Pasaban los minutos y cuando Cayetana Álvarez de Toledo se encontraba ya sobre el escenario, a las orillas del Wizink Center de Madrid -uno de los mayores recintos de la capital- seguían llegando autobuses de simpatizantes y afiliados al Partido Popular. Nada hacía presagiar que el la formación liderada por Pablo Casado reventaría sus propias expectativas de aforo, cuando la plana mayor del partido se situaba entre los bailes de los asistentes con banderas a dos manos, del PP y de España, ajena a todo.

El mitin de cierre de los populares ha sido el primer gran acto que han celebrado en esta campaña: después de unas semanas de actos sectoriales, pequeños, reunidos en restaurantes, clubes o en plazas, el PP ha querido sacar músculo, pero sin olvidar que “hay que pensar el voto con la cabeza”. Según fuentes de la organización, en el antiguo Palacio de los Deportes había más de diez mil personas, y mil más que esperaban en la calle.  Ni siquiera algunos candidatos locales pudieron entrar, como una mujer que figura en las listas por Móstoles para las próximas municipales.

Casado ha estado arropado por todos los barones del partido. La imagen de unidad que proyectaban, en la que se representaba nítidiamente la “renovación tranquila” que la nueva dirección popular ha acometido en la formación, sin embargo, se quedaba coja. En un intento de demostrar que el PP “es el mayor partido de España”, que -junto a sus afiliados- son “imparables” y que por eso van “a gobernar”, la instantánea se quedaba floja sin el apoyo de ninguno de los anteriores presidentes de la formación. Ni José María Aznar ni Mariano Rajoy se asomaron por Madrid, a pesar de haber hecho ambos campaña activa por el nuevo líder durante estas semanas.

"Somos el centro ideológico" 

Pablo Casado estaba exultante, aunque el ambiente no terminaba de acompañar. La grada no terminaba de vibrar, probablemente por el tipo de afiliado que se había congregado: gente mayor, militante de toda la vida. Sólo en las menciones al artículo 155 de la Constitución, a la reivindicación de la unidad de España o a la defensa de la prisión permanente revisable, el público rompía a aplaudir.

El presidente de los populares reclamaba calma. Pedía pensar con la cabeza el domingo frente a la urna."Tenemos que pensar el voto con la cabeza y tener a España en el corazón, por supuesto, pero pensar las razones que tienen que hacer que nuestro futuro esté garantizado", esgrimía. “El PP es el partido que más ha hecho por España".

También reivindicó el centro político."El PP siempre ha estado, está y estará en el centro. Somos el centro ideológico y la columna vertebral de este país", aseguraba. Por eso, confía en los resultados: él cree que pueden ganar frente a quienes les dan "por abatidos".

"El cargo más importante es ser del PP"

En el Wizink estaban todos los imprescindibles: los nuevos fichajes de la era Casado, desde la mencionada Álvarez de Toledo a Miguel Abellán, pasando por Juanjo Cortés o Edurne Uriarte. También los barones autonómicos, con la evidente excepción de Ángel Garrido, que en 72 horas certificó su cambio a Ciudadanos.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, precisamente se refirió al otrora presidente de la Comunidad de Madrid de manera velada. “El plástico va al contenedor amarillo y al político sin principios, al contenedor naranja”, dijo, para regocijo del graderío, que coreaba el nombre del número 2 del partido como si fuera una estrella del rock.  

"El cargo más importante que se puede tener es el de afiliado al Partido Popular". "No queda duda de cuál es el primer partido de España. Cuando seas presidente, Pablo, vamos a organizar uno de estos todos los viernes", aducía García Egea. Está por ver si, efectivamente, los viernes del PP pasan a ser una fiesta.