Ana I. Gracia Alberto D. Prieto Daniel Ramírez

A nadie le convence los Pactos de la Moncloa que propone el Gobierno para reeditar, en plena crisis del coronavirus, un gran consenso entre partidos. La que más partidaria se ha mostrado ha sido la líder de Ciudadanos. Inés Arrimadas pidió a Pedro Sánchez que llevara este mismo jueves al Congreso una especie de " borrador" que abra camino al consenso. Los demás partidos, incluido Podemos, lo ven un simple papel mojado que se diluirá como un azucarillo. "Los Pactos de la Moncloa fueron un cambio de régimen hacia una democracia europea, pero nosotros ya estamos en una democracia. Lo peligroso sería que esos pactos conllevaran un cambio de régimen encubierto", reflexionó en alto Pablo Casado ante su equipo en una reunión telemática este lunes desde Génova. 

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El líder conservador mantiene la mano tendida al Gobierno pero siempre respetando el marco constitucional. De hecho, el PP apoyará de nuevo el jueves la prórroga del estado de alarma si el texto del decreto se mantiene como el primer confinamiento. Además, los conservadores han rehecho su decálogo de medidas económicas para sacar a España de la crisis y han puesto a disposición de Moncloa los análisis del gabinete económico conservador que analiza la crisis minuciosamente desde que estalló la pandemia.

Los conservadores insisten en que tienen la mano tendida para sacar a España de esta crisis, en que están dispuestos a cerrar cualquier acuerdo con el PSOE siempre que se respeten las reglas del juego que se consensuaron con amplia mayoría en 1978. Pero Casado no ve sincera la oferta lanzada desde el Gobierno, cree que es un simple "señuelo" para impulsar el "cambio de régimen" que propugna Podemos y, por eso, se niega a aceptar el acuerdo. De hecho, recordó ante su equipo que el presidente del Gobierno ha estado dos semanas sin comunicarse con él, para dar a entender que su oferta de llegar a un gran acuerdo es un simple juego de palabras.

En contra

Santiago Abascal ha decidido no apoyar más al Gobierno de Pedro Sánchez. A partir de ahora, su grupo parlamentario dedicará todos sus esfuerzos a preparar "acciones legales" contra el Ejecutivo. "Llevamos varios días trabajando en ello. Estarán bien fundamentadas", explican en Vox sin identificar todavía a los destinatarios.

Tras estallar la crisis,el partido verde concedió una suerte de tregua a Pedro Sánchez. Abascal adoptó, en todo momento, una actitud beligerante frente al Gobierno, pero acabó por apoyar, entre otros, la prórroga del estado de alarma. Sin embargo, en Vox creen que Sánchez ha variado deliberadamente los términos de los primeros pactos y que ha recurrido a la "unilateralidad" para gestionar la pandemia. Ya hace una semana, el propio Abascal exigió la dimisión del presidente del Gobierno. Este lunes, por medio de su portavoz, Jorge Buxadé, extendió la petición a "todo" el Consejo de Ministros.

Con su decisión, Vox dejará fuera del pretendido "consenso" a casi cuatro millones de españoles, que otorgaron su voto a esta formación el pasado noviembre. Un extremo que no preocupa a los de Abascal. Varios dirigentes del partido definen los Pactos de la Moncloa como una especie de entelequia empleada por el Gobierno para desviar la atención.

De hecho, el líder del partido ni siquiera coge el teléfono al presidente del Gobierno y solo lo haría para "escuchar su dimisión". Un portavoz de esta organización asevera a este periódico que el único pacto que estudiarían pasa por "la formación de un Gobierno de emergencia sin políticos en activo". "Ahí sí estaremos", concluye.

"Favorece a la derecha"

Ni siquiera sus socios de Gobierno tienen interés por cerrar esos Pactos de la Moncloa que propone el presidente del Gobierno. Según las fuentes consultadas en el partido de Pablo Iglesias, la idea "sólo favorece a la derecha", y el impulso a esta propuesta no tiene más sentido que desviar la atención.

El Gobierno ni siquiera acordó con su socio de Gobierno estos pactos que ofreció Sánchez a las formaciones políticas desde la sala de prensa de Moncloa. La reacción de los morados va en una doble dirección: incomodidad con el lado socialista del Gobierno por "favorecer a quienes manejan las tesis de un Gobierno de concentración", al mismo tiempo que rechazan la insistencia de José Luis Ábalos estos días para que la clase política alcance este acuerdo global.

La batalla interna en el Ejecutivo amenaza con estallar y el movimiento del presidente, según el entorno morado, pretende dejarle esa puerta abierta mediáticamente "pero en realidad el Gobierno está a lo que está, concentrado en la emergencia sanitaria, social y económica", no a darle oportunidades "a la derecha".