PSOE y PNV vuelven a entenderse a las mil maravillas. Así lo han demostrado este lunes en la constitución del Parlamento Vasco, donde han votado juntos para repartirse la Mesa de la Cámara y para otorgar la presidencia a la jeltzale Bakartxo Tejeria.

Noticias relacionadas

Por primera vez en 22 años, el Gobierno del País Vasco podría estar conformado por mayoría absoluta. Socialistas y jeltzales dominan el hemiciclo con 41 de los 75 parlamentarios y gozan de una mayoría que no han tardado en hacer valer. 

En el reparto de la Mesa, Bakartxo Tejeria e Iñigo Iturrarte (PNV) repiten como presidenta y secretario primero, respectivamente, mientras que Txarli Prieto (PSE) ha sido elegido de vicepresidente primero. Además, Eba Blando (Bildu) ejercerá de vicepresidenta segunda y Gustavo Angulo (Podemos) ostentará la Secretaría segunda. 

Este estrechamiento de la alianza entre socialistas y nacionalistas no ha pillado a nadie por sorpresa. Ambas formaciones acudían a la sesión constitutiva de la XII legislatura vasca con un acuerdo a tres bandas con Podemos para repartirse la Mesa del Congreso.

Así las cosas, la constitución del Parlamento Vasco ha sido sólo un ensayo -con Podemos como actor secundario- de lo que cabe esperar en esta nueva legislatura, en la que PNV y PSE sumarán mayoría absoluta para sacar adelante cualquier propuesta sin necesidad de contar con apoyos externos.

Según indican fuentes parlamentarias vascas a EL ESPAÑOL, ambas partes dan casi por hecha la reedición de la coalición en el Gobierno vasco, que comparten desde 2016. Una alianza que, además, ha tenido su réplica en numerosos consistorios y diputaciones. 

Las mismas fuentes señalan que este Ejecutivo en mayoría -el primero desde 1998- tendría una estructura similar al de la anterior legislatura, compuesta por 11 consejerías: ocho para los jeltzales y tres para los socialistas. La Secretaria General del PSE, Idoia Mendia, es firme candidata a contar con una de estas carteras.

Ambas formaciones ya trabajan para que el acuerdo definitivo esté cerrado antes de septiembre, cuando comienza el nuevo curso político. Cuando finalmente se consume esta nueva alianza, Iñigo Urkullu comenzará su tercer mandato como lehendakari.

Sin acatar la Constitución

Como ya ocurriera en 2016, la Mesa de la Diputación Permanente del Parlamento Vasco ha rechazado este lunes que los 75 parlamentarios tuviesen que acatar la Constitución para acceder a sus escaños. 

La petición de PP+Cs de acatamiento de la Carta Magna fue desestimada por el órgano antes de la sesión plenarias. Al inicio de la anterior legislatura, la undécima, también se rechazó al considerar que "no procedía" atender a dicha solicitud, dado que "ni la Ley Electoral ni los precedentes" en el Parlamento vasco contemplan la obligatoriedad de dicho "formulismo".

La coalición de populares y Ciudadanos había solicitado, en esta ocasión por escrito, que los parlamentarios acaten la Constitución en el momento de su toma de posesión para reafirmarse "en la defensa del orden constitucional" como acto "ejemplarizante".

El representante del PP Carmelo Barrio advirtió de que, de no ser así, la legislatura se inauguraría "con el desafío a la Constitución, norma que da amparo legal al Parlamento y a los parlamentarios que la desairan".

Barrio defendió que el apartado 8 del artículo 108 de la LOREG dispone que, "en el momento de tomar posesión y para adquirir la plena condición de sus cargos, los candidatos electos deben jurar o prometer acatamiento a la Constitución, así como cumplimentar los demás requisitos previstos en las leyes o reglamentos respectivos".

Esta petición de PP+Cs de hacer valer el orden constitucional no ha tenido efecto alguno en la Cámara, parasitada por las formaciones nacionalistas con 31 diputados del PNV y 21 de Bildu. El resto del hemiciclo lo componen 10 parlamentarios del PSE, 6 de Podemos, otros 6 de PP+Cs y Amaya Fernández como única representante de Vox.

Reconciliación

El último acercamiento entre socialistas y jeltzales llega tras las desavenencias que llevaron a Urkullu a amagar con no presentarse en la Conferencia de Presidentes celebrada en La Rioja. Un acercamiento que, además, se antoja decisivo para Pedro Sánchez, que sigue tratando de recabar apoyos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2021.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban llegó a preguntarse "para qué rayos" iban a asistir los jeltzales a la conferencia. "No tiene mucho sentido que se cite al lehendakari en un ámbito colectivo", arguyó Esteban, que pidió respeto a una "relación bilateral" entre España y País Vasco que "está muy clara con todos los temas fiscales y financieros".

Esteban insitió en la necesidad de que se reuniera la comisión mixta para autorizar el endeudamiento de la Comunidad Autónoma Vasca en los términos establecidos en el acuerdo firmado por la vicepresidenta Carmen Calvo y el líder del PNV, Andoni Ortuzar. "Esto no solo interesa al PNV, también al PSE para saber qué presupuestos van a tener sus consejeros", sostuvo Esteban apuntando a un Ejecutivo vasco con carteras para los socialistas.

Ahora, las desavenencias entre Urkullu y el Ejecutivo parecen dejadas atrás tras el acuerdo alcanzado sobre la senda de déficit y capacidad de endeudamiento de las instituciones vascas, que se sustanciará en la Comisión Mixta del Concierto.

Con la negociación de los Presupuestos en el horizonte, Pedro Sánchez puede contar con Urkullu. Y éste con el apoyo del PSE para erigirse por tercera vez consecutiva como lehendakari.