El primer gran debate en la televisión pública ante las elecciones del 28-A reunió a los seis partidos con grupo parlamentario propio en el Congreso de los diputados. Y en sus casi dos horas de duración las dos candidatas del PP y Ciudadanos por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas, no lograron una respuesta de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a una pregunta clara y concisa, y repetida una y otra vez: "¿Renuncia el Gobierno a indultar a los golpistas?". La enviada por Pedro Sánchez sólo pudo contestar con el silencio.

Montero ni siquiera fue capaz de dar una larga cambiada, como el día anterior había hecho su jefe del Ejecutivo, cuando en una entrevista en Antena 3 escapó de la misma pregunta alegando que "no hay precedentes de que un presidente del Gobierno se pronuncie sobre una decisión judicial aún no tomada".

Y es que Álvarez de Toledo llegó incluso a acusar a la ministra de que sólo le faltaba "llevar el lazo amarillo prendido en la solapa", ese símbolo que indica "que España no es una democracia plena". Incluso le recordó a Montero que, en caso de indultar a "sus socios independentistas", no sería éste el primer indulto de un Gobierno del PSOE a un golpista, pues "ya lo hizo en 1988 con el general Armada".

Se desarrollaba el bloque final del debate, que reunía los asuntos de política territorial y regeneración democrática, y la representante del Ejecutivo hacía lo posible por hablar de todo menos de Cataluña. Sacó a colación los aforamientos, las puertas giratorias o "el problema territorial de Andalucía, Aragón o Castilla-La Mancha". Pero Arrimadas, sorprendida y "cansada de las cesiones a los que quieren romper España y de que el programa electoral del PSOE prometa profundizar en el autogobierno", volvía al asunto: "¿Qué quiere decir eso, señora ministra? ¿También le van a dar la Administración de Justicia a Torra para que termine de acabar con este país?"

Ante el silencio de Montero, la dirigente del partido naranja le recordó la pregunta por responder: "Es sencillo, ¿les van a indultar o no?" Montero, muy nerviosa, sólo acertaba a repetir "respeten los tiempos de la Justicia, respeten la Justicia".

Más silencios

Y es que la ministra de Hacienda no tuvo su mejor noche en TVE. Precisamente en el primer bloque, el que incluía política fiscal, economía y empleo -la que teóricamente es su especialidad- sus intervenciones habían sido vagas. Tanto que la candidata popular le afeó sus "palabras huecas".

Álvarez de Toledo la puso como el ejemplo del "catastrófico modelo andaluz que ha arruinado la región durante 40 años". La acusó de "nacionalismo barato", de usar "el nombre de Andalucía en vano" y de tener un dudoso concepto del dinero público: "Usted es la de 1.200 millones se quitan y se ponen, no es problema chiqui... ¿Chiqui? Así hace usted los Presupuestos?". La socialista sólo acertó a señalarle que "el dinero público es de todos", en una alusión velada a Bárcenas, "más le valía a su partido recordarlo".

Mientras el resto de contendientes trataban de colocar sus mensajes -Rufián (ERC) robó todo el discurso a Podemos con impuestos a la banca y fin a las puertas giratorias incluidos-, Arrimadas acusaba a Sánchez de "peligro público" por sus "viernes de gastos que sólo anticipan lunes de recortes" de la mano de alianzas "con los separatistas".

Pero el debate no fue exactamente un tándem entre las dos líderes del centro derecha. Cuando repasaba políticas del pasado, Arrimadas sí incluía al PP dentro de los responsables de "los chiringuitos" y de haber "pactado con los nacionalistas siempre que han podido". Es más, la líder de Cs insistió en que "los independentistas a lo que tienen miedo es a que gobierne Albert Rivera, que ya saben que no les pasará ni una".

Victoria a los puntos

Más allá de su desarrollo o división en bloques temáticos, la cita en TVE fue protagonizada y ganada a los puntos por Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas. Irene Montero trataba de hacerse ver, asegurando que ambas estaban "sobreactuando" con Cataluña y llegando a sugerir que el discurso de la candidata popular amparaba las violaciones. "¿Está diciendo eso? ¿Me está acusando de amparar el delito de violación?", replicó con oinsistencia Álvarez de Toledo.

Mientras, la ministra se escabullía de otras preguntas directas. Rufián le exigió una respuesta a "si el PSOE va a pactar con Ciudadanos". María Jesús Montero no contestó, sólo lo acusó de mentir, sin decir en qué. La duda se la resolvía por lo bajo Arrimadas, desde el atril contiguo: "No, ya te digo yo que con nosotros no".

En el minuto final, que los candidatos debían utilizar para motivar el voto según el omnipresente moderador, Xavier Fortes, el cabeza de lista del PNV metió cuña contra quienes "quieren la involución", y la ministra Montero tiró de argumentario con "la foto de Colón" y "la España en blanco y negro".

Por su parte, Arrimadas se ofreció para evitar "una economía dirigida por Podemos y una Esquerra rompiendo el país" si lo sigue presidiendo Sánchez. Aunque la más audaz fue Cayetana, que pidió incluso el "voto prestado a la izquierda defraudada" para defender "la España de la Constitución, la de la paz civil".