Los presidentes de Cataluña y País Vasco han aprovechado la videoconferencia de presidentes de este domingo para pedir a Pedro Sánchez que las autonomías recuperan las competencias que asumió el mando único cuando se decretó el estado de alarma el 14 de marzo. Los dos mandatarios lo han solicitado justo en el momento en el que el Gobierno central empieza a hablar ya en la segunda fase de la pandemia: la de desescalada. 

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El presidente del País Vasco, Iñigo Urkullu, ha reclamado ser el coordinador del levantamiento de prohibiciones poniendo como ejemplo el modelo de codecisión alemán. En concreto, el lehendakari ha pedido tener "más criterios y menos tutelas" al Gobierno central, de quien se queja que no haya dado ninguna pista para empezar a trabajar en la futura vuelta a la normalidad.

Por su parte, el catalán Quim Torra ha pedido modificar el real decreto del estado de alarma para que las autonomías sean la autoridad competente para volver paulatinamente a la normalidad y también ha criticado que Moncloa no haya dado todavía ninguna directriz sobre cómo será ese momento de empezar a salir de casa.

El presidente del Gobierno, que ha vuelto a escuchar críticas de muchos presidentes autonómicos ante la falta de información recibida y la falta de previsión, se ha negado a prescindir del mando único que concede plenos poderes a su Gobierno para tomar todas las medidas que considere oportunas mientras dure el estado de alarma. De hecho, miembros del Ejecutivo insisten en la idea de que todavía es posible tomar medidas tanto de flexibilizar el confinamiento, como permitir cortos paseos, como volver a prohibirlos. Todo dependerá de la evolución de la pandemia.

El presidente de la Xunta de Galicia apostó por un modelo de desescalada basado en el mando único, con una aplicación asimétrica en los territorios. Que el Gobierno central establezca el marco y la metodología y las CCAA puedan modularlo en función de sus necesidades específicas. En ese marco, Alberto Núñez Feijóo destacó la importancia de la coordinación y de conocer el horizonte que maneja el Gobierno para la desescalada, en la línea de lo que han hecho el resto de países europeos.

También abogó por hacer una pieza separada del rural y por incluir en la desescalada una cláusula de salvaguarda territorial, de tal forma que si hay circunstancias que no se ajusten al 100% al modelo se permita flexibilidad y las autonomías puedan tomar decisiones igualmente, siempre previo conocimiento del Gobierno.

El Gobierno ha aprovechado esta reunión entre Sánchez y los presidentes autonómicos para distribuirles un documento en el que se les avisa de cómo se está diseñando la vuelta paulatina a la normalidad. El viernes, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, también hizo llegar a los consejeros autonómicos del ramo un borrador con 27 indicadores sobre los cuales iban a empezar a trabajar de manera conjunta y coordinada para una desescalada asimétrica y siempre y cuando se cumplan unos parámetros muy estrictos.