Alberto D. Prieto Marcos Ondarra

PSOE y Unidas Podemos negocian sin descanso de cara a un acuerdo in extremis que haga posible la investidura de Pedro Sánchez la próxima semana. Desde el viernes por la tarde, el equipo negociador de la formación morada, compuesto por Pablo Echenique e Irene Montero, mantiene conversaciones con el equipo de negociación socialista, compuesto por Carmen Calvo, Adriana Lastra y María Jesús Montero.

Se trata de una negociación donde el tiempo apremia. El objetivo, lograr un pacto para un Gobierno de coalición de cara a este lunes, aunque tienen tiempo hasta el jueves, cuando se llevará a cabo la segunda votación y un acuerdo entre las dos fuerzas de izquierda será designado con más síes que noes. Al partido de Iglesias se sumaría también PNV, Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria, además de la abstención de ERC y EH Bildu, según los cálculos de los socialistas.

Sin embargo, la negociación está contando con interferencias. Por ejemplo, la cuestión catalana, que ha vuelto a evidenciar las diferencias entre las dos formaciones. Jaume Asens, ministro propuesto por Iglesias, ha dicho esta mañana que apuesta por "una mesa de diálogo"que ponga el marcador a cero, que aborde cualquier posibilidad, sea un referéndum, un pacto de claridad a la canadiense o cualquier otra propuesta que haga el PSOE para resolver el conflicto político.

"Teatrillo" para Cs

Edmundo Bal, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso, ha reclamado que esta semana de investidura acabe con "este teatrillo que se traen Iglesias y Sánchez" y haya pronto un Gobierno para "empezar a ejercer la oposición" desde la bancada de Ciudadanos. "Desde el principio, los aliados del PSOE han sido los populistas y los separatistas", ha lamentado, "y por eso reclamamos que se acabe este juego del baile de la silla".

Para Ciudadanos no cabía duda de que "iban a llegar a un acuerdo" porque "están de acuerdo en las subidas de impuestos y en entregar España a los separatistas", como ya dijo este sábado Inés Arrimadas. Y esa es la razón por la que "no nos informan de nada de lo que quieren hacer desde La Moncloa", porque saben que las medidas son impopulares, y "nos han entretenido" con una disputa que él considera falsa.

"Este posible Gobierno que se puede formar y que no sabemos si al final va a cuajar o no es algo malo para España", ha dicho Bal en declaraciones a los periodistas en la sede de su partido.

Ha advertido de que puede ser un "Gobierno dramático", porque "el proyecto que van a poner en marcha de subida de impuestos, demagogia y populismo no es lo que Cs quiere para España".

"Malvender España"

Por otro lado, el vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, ha acusado al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de querer "malvender" España para seguir gobernando, frente un PP que, ha defendido, "no cambia sus principios para alcanzar un gobierno".

Maroto ha considerado que el debate de investidura que comienza este lunes en el Congreso servirá para "contrastar" dos modelos de país: "El de la España cogida con alfileres que quiere malvender Sánchez para seguir gobernando y la España moderna y de futuro del PP".

La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha unido a las críticas sobre la posibilidad de que PSOE y Unidas Podemos conformen un Gobierno central en coalición: "Los aprendices de Zapatero gobernarán con los asesores del chavismo".