A las puertas de una más que probable inhabilitación de Quim Torra por parte del Tribunal Supremo, los principales partidos de la oposición, Cs, PSC y PP, empiezan a estudiar "fórmulas" que eviten el bloqueo institucional que prepara el presidente de la Generalitat para no abandonar el cargo.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, se han iniciado conversaciones discretas entre estas tres formaciones y uno de los escenarios que barajan es la de presentar un "candidato alternativo" a la presidencia de la Generalitat. Aunque su candidatura no prospere, obligará al presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), a activar la cuenta atrás de dos meses para la celebración de elecciones en la región.

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"Con un candidato con un apoyo considerable aunque no fuera ganador, propiciaría que Torrent se viera obligado a proponerlo ante el Parlament. Y aunque su canditura fracasara se activaría el reloj electoral", detallan a este medio.

En caso de que Torra quede inhabilitado, la Ley de Presidencia estipula que en un plazo de diez días, el presidente de la Cámara catalana debe comunicar si hay o no candidato de consenso.

Para mantener el pulso al Estado, el presidente de la Generalitat ha reclamado que no haya candidatos alternativos, pero todos los grupos parlamentarios pueden proponer su presidenciable a Torrent, quien tiene la última palabra. Y, en consecuencia, los principales partidos de la oposición podrían elegir a un candidato. 

La operación es "complicada"-asumen las fuentes consultadas- y es el PSC quien tiene la llave para que esto pueda tirar adelante. Desde el partido de Miquel Iceta, sin embargo, no quieren pronunciarse "hasta que se comunique la sentencia". Oficialmente, abogan por respetar los tiempos de la justicia antes que empezar a hablar de alternativas.

Pero a nadie escapa que, dentro del espacio del constitucionalismo, es ahora mismo el PSC uno de los principales beneficiados de una nueva cita con las urnas, según apuntan todas las encuestas.

En este caso, les conviene buscar visibilidad o erigirse como garante de que Torra no ahonde en el deterioro institucional con su plan de silla vacía o de presidencia simbólica que ahonde en la parálisis del Parlament. Sobre todo, en medio de una pandemia y la necesidad de gestionar todos los aspectos derivados de ella. 

Ciudadanos, que fue la formación más votada de las últimas elecciones catalanas, también tiene claro que hay que recuperar la iniciativa. Y ya ha anunciado que "no se quedarán de brazos cruzados" ante el "atrincheramiento" de Torra. 

"Torra amenaza con volver a desobedecer. Nos ha acostumbrado a que esté más tiempo en el banquillo de los acusados que en el escaño. Demuestra que no sabe gestionar la realidad sino hacer discursos en clave belicista como el de la Diada, en los que exige cosas sin sentido al Rey y al Gobierno central", explicaba en sede parlamentaria el portavoz Nacho Martin Blanco.

Aunque sus perspectivas electorales no son tan alentadoras como las de diciembre de 2017, creen que hay una oportunidad que les reubique como principal partido de la oposición. 

El PP, por su parte, también ve con buenos ojos esta estrategia. Serviría para dar a Torra por amortizado y preparar una campaña electoral que hable también de fiscalidad y medidas para reactivar la economía tras el paso del Covid-19.

Acuerdo de mínimos

Pero si el constitucionalismo estudia opciones pero no acaba de unir esfuerzos debido a la discrepancia de estrategias o a los cálculos electorales, tampoco el bloque independentista está unido.

De los contactos que han mantenido estos días Junts per Catalunya, ERC y la CUP para abordar una "respuesta conjunta" a la probable inhabilitación de Torra, solo han acordado una resolución común que reivindica "la voluntad soberana de la ciudadanía de Cataluña".

En el texto han evitado concretar una estrategia ante esa eventualidad y se limitan a criticar la decisión de los tribunales. "Solo la mayoría de este Parlament tiene legitimidad para otorgar o retirar la confianza al president y al Govern".

Fructifique o no el plan de la oposición, todo apunta que tampoco ERC está por la labor de desobedecer. Y que el resultado será la convocatoria de unas nuevas elecciones.