Era día de estrenos este jueves en el hemiciclo del Congreso. Había dos caras nuevas en la tribuna: la de la portavoz del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, y su homóloga de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Ambas han debutado representando a sus partidos, con unos argumentos alineados. Pero la forma de sus discursos, en cambio, han divergido. 

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Frente a una Álvarez de Toledo que ha desplegado toda su altura intelectual con una alocución trufada de referencias y citas más academicistas, Arrimadas ha preferido un tono más llano, efectista. No simple, pero sí sencillo: sin ornamentos ni construcciones elevadas.

"Señora Calvo, tantas son sus frases extravagantes como las veces que ha ofendido la inteligencia de los españoles, la Constitución, el diccionario, la enciclopedia y hasta la Wikipedia", ha arrancado la popular. "Usted se cree Súper Sánchez, actúa como si hubiese inventado la penicilina", ha arengado Arrimadas. Puro estilo, el de ambas.

Rasputines y Kant

Álvarez de Toledo ha estado "magistral", en palabras de su presidente, Pablo Casado. Lo cierto es que sus palabras, en cada una de sus intervenciones, iban en la línea de su esencia. "El señor Sánchez solo da la cara el día en que sus rasputines le dicen: ¡Hoy toca posado fotográfico!", atizó la portavoz en su intervención de apertura. "Glorioso, por cierto, el de Canarias, señor Sánchez. Esa foto que se hizo –yo sé que le molesta, pero que a usted las fotos le gustan...– en forma de V... V de victoria. O de vanidad. O de vacuidad. O simplemente de vacaciones. Que es lo que lleva usted cuatro meses. O seis, depende de los cálculos", continuó, con ironía. 

La portavoz popular no dudó en referirse incluso al filósofo Immanuel Kant, el mismo pensador que encumbró el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, hace unos años al recomendarle sin ser capaz de citar alguna de sus obras. "Buenistas y malistas, contra Kant todos. Utilizan a los hombres como un instrumento al servicio de su causa, de sí mismos, y no como un fin en sí mismos", comentó.

Incluso se permitió hacer lo que llamó "un poco de pedagogía liberal". "El inmigrante también es un individuo único, libre, responsable y racional. Los inmigrantes no son, por definición, ni víctimas ni culpables. No existen las culpas colectivas ni las inocencias colectivas. Tampoco en los hombres y las mujeres", sonrió. 

"Ha estado reñido"

Inés Arrimadas recordó durante su intervención, por momentos, a diversos discursos que la reforzaron en su etapa en el Parlament catalán. Comenzó más nerviosa para atemperarse según avanzaba en la tribuna. "Se lo ha preparado a conciencia y se nota", manifestaba un destacado líder popular. "Ha estado reñido, las dos han brillado. Pero claro, mi preferencia clara era Cayetana", deslizaba un miembro de la dirección del PP.

La voz de la portavoz de Ciudadanos, mientras retumbaba en el hemiciclo. Reprochó al PSOE, por ejemplo, ser "el partido de las contradicciones, el partido que tiene un socio que decía que en Venezuela se comen tres veces al día". "Queremos que diga qué va a hacer el Gobierno cuando vuelva a haber un Aquarius o un Open Arms" ha exigido."Les duele que ahora les están llamando fachas 'la señora Calvini'. Nosotros no vamos a decir que son fachas, que no tienen humanidad. Eso son sus socios de Podemos", mordió Arrimadas.

Las dos portavoces eran conscientes de que el peso argumental de la oposición recaía sobre sus hombros. Ninguna ha decepcionado. Los diputados de todos los signos políticos que se asomaban a los pasillos de la Cámara lo comentaban. "Están a toda máquina", deslizaba un miembro de la bancada popular. "Es un cuerpo a cuerpo interesante. Si tenemos legislatura, va a ser de altura", comentaba otro al preguntársele.