Antoni Bayona (Sabadell, 1954) fue el letrado mayor del Parlamento de Cataluña durante la aprobación de las leyes de desconexión de 2017 que dieron lugar al referéndum ilegal del 1 de octubre. Acaba de publicar su segundo libro, Sobrevivir al procés (Península), donde aporta su visión para salir del "enquistamiento" actual. 

Noticias relacionadas

En esta entrevista con EL ESPAÑOL se muestra partidario de "amnistiar a los presos" y de reformular el delito de sedición del Código Penal. Sostiene que "todos", tanto el Estado como los independentistas de a pie, fueron "víctimas de una ficción y distorsión de los hechos reales" ese otoño caliente de 2017.

En su libro dice que el procés todavía no ha terminado. ¿Qué nos espera?

A pesar de que con la pandemia el procés ha quedado en un segundo término, los problemas que están detrás de lo que en su día fue el procés siguen ahí.

Hay una parte importante de la sociedad catalana que mentalmente ha desconectado del marco constitucional español. Es una situación que probablemente no varíe y en las elecciones, como apuntan las encuestas, puede volver a dar una mayoría independentista. Hay una situación de enquistamiento y hay que encontrar algunas vías de salida por ambas partes.

Aunque ganaran las elecciones, ¿el independentismo está ahora más orientado a liberar a los políticos presos que a lograr la independencia?

Es posible. Sí que es verdad que la sentencia del Tribunal Supremo y la respuesta del Estado a lo que significó el envite del procés ha creado una sensación de injusticia que probablemente podría, de alguna forma, si no eliminarse,  como mínimo mitigarse mucho con una decisión política valiente relacionada con la situación de los políticos presos.

¿Está a favor de una amnistía de los presos?

Sí. La sentencia es muy inconsistente por el delito de sedición, porque es un delito muy ambiguo y muy abierto y creo que se ha utilizado en este caso para situar unos hechos que ocurrieron en Cataluña que están lejos de lo que debería ser una sedición.

El Gobierno del Estado se está planteando una revisión de este delito y esa revisión, como consecuencia lógica, debería llevar a tomar medidas, incluso de una amnistía, respecto a los presos que, para mí, han sido injustamente condenados.

Usted dice que la sentencia es injusta, pero tampoco habla de “presos políticos”.

No se puede banalizar el concepto de preso político. Para mí un preso político es una persona que está perseguida en regímenes no democráticos por sus ideas políticas. Estamos lejos de esta situación.

Teniendo en cuenta que siguen enrocados en que “lo volverían a hacer” y no han mostrado arrepentimiento, ¿no cree que perdonar estos delitos puede sentar un grave precedente?

Yo creo que ese no arrepentimiento está más vinculado en la reivindicación del proyecto independentista y en la convicción por parte de las personas afectadas de que no llegaron a cometer delitos de sedición.

¿Cuánto tuvo de verdad y de mentira el procés? ¿Fue una ensoñación como dice la sentencia del Supremo?

Creo que hubo poca consistencia en el procés y mucha improvisación. Al final se ha visto que no había nada preparado realmente para que pudiera ser efectiva una independencia unilateral. Para la unilateralidad tienes que tener preparado un plan revolucionario para cambiar la situación, y no lo hubo.

El procés fue una huida hacia adelante. Fue una bola de nieve que se hizo grande y nadie la paró cuando la debían haber parado. Eso me lleva a pensar que, por la otra parte [el Estado], se tomó como más real de lo que realmente fue. El Estado castigó unos hechos que realmente no llegaron a tener nunca una entidad como para poner en jaque y doblegar la posición institucional de España. Todo el mundo ha sido víctima de una cierta ficción y de una distorsión de los hechos reales que se produjeron.

Para la unilateralidad tienes que tener preparado un plan revolucionario para cambiar la situación, y no lo hubo

Pero el mismo Oriol Junqueras, desde la cárcel, se enfada cuando se cuestiona que no iban en serio. ¿No es una lectura a posteriori tras el fracaso del procés?

Pero hubo también muchas declaraciones de los mismos políticos de que la declaración de independencia era puramente simbólica. Mi opinión como entonces letrado mayor del Parlamento es que nunca me creí que aquello pudiera llegar a nada.

Si tú planteas un objetivo político que es un cambio radical del sistema, como es una independencia, y lo haces por la vía del conflicto, si luego no adoptas por la vía de hecho unas determinadas decisiones ya sabes que esto no puede ir nunca en serio. La pregunta que me hago es si había algo preparado, y nadie ha demostrado que existiera nada más allá del simbolismo y de la aprobación de unas leyes que solamente es papel.

El papel lo aguanta todo… Pero más allá de esto también hubo contactos en el exterior, a través del Diplocat, para buscar apoyos internacionales. Muy bien pagados, por cierto.

Se ha demostrado que ni la Unión Europea, como institución de conjunto, ni ningún país mínimamente relevante, podía dar apoyo a aquella situación. La vía de la unilateralidad y de dejar de lado el ordenamiento jurídico de un Estado miembro de la Unión Europea atenta contra los valores fundacionales de la UE. La propia sentencia del Supremo dice que lo único que pretendía el procés era negociar con el Estado.

Me da la sensación de que en su libro defiende que el Govern se vio obligado a la unilateralidad por la negativa de Rajoy a negociar un pacto fiscal. Pero hay evidencias de que el Govern inició la vía unilateral desde el comienzo de todo.

La unilateralidad, en realidad, la considero un error. En el libro digo que incluso ante la negativa de Rajoy de dar una salida a las demandas de Cataluña es un error optar por esa vía. Se precipitó la situación. Se rompió la baraja optando por la unilateralidad y de una forma casi suicida.

Sí que consta que hubo gastos y contactos para vender el producto independentista al exterior, pero una cosa es tratar de venderlo a través de lobbys y de las delegaciones en el exterior y otra cosa que esto llegara a tener alguna concreción posible. El resultado de todas estas actuaciones es prácticamente nulo.

Volviendo al presente. ¿Es optimista con la Mesa de diálogo entre gobiernos?

Muy optimista no soy. Sin embargo, ante una situación de enquistamiento como la que estamos ahora creo que la mesa de negociación brinda una oportunidad. Es el único Gobierno a nivel español que puede entrar en una negociación y, desde el punto de vista catalán, debería aprovecharse. Aunque dentro del independentismo hay diferencias. Hay una parte del independentismo que parece sentirse cómodo en la confrontación, pero otro, que representa ERC, que ha optado por el pragmatismo y está más por la labor.

¿Le parece más acertada la posición de ERC que la de JxCat?

Ahora se requiere una actuación de carácter pragmático. Hay que salir de la situación de enquistamiento porque a la larga mantener esta situación nos perjudicará a todos, pero perjudicará más a Cataluña y llevará su política a una pura ficción e incluso a la irrelevancia política. Dando vueltas al victimismo va a llevar a una frustración en lugar de seguir hacia adelante.

Para mí debería instalarse en la política catalana un sentido pragmático para encontrar algún tipo de solución pactada con el Estado. Sé que es complicado después de todo lo que ha pasado y por eso en esa mesa de negociación hay que adoptar decisiones valientes y comprometidas.

¿Como permitir un referéndum?

El propio Tribunal Constitucional entiende que se puede defender el derecho a decidir en el ámbito democrático. En cambio, a nivel de Gobierno hasta ahora no ha abierto ninguna vía para que este derecho se pueda expresar. Ni siquiera como una expresión para que luego pueda dar lugar a negociaciones y a buscar una solución dentro del marco constitucional y legal.  Hay que trabajar en esta línea porque no puede ser que una parte de la sociedad catalana no tenga una vía de posible expresión para lo que es una gran demanda social.

¿El derecho a decidir no es un eufemismo del derecho de autodeterminación?

Bueno sí, es una manera de entender que es la capacidad de poder tomar una decisión como pueblo que puede llegar a diferentes soluciones, una de ellas, la independencia. Pero podrían ser otras.

¿No están un poco desacreditados los referéndums tras el brexit? Delegar decisiones con muchas implicaciones a un voto directo de sí o no. Incluso populista…

Soy consciente de ese problema, pero no conozco ningún caso en el que se hayan planteado situaciones relacionadas con el derecho de secesión en las que no se haya utilizado el referéndum para conocer la existencia o no de una voluntad para llevar hacia adelante un proyecto como este tipo. En Escocia o Quebec el referéndum fue el instrumento más adecuado y directo para conocer lo que piensa la sociedad de un determinado territorio.

Nunca me creí que el 'procés' pudiera llegar a nada

¿Qué le parece el cambio de criterio de la Fiscalía con Trapero? ¿Cree que el nombramiento de Dolores Delgado y su relación con el Gobierno ha influido en el Ministerio Fiscal?

Lo que es determinante es que el Supremo dejó de lado la rebelión para los principales líderes del procés. Entonces sería muy absurdo mantener la acusación por rebelión que actuó a otro nivel y que era responsable de los Mossos d’Esquadra.

¿Cómo ve el Parlament respecto al de 2017? ¿Ve la legislatura agotada?

Los hechos de 2017 provocaron la aplicación del artículo 155 y las elecciones de diciembre que llevaron a la actual legislatura, que creo que ha sido bastante inoperante en su conjunto. Ha hecho que el procés continuara por otra vía y ha tenido un doble problema: por una parte el conflicto continuado con el Estado y, por la otra, el propio conflicto interno del independentismo, que no era nuevo pero que se ha acentuado y ha llevado a bloquear las propias decisiones del Gobierno catalán.

Después de que el presidente Torra fuera destituido de su condición de diputado dijo que la legislatura estaba agotada, pero estamos continuando con un gobierno que está muy dividido. Hay un gran enfrentamiento entre los dos socios de Gobierno y lógicamente no es el mejor escenario de gobernabilidad.

Usted formó parte del nacimiento de Partit Nacionalista de Catalunya. Nacionalismo moderado que no reniega de la independencia. ¿Cree que la independencia llegará algún día?

Si no hay la posibilidad a corto o medio plazo de encontrar un sistema de integración entre España y Cataluña teniendo en cuenta lo que ha pasado los últimos años, el proyecto independentista va a continuar existiendo. Ahora, si una parte muy importante de la sociedad catalana se considera desconectada del marco constitucional, es una situación que tarde o temprano llevará a mantener la idea de la independencia. Si es posible o no es posible la independencia, dependerá de muchos factores.

Sin una mayoría social en Cataluña, como es el caso, tampoco...

Si no hay una mayoría social tampoco. Y esto no se valoró cuando se decidió llevar a cabo la vía unilateral. Sin una mayoría social importante plantearse la independencia es absurdo e incluso diría que antidemocrático. Pero esa mayoría social puede ir subiendo. Y si esto pasa, España tiene un problema importante con Cataluña.