Más allá de la afinidad partidista, la mayoría de españoles desaprueba los últimos choques que se han producido entre diputados en el Congreso. De acuerdo con el sondeo de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, el 63,7% de los consultados censuran las palabras de la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, de llamar “terrorista” al padre de Pablo Iglesias.



Del mismo modo, el 59,2% tampoco aprueba la acusación del vicepresidente segundo de que los diputados de Vox “les gustaría dar un golpe de Estado”. El líder de Unidas Podemos formuló estas acusaciones la primera vez que participaba en la Comisión para la Reconstrucción, destinada a lograr un consenso transversal para sacar adelante medidas con el fin de reactivar la economía.

La mayoría desaprueba las palabras de Iglesias. E.E.

El diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, decidió abandonar la sala y le recriminó que, “como marxista”, no supiera lo que era el “consenso democrático”. Iglesias, lejos de rectificar, le espetó que cerrara la puerta “al salir”.

Debido a la gran repercusión que tuvieron sus palabras, el día siguiente y desde Moncloa el vicepresidente de Derechos Sociales sostuvo que dijo “la verdad”, pero que “se equivocó en caer en la provocación”.



La desaprobación por las palabras de la portavoz del PP en la Cámara baja es todavía más alta entre votantes de PSOE (97,5%), de UP (92,4%) y de los electores nacionalistas (79%). Aunque tampoco la mayoría de partidarios de Cs (54,4%) comparten sus palabras. En cambio, los que se identifican con el PP y Vox, las aprueban con porcentajes distintos: 65,8% y 84,4% respectivamente.

Cs, en medio

En el caso de las acusaciones lanzadas por Iglesias contra la formación de Santiago Abascal se turnan las apreciaciones. Los votantes de PSOE, UP y nacionalistas comparten la crítica del vicepresidente con 54,8%, 64,9% y 53,9% respectivamente.

La aprobación o desaprobación en función del voto. E.E.

Esta polémica dejó en un segundo plano la cuestión de la destitución del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos por parte del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. La mayoría de preguntas inscritas por los grupos parlamentarios iban dirigidas al titular de Interior, pero el choque entre Iglesias y Álvarez de Toledo logró taparlo.

Aprobación o desaprobación en función del voto.

Polarización

El día siguiente la tensión se acrecentó. En la sesión matutina de la Comisión de Reconstrucción, el vicepresidente segundo y el secretario general del PCE y diputado de Unidas Podemos, Enrique Santiago, sabotearon la comisión con sus ataques a Vox.



El presidente de la Comisión, Patxi López, se vio obligado a intervenir: "Ya está bien", protestó, subrayando que si los políticos se enzarzan en el y tú más, no sirven "para nada".



Un diputado de Vox tildó de “pirómanos comunistas” a los dirigentes morados y Santiago respondió saltándose el turno de palabra y haciendo caso omiso al presidente de la Comisión. El exlehendakari, visiblemente molesto, cuestionó las formas del diputado por pretender intervenir desde la Mesa "saltándose a la torera el Reglamento" y sólo le dio la palabra cuando bajó a su escaño.



Desde la mayoría de la moción de censura la política española se encuentra instalada en la crispación y polarización. Esta estrategia, diseñada en gran parte por Iván Redondo, asesor principal de Sánchez, en las últimas elecciones generales con el objetivo de que el PSOE fuera percibido en el centro del tablero político. La presencia de Ciudadanos en la manifestación contra el Gobierno en Colón, junto a PP y Vox, abonó el terreno del “bloque de derechas”.



Con el nuevo liderazgo de Inés Arrimadas en Cs, el partido ha cambiado el rumbo y ha llegado a acuerdos con Sánchez para prorrogar el estado de alarma. Sin embargo, el PSOE ha vuelto a buscar sus apoyos en los socios que fraguaron la investidura. De acuerdo con las últimas informaciones, Sánchez ultima un pacto con ERC para alargar 15 días más el estado de alarma. Si ya negociaba con el PNV, ha optado finalmente por los de Gabriel Rufián en detrimento de Cs.

Se han realizado 2.226 encuestas a través de multiplataforma online, entre los días 27 y 30 de mayo, calibradas para el total nacional por sexo, edad, provincia, hábitat rural/urbano y situación laboral. Con posterior ponderación por recuerdo de voto en las elecciones del 10-N. La convergencia por interacción para el total nacional es del 97%. El margen de error es <3%.

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