Cómo reunificar el centro-derecha. Esa es la gran obsesión de Génova de un tiempo a esta parte, pero parece que Isabel Díaz Ayuso ha dado con la tecla. Y es que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha cimentado su arrolladora victoria de este pasado martes sobre este logro.

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La tabla de transferencia de voto de las elecciones madrileñas realizada por SocioMétrica para EL ESPAÑOL muestra cómo Ayuso se llevó al 61% de los votantes de Ciudadanos y al 44% de los de Vox. Así pudo alcanzar el 44,72% de los apoyos y 65 escaños, más que todo el bloque de izquierdas junto.

El principal caladero de votos para Ayuso ha sido Cs. El 61,5% de quienes votaron a los liberales en las elecciones autonómicas de 2019 optaron en esta ocasión por el PP. Todo un éxodo que ha supuesto el hundimiento de Edmundo Bal, que no logró alcanzar el umbral del 5%, pues apenas retuvo al 13% de, que había sido su electorado en las autonómicas de 2019.

Pero Ayuso también logró convencer a los votantes que teóricamente están a su derecha: los de Vox. El 44,2% de quienes apoyaron a Rocío Monasterio hace dos años depositaron este 4 de mayo su confianza en la candidata popular. Casi la mitad.

En términos numéricos, los datos resultan incluso más esclarecedores: 388.348 de las 629.940 personas que votaron a Ciudadanos en 2019 han emigrado al PP, así como 371.000 abstencionistas y 127.000 exvotantes de Vox. Es decir, Ayuso ha ganado casi un millón de votantes sin tener que seducir a quienes están a su izquierda.

Nótese que Vox ha logrado compensar su éxodo interno al PP gracias a que es el segundo partido que más ha logrado convencer a los abstencionistas de los pasados comicios. Concretamente, a 107.423. A su vez, es el partido que menos ha acusado la desmovilización de sus votantes: sólo 1.112 han dejado de votar a Monasterio para quedarse en casa (el 0,3%). 

En general, la alta participación ha beneficiado a la derecha en estos comicios: PP y Vox han movilizado a 478.435 de quienes no acudieron a votar en 2019, mientras que el PSOE, Más Madrid y Podemos tan sólo a 243.336.

La izquierda

El análisis del trasvase de voto también ayuda a explicar por qué Más Madrid se ha convertido en el nuevo partido fuerte dentro de la izquierda madrileña. Mónica García logró el sorpasso el PSOE gracias, principalmente, a que acogió al 25,6% de los votantes de Unidas Podemos y al 18,3% de los socialistas.

En términos numéricos, García sumó más de 200.000 electores provenientes del seno de la izquierda. Además, retuvo a 275.688 de sus votantes de 2019.

Los datos también dejan en evidencia a Ángel Gabilondo. El candidato socialista es el que más votantes ha dejado en la abstención: 161.292. Un 19% de sus antiguos electores. Gabilondo lideró una campaña inconsistente y repleta de bandazos que le ha pasado factura: empezó apelando a la "moderación" y terminó abrazando la dicotomía de "fascismo o democracia" impuesta por Pablo Iglesias.

Iglesias, que ha renunciado a la política tras su batacazo electoral, tan sólo logró retener al 58,4% de sus electores, que emigraron a Más Madrid (25,6%) o prefirieron abstenerse (10,8%).

La reagrupación

Ante los resultados del 4-M, el secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha asegurado que "la reagrupación del centro-derecha se está produciendo". Además, ha resaltado que Pablo Casado cogió "el espectro partido en tres" y que, ahora mismo, está "partido en dos", en referencia a la desaparición de Ciudadanos de la Asamblea de Madrid.

La escisión del centro-derecha fue propiciada, en buena parte, por el giro tecnocrático que el PP experimentó con Mariano Rajoy. Éste se materializó en una política más dirigida a la gestión que a los debates ideológicos.

"Si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya", dijo Rajoy en 2008. Estas declaraciones causaron una división interna y crearon el caldo de cultivo para el nacimiento de Ciudadanos y Vox. 

La estrategia de Isabel Díaz Ayuso para reagrupar el centro-derecha ha sido clara: servirse del debilitamiento de Ciudadanos para convocar elecciones y apuntillar a los liberales, no buscar la confrontación con Vox y plantar cara con contundencia a la izquierda. Ese puede ser el camino que Casado necesite continuar para construir "la casa común del centro-derecha" a la que tanto alude.

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