Alberto D. Prieto Ana I. Gracia

"La situación es muy preocupante y cambiante". Ése fue el primer diagnóstico real de Salvador Illa, pasados ya 25 minutos de su comparecencia en el Congreso para defender la declaración del estado de alarma en Madrid. "Nuestra media nacional cuadruplica la que marca el ECDC europeo como frontera de emergencia", admitió en un segundo dictamen de evaluación: "España está en un escalón extremo de nivel de riesgo máximo".

Pero no explicó por qué, entonces, no se toman medidas mucho más drásticas. Pero como Madrid "duplica ese umbral", que el ECDC marca en 2400 casos de incidencia acumulada, "no vale con bajar de 500, sino que hay que actuar con urgencia y contundencia para controlar el virus".

Inmediatamente incluyó esta situación "preocupante" de España en una segunda ola europea "que por suerte es menos letal que la primera". Pero que está "haciendo crecer los contagios". El argumentario lo llevaba entonces a repasar el catálogo de países que "están aplicando medidas de prevención y control con cifras mucho más bajas que Madrid". Así, habló del "toque de queda" en Francia, del "estado de calamidad" en Portugal o el "de emergencia" en Italia, entre otros...

Illa asegura que "España cuadruplica el umbral de riesgo de la UE"

Pero nada dijo de por qué Sanidad no hace lo mismo en España si nuestro país "cuadruplica" los niveles de emergencia máxima marcados por el instituto de la Unión Europea ya citado. La explicación, quizás, había que buscarla en lo que sí había dicho media hora antes, al inicio del discurso: que "en esta fase de la pandemia el Ministerio de Sanidad tiene un papel de coordinador y de apoyo a las Comunidades Autónomas, que son las autoridades competentes". 

Contrastes

En su habitual tono profesoral, el ministro leía su discurso este jueves a primera hora en el Congreso para defender la decisión, tomada el pasado viernes en un Consejo de Ministros extraordinario. Ante el atril, había comenzado su intervención con un prolijo repaso a las decisiones de su Ministerio desde la desescalada: el decreto de "nueva normalidad", el Plan de Respuesta Temprana, las diferentes "acciones coordinadas" decretadas al amparo de este plan...

Algo nervioso y a trompicones, defendió su actuación y aplaudió las restricciones de movilidad que han ido "imponiendo diferentes Comunidades Autónomas", a las que señaló como "las responsables en esta etapa de lucha contra la pandemia". Y puso a Cataluña como ejemplo de lo que se debe hacer para "actuar con antelación". El Govern decretó este miércoles el cierre de bares y restaurantes durante 15 días "y ha anunciado más medidas restrictivas".

Estos 10 minutos largos de citas a otras regiones le sirvieron a Illa para hacer visible lo que en su opinión es un contraste de "las acciones determinadas y contundentes de las autonomías que se están anticipando al virus" con Madrid.

Pasó luego a "hacer un repaso de la cronología con la Comunidad de Madrid". Y comenzó metiendo el dedo en la llaga de la división interna del Gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos en la región.

"Aguado pidió ayuda"

"Todo comenzó el 17 de septiembre, cuando el vicepresidente Ignacio Aguado pidió ayuda al Gobierno de España". Si el 21 se reunieron Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso y el día siguiente se celebró la primera reunión conjunta, ya admitió Illa que el viernes 25 comenzaron las discrepancias "y comparecí ante la prensa" -a la vez que el consejero, eso no lo comentó el ministro en el hemiciclo- "para advertir de que hacían falta medidas más potentes".

La bronca de las semanas siguientes ocupó otros cinco minutos, por supuesto defendiendo que "las medidas acordadas por la Interterritorial, el 30 de septiembre, fueron medidas de mínimos". Una afirmación que le valió al ministro para explicar más tarde por qué los baremos que le valieron para imponer el estado de alarma no son los mismos que sirven para salir del mismo. A saber, los 500 casos de incidencia acumulada, el 10% de positividad por PCR o el 35% de ocupación de camas de UCI.

El objetivo de aprobar estas medidas -"las mismas que estaban vigentes" antes de la caída de la orden por un auto judicial "que sólo tomó la decisión por cuestiones formales y no de fondo"- era el siguiente: "Proteger a las poblaciones afectadas, proteger la capacidad asistencia y proteger a las regiones limítrofes, para evitar la expansión de la alta cantidad de contagios en Madrid". Y remachó: "...la única región que no había adoptado las restricciones acordadas en la Interterritorial".

El PP

La priimera en replicar la exposición del ministro ha sido la portavoz del Partido Popular. Cuca Gamarra ha expuesto durante quince minutos por qué, a juicio de su partido, el decreto del estado de alarma para nueve localidades de la Comunidad de Madrid es una decisión "arbirtaria", "autoritaria" y "abusiva que carece de base científica".

La exalcaldesa de Logroño ha descalificado que no fuera el presidente del Gobierno quien expusiera ante el Parlamento las razones que le condujo a decretar esta medida excepcional en la Comunidad de Madrid y preguntó a Illa "por qué cambian los criterios" de un día para otro. "No ha presentado ni un solo informe científico que avale el estado de alarma. Le pido que lo entregue hoy aquí, que los haga público... si es que existen", añadió. 

El Partido Popular ha mantenido la misma línea que defiende el equipo de Isabel Díaz Ayuso y acusó al Gobierno central de aplicar medidas "discriminatorias" cuyo único objetivo era servir de cortina de humo para tratar de ocultar la "nefasta" gestión de la pandemia. Gamarra insistió desde la tribuna de oradores, como repite cada día el Gobierno madrileño, en que no se daban las condiciones epidemiológicas hace una semana, cuando se adoptó esta medida, ni tampoco en este momento. "Le exigimos que levante inmediatamente el estado de alarma en Madrid, que trabaje junto con las comunidades autónomas, como predica pero no aplica. Y, después, váyase", cerró.