El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha llamado a su supuesto "socio preferente", Pablo Iglesias, y le ha confirmado que el PSOE sigue en la misma posición: decirle que no a todo lo que pide Podemos para votar en la investidura.

Según fuentes de la dirección de la formación morada, esta tarde ha habido contactos entre Carmen Calvo y Pablo Echenmique, pero sólo telefónicos, que no han fructificado. Y más tarde Sánchez ha llamado a Iglesias para confirmarle que no está dispuesto a ofrecer competencias ni en Trabajo, ni en Hacienda, ni en Transición ecológica, ni en Igualdad.

Además, según las citadas fuentes, ésta es "la última palabra" del presidente. El equipo más cercano a Pablo Iglesias ha pasado la tarde tratando de proteger la discreción de los contactos. Y sólo tras la llamada personal de Sánchez a Iglesias, en la que se han confirmado las pocas esperanzas con las que seguía la negociación desde el lado morado, han explicado que la oferta de los socialistas "no se ha movido".

Desde el PSOE, se ha confirmado "la llamada entre el presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE y el líder de Unidas Podemos", informa Daniel Basteiro. "Sánchez ha vuelto a reiterar", explican las citadas fuentes socialistas, "la necesidad de desbloquear [la investidura] para que España pueda seguir avanzando". Y sin desmentir la información filtrada por Podemos, añadían que el PSOE sigue defendiendo que "la oferta hecha a Unidas Podemos es una buena oferta".

Pero en estas condiciones, el voto afirmativo de Unidas Podemos este jueves en el Congreso se torna casi imposible. Dado que ésta sería "la última palabra" de Sánchez, lo previsible es que Unidas Podemos rechace la investidura del candidato socialista. El pasado lunes, Pablo Iglesias rompió con él en su última intervención del debate previo a la votación del martes. Pero no rompió la negociación, como revelaba a este periódico uno de sus más estrechos colaboradores, "las líneas seguían abiertas".

Qué pide Iglesias

En esa réplica, el líder de Podemos explicaba "todas las cesiones" que habían ido haciendo: los "ministerios de Estado", la estructura del Gobierno con equipos "no mixtos", la posición en temas como Cataluña y finalmente, "el veto personal" a la presencia de Iglesias en el Gobierno.

Después explicó todos los "ni hablar" que ha recibido su formación de boca del presidente a las políticas en las que Unidas Podemos reclamaba tener competencias. Y éstas eran precisamente cada una a las que este miércoles se ha negado a ceder Sánchez, siempre según Podemos: "Ni en Trabajo, ni en Hacienda, ni en Transición ecológica, ni en Igualdad".

En todo caso, la número dos de Podemos y portavoz parlamentaria del grupo confederal, Irene Montero, ha pedido al Congreso poder votar telemáticamente desde su casa hasta cinco minutos antes del inicio de la sesión de este jueves. La Presidencia de la Cámara Baja se lo ha concedido, y podrá hacerlo, pues, hasta las 13.25 horas. Esto se interpreta desde el lado de los morados como un gesto más del equipo de Iglesias para no dar por rotas las negociaciones y dejar un resquicio a un arreglo de última hora.

De hecho, en fuentes de Podemos se explicaba la semana pasada -cuando ya se iba con mucha premura en la negociación, tras la renuncia de Iglesias del viernes por la tarde- que bastaría con que los equipos respectivos llegaran a "un pacto de mínimos" para que la investidura pudiera salir adelante -con el  de sus 42 diputados y el "no bloqueo" comprometido por Gabriel Rufián en nombre de de ERC y Bildu-, a la espera de una negociación detallada más adelante.

La sensación en Unidas Podemos es que el PSOE, en realidad, nunca quiso el pacto con ellos. Y que "después de cada cesión se buscaban una nueva excusa" para evitar el acuerdo.