En la última sesión del Congreso, cuando Pedro Sánchez debía explicar el acuerdo de la Unión Europea sobre el Fondo de Reconstrucción contra la pandemia, ha saltado la sorpresa: Vox ha anunciado que en septiembre presentará una moción de censura.

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Desde la tribuna de oradores, Santiago Abascal ha llamado al resto de partidos a apoyar su iniciativa. En especial, ha apelado a la "responsabilidad" del PP como "segundo partido de España" para evitar que "España caiga en la ruina, la muerte y la opresión".

Sin embargo, los populares han tardado más bien poco en desmarcarse de la propuesta de Vox. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha aseverado en su cuenta de Twitter que su partido no apoyará "una moción de censura post vacacional para salvar al soldado Sánchez".

"El PP siempre estará en lo importante: salvar vidas y empleos. No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE", ha enunciado García Egea.

La moción de censura anunciada por Abascal es un brindis al sol, una iniciativa sin opción de prosperar. Y desde Vox lo saben, pero fuentes cercanas a Abascal aseguran que "no importa". El partido de derecha dura asegura que no está en el Congreso "para ganar votos, sino para defender las ideas" que los han llevado allí: "Si mañana hay elecciones y somos uno solo, seguiremos igual, porque creemos en nuestras ideas", afirman.

Con este movimiento político, absolutamente inesperado, el partido de Abascal cierra el curso político, marcado trágicamente por la pandemia. "Si el Gobierno no dimite, seremos de nuevo los campones de la epidemia y de la ruina económica", ha sentenciado Abascal en la última sesión del Congreso.