Este lunes a partir de las 11.45 horas, José Luis Ábalos entregará simbólicamente su cartera de ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana a Raquel Sánchez, hasta ahora alcaldesa de Gavà. El acto seguro que se llena de sonrisas, reales las de la recién llegada, forzadas las del defenestrado hombre fuerte, hasta este sábado de Pedro Sánchez. Y lo que nadie tiene previsto, al menos, por ahora, es una ceremonia similar en el PSOE para coronar a Adriana Lastra

El secretario de Organización debe traspasar sus responsabilidades a alguien, ya que el presidente, en su conversación del sábado, le comunicó que lo quiere fuera de los dos cargos: "José Luis, te quiero fuera de los dos cargos", le vino a decir. Él nunca lo había imaginado.

La humillación ha sido tal que el ex todavía está aturdido y su equipo no sale del estupor, según ha podido saber este diario. Después de semanas de confidencias con el presidente, en las que Sánchez le consultó sobre los cambios en el Gobierno, si algo esperaba Ábalos era salir fortalecido, nunca decapitado.

Ha sido una costumbre muchas veces repetida en los gobiernos socialistas y populares que el ministro de Fomento (Transportes, Obras Públicas... en todos sus nombres) compartiera el cargo con las máximas responsabilidades organizativas en su partido. Así ocurrió con José Blanco (PSOE), con Francisco Álvarez Cascos (PP)... y la pérdida del asiento en el Ejecutivo ha significado la desautorización para lo otro.

De 'nº uno' a la nada

Lo mismo le ha pasado, sin esperarlo, a Ábalos. Nominalmente, número tres del PSOE, en realidad ha ejercido como el verdadero número uno en el partido desde la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa en junio de 2018. Adriana Lastra ejercía más de portavoz y líder parlamentaria que de mandamás en Ferraz, pese a figurar como vicesecretaria general. Pero, según las fuentes consultadas en el PSOE, todo apunta a que sus servicios serán recompensados con el control absoluto de la formación.

El Partido Socialista está a menos de tres meses de un momento clave, el 40º Congreso federal, convocado para octubre. Un concilio clave. 

El congreso federal será la antesala de los autonómicos. Así, políticamente en el primero y orgánicamente en el segundo, explican las fuentes, Sánchez quiere terminar de ahormar el partido a su imagen y semejanza. De ahí la conformación de un Consejo de Ministros sin vicepresidencia política, con toda la responsabilidad en sus manos, y la decapitación de la que ya puede considerarse su primera vieja guardia: el propio Ábalos, Carmen Calvo, Juan Carlos Campo... y -el mal mirado desde Ferraz- Iván Redondo.

Pago de lealtades

Llega al minigobierno interno de Moncloa, Óscar López. Otro sanchista de pura cepa, que ya fue secretario de Organización socialista en la última etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba y que permaneció leal a Sánchez en la sombra tras ser relevado por César Luena. Eso le valió su nombramiento como portavoz en el Senado en 2015. Y después de que el comité federal obligara a Sánchez a dimitir, siguió apoyándolo en la distancia.

Esa fidelidad -que no guardaron Luena ni Antonio Hernando- le valió para ser nombrado presidente de Paradores a la llegada de Sánchez a Moncloa. Y ahora será su director de Gabinete en Moncloa. Él en el Gobierno y Lastra en el partido conformarán los dos puntales del presidente, que se rodea así, de un núcleo de personas más caracterizadas por la fidelidad que por un bagaje político brillante, según las fuentes consultadas en la dirección del PSOE. 

"Lo que hay es una renovación no sólo de edades, como destacó Sánchez en su discurso", apunta un miembro destacado de la Ejecutiva, "sino de perfiles".

Sánchez está obsesionado por recuperar la iniciativa política. Ha lanzado una ofensiva social en el Gobierno en las últimas semanas, para probar la salud de su proyecto, más allá de los indultos. Y ahora ha reclutado a cuatro lideresas locales de nuevo cuño para expandir su influencia en todos los territorios. No hay que olvidar que antes de las generales, en 2023 llegarán las autonómicas y municipales.

Pedro Sánchez, entre Cristina Narbona, presidenta del PSOE, y José Luis Ábalos, ex secretario de Organización. ADP

Una de esas ya exalcaldesas es la de Gavà, que hace un par de meses solicitó la declaración de su municipio como "zona de mercado tensionado" a la Generalitat. Con ello, amparándose en la ley catalana de Vivienda, impulsaba la intervención del mercado del alquiler para forzar la bajada de precios... justo lo que Ábalos se ha negado hasta ahora a conceder, como gato panza arriba, en la negociación de la norma con Unidas Podemos.

El PSOE será, en adelante, aún más sanchista, con todos los cargos de designación y orgánicos ocupados por líderes que deberán su posición al régimen del presidente del Gobierno. Y hay quien recuerda el discurso de Ábalos en mayo de 2019, durante los actos de celebración de los 140 años del partido: "El PSOE es de los afiliados, pero es patrimonio del conjunto de los españoles".

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