tiene el deber de agradecer siempre al gobierno. Cuando eres niño, te generan una mezcla de agradecimiento y culpabilidad.

Y en casa, ¿qué te decían?

Lo mismo. Es que en esa época, en pleno auge de la revolución, era muy difícil que alguien se opusiera al discurso oficial. Cualquier actitud distinta era condenable. Te podían meter preso. La válvula de escape era irse. En 1980 fue el Mariel [éxodo de miles de cubanos tras entrar en la embajada de Perú en La Habana solicitando asilo] , luego el Maleconazo [protestas antigubernamentales, en 1994]. Ahora, los cubanos han decidido quedarse y pedir la libertad allí mismo, sin marcharse. La libertad también es posible en Cuba.

Desde que entró internet en la isla, la mentira de los Castro sobre Cuba ya no es sostenible

¿Cuándo te diste cuenta de que “la revolución” no era la libertad? ¿Fue al irte de Cuba? 

Me di cuenta cuando me fui de Cuba. Pero no fue automático, claro. Es un proceso complicado. Porque estás adoctrinado y, al mismo tiempo, sientes miedo. Estando fuera, como no había internet, decías algo sobre Cuba y te podían acusar de mentir. Al entrar internet en la isla, la mentira ya no es sostenible. Lo que pasó el 11 de julio lo vio todo el mundo. Las imágenes corrían al momento. 

Antes sólo estaban el 'Granma' y la televisión estatal.

Tanto la prensa como la televisión responden al Gobierno. No existe la prensa libre. Y los periodistas libres están asediados y condenados. La libertad del arte y de los medios de comunicación son muy importantes en esta batalla.

Yotuel Romero formó parte del exitoso grupo cubano Orishas. Esteban Palazuelos

Te fuiste a París con 19 años. Allí, imagino, se fue acelerando ese proceso.

Sí. Porque la madurez se adquiere con el tiempo. No es fácil rebatir determinadas cosas. Tienes que prepararte para los ataques mediáticos: adquirir conocimientos y datos para sostener tu punto de vista. ¿Te pongo dos ejemplos?

Claro.

Cuando llegué a España por primera vez, mi exesposa estaba embarazada. Fuimos al hospital. Tenía mucho miedo. Pensaba que el único país con sanidad gratuita en el mundo era Cuba. Mi hijo tiene en España educación pública. Pero, ¿eso no pasaba sólo en Cuba? ¡Llegué a Francia y también existía la educación pública! Te vas dando cuenta poco a poco de que has vivido engañado y en una burbuja.

Debe de impactar mucho.

¡Mucho! Me impactó a mí, que tenía 19 años, ¡imagínate a quienes salen de Cuba con 50! Han vivido toda una vida en el engaño. Es muy triste. Recomenzar con esa edad es complicado. Con 19 todo es construir y avanzar. La generación de mis padres, por ejemplo, no ha viajado nada. Mi madre ha trabajado toda la vida y tiene una pensión de cinco euros. Aquí, en España, la gente se jubila y tiene una pensión digna.

Háblame de Fidel Castro. Lo conociste. 

Fue cómico. Recibió en fin de año a muchos artistas. Nos pusieron a desfilar y a darle la mano como si fuera China. Un ritual. En ese momento, la imagen que yo tenía de Fidel… Era un paradigma: ese concepto del rebelde que llegó a la sierra y… Aquello sedujo al mundo entero.

Imagino que tendría mucho carisma. 

Era un factor X. Sería 1999 o 2000. El cambio de siglo. Algunos decían que se iba a acabar el mundo [se ríe]. Lo saludé. Me preguntó por Orishas. Lo veía casi como lo pensaba de niño. Nos adoctrinaron muy bien.

Aunque tú ya habías salido de Cuba a cantar, todavía eras muy joven. ¿Seguía siendo Castro un mito para ti? Tenías poco más de 20 años. 

Nos enseñaron que era el salvador. Mi abuela me contó que, cuando triunfó la revolución, los rebeldes entraron en su casa, quitaron el cuadro de Cristo y pusieron la foto de Fidel. Algo así como: “Ahora, este es tu dios”. Nací con una abuela y una madre adoctrinadas. Había que venerar a Fidel. 

Sin embargo, estrechaste su mano cuando ese desengaño ya había comenzado. 

La evolución es natural. Uno madura con la edad y también con lo que conoce fuera. Las cosas no se tienen claras desde el principio. A mí me encanta la lógica, intentar conocer el porqué de las cosas, alcanzar ese momento en el que tienes la capacidad para opinar de una manera sólida. Miro atrás y pienso: “¡Cómo he aprendido! A lo mejor, ese tipo al que admiraba con diez años no llegó para devolvernos la fe, sino para quitarnos todo”. 

Fidel Castro os dijo: “¿Sólo sois tres? Hacéis mucha bulla”. 

Imagínate lo que sería decirle ahora: “Hoy somos seis y mira la que se ha formado con Patria y vida”.

El pueblo cubano ha hecho suya la canción; quizá haya encontrado en ella un camino para mostrar sus inquietudes

La canción: ¿qué sientes al ver el estribillo en la boca de los cubanos que se manifiestan?

Es impresionante. Esa canción surgió en casa. Bea [Beatriz Luengo, cantante y su esposa] y yo nos ayudamos mucho. Creamos juntos la consigna “Patria y vida”. Bea me dio mucha fuerza a la hora de enfocar la canción. Dijo: “¿Por qué no “Patria y vida”? La miré a los ojos. ¡Guau! Era un giro perfecto al “patria o muerte” de la revolución. Nos quedamos los dos en silencio, mirándonos. Y eso que todavía no imaginábamos la envergadura del lema.

Pero ya brillaba.

Sí. La frase nacía con magia. Visualizaba un futuro. Un futuro de patria y vida. Empezamos a amar la canción. Después llamamos a todos los artistas que participan. 

El Gobierno cubano la teme en boca de los manifestantes. 

¡Qué pena que teman un lema que dice Patria y vida! Deberían estar contentos. Es una canción que proclama la vida antes que la muerte. El pueblo la ha hecho suya. Quizá haya encontrado en ella el desahogo, un camino para mostrar sus inquietudes.

En la canción, hablas de Ernesto Che Guevara. En España se utilizan camisetas con su rostro. Es una especie de icono pop para parte de la izquierda. ¿Qué piensas? 

Bueno, la historia siempre la cuentan los que ganan. Y esas camisetas sólo son una parte de la historia. Busqué en otros libros, en otros textos, que desmienten ese concepto de revolucionario. Aparece como alguien duro, cruel y criminal. Yo no voy a decir quién puede ponerse una camiseta u otra. ¡Libertad! La misma que pide el pueblo de Cuba.

La música siempre juega un papel importante en los procesos de cambio.

Es verdad. La música siempre ha sido importante para adoctrinar, pero también para liberar.

Yotuel Romero se dio a conocer en España con un papel en la serie 'Un paso adelante'. Esteban Palazuelos

Silvio Rodríguez, el gran exponente de la música en Cuba, ha sido crítico con la represión de las manifestaciones, pero nunca se ha opuesto taxativamente a la dictadura. ¿Qué le dirías? 

Prefiero pasar de Silvio y poner un ejemplo que me gusta más: Pablo Milanés. He compartido con él muchas cosas. Parte de su obra fue mal utilizada por la revolución. Ahora se da cuenta de que le hubiera gustado haber formado parte de la inconformidad. Pero ya lo ha hecho. Se ha manifestado públicamente contra el Gobierno.

Pidió una renovación, gente más joven, un cambio. La música es muy importante en las revoluciones, pero también en las evoluciones. Las revoluciones siempre salen mal. Nosotros buscamos una evolución. La música siempre ha sido un objeto de sensibilidad. Un lenguaje que viaja sin idiomas.

Los otros dos componentes de Orishas han sacado una canción que se está interpretando como un apoyo al castrismo. 

Me reservo esa respuesta. Estamos en un litigio legal y mi abogado me ha aconsejado no contestar a esas preguntas. Cuando todo se resuelva, estaré encantado de hablar. 

¿Qué te dice tu familia? Háblame de tu madre. ¿Lo que tú dices en Miami y en España puede causarles problemas? 

Lo digo por experiencia propia y de amigos activistas que luchan por la libertad. Sus familias están siendo asediadas. Llaman a sus hermanos, a sus madres. Pero los cubanos se han llenado de valor. “Mi hijo no hace nada malo”. Cuando luchas por algo que vale la pena, no tienes miedo.

¿Hace cuánto no que no vuelves a Cuba?

Cuatro años. 

¿Qué pasaría si lo hicieras? ¿Sufrirías represalias por conceder entrevistas como esta?

Todas las represalias. Ahora mismo están censurando y metiendo presa a la gente por escribir “Patria y vida”. También por mostrar la realidad de Cuba. Te chequean las redes sociales. Van a tu casa, buscan, preguntan a tus amigos… Hay un miedo a que se sepa que el pueblo ya no quiere la revolución.

Los jóvenes se han lanzado a la calle. Es un gesto sin precedentes. ¿Existe una posibilidad real de que llegue la libertad a Cuba sin sangre de por medio?

Yo creo que sí. Tengo fe. Todo es cuestión de que el ejército se ponga del lado del pueblo y diga: “No voy a masacrar a los cubanos”. ¿Cómo se puede decir que el pueblo es revolucionario pero está confundido?

¿La dictadura cubana todavía tiene apoyo social? 

Lo ha ido perdiendo. Internet es un factor clave. Internet da cuenta de lo que está pasando. Allí, en Cuba, las televisiones van por detrás de internet. Parece que primero ocurre en la red y luego en el mundo real. Las protestas del 11 de julio han hecho ver al mundo cómo en un momento de crisis la dictadura ataca a los cubanos y cómo responde con brutalidad. 

El domingo pasado lideraste una manifestación en Madrid para pedir la libertad de Cuba. Coincidiste con políticos de PP, Vox y Ciudadanos. No hubo representación del Gobierno español. ¿Qué le dirías a Pedro Sánchez?

Primero, le diría que las cosas hay que llamarlas por su nombre. A mí es peor que me digan que no soy blanco a que me digan que soy negro. ¡Porque soy negro! El cubano ama España. La llamamos “madre patria”. Una madre nunca abandona a su hijo. Quién mejor que España, que ha sufrido una dictadura, para ayudar a Cuba a que tengamos lo mismo, a buscar esa democracia. Una de las transiciones más limpias ha sido la española. Claro que el Gobierno sabe cómo medir una dictadura, precisamente porque las conoce.

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