Santiago Abascal defiende que los ciudadanos sin antecedentes y en pleno uso de sus facultades mentales puedan disponer de un arma en su casa. Una polémica propuesta que se ha convertido en el principal asunto político del día. Mientras el Gobierno y la oposición rechazaban de lleno la moción de Vox, el partido de derecha radical no podía estar más exultante porque, a pesar de las críticas, consideran un éxito su iniciativa al haber capitalizado toda la atención mediática y política.

“Todos los periódicos y partidos están hablando ahora sobre el uso de las armas. Estamos marcando la agenda con una entrevista en un medio pequeño y sin gran difusión”, celebraba un portavoz autorizado de la formación verde en conversación con EL ESPAÑOL en referencia a las declaraciones de Abascal en armas.es. “Hemos conseguido que los principales líderes políticos hagan referencia a nuestra propuesta y no informen sobre las suyas”.

Y así ha sido. “Nosotros no queremos armas, no queremos, de ninguna de las maneras, parecernos a Estados Unidos en ese aspecto”, respondía tajante la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, que calificaba la idea de Vox de “tremendamente insensata” y un “retroceso”. PP y Ciudadanos también marcaban distancias y ponían el grito en el cielo. El líder de los conservadores, Pablo Casado, criticaba que Abascal propugnara llevar “armas por la calle”, mientras Albert Rivera también opinaba sobre la polémica con un mensaje en su cuenta de Twitter: “Yo no quiero un país con tiroteos en los colegios ni locos con pistola”.

Ilustración: Tomás Serrano

Pero más allá de las reacciones de unos y otros, lo cierto es que con esta controvertida propuesta Vox escora su discurso asumiendo postulados cada vez más radicales. Un giro que desnorta a los mandos de PP y Ciudadanos, dos formaciones que se verán incómodamente comprometidas en caso de que las urnas dejen el 28-A una mayoría de derechas y se abra la posibilidad de reeditar el pacto a la andaluza que se alumbró tras el 2-D para desbancar a Susana Díaz de San Telmo.

El de las armas no es el único elemento conflictivo que aleja al electorado de Vox de los simpatizantes populares y naranjas. En el goteo diario de candidatos del partido de Abascal, el lunes se conocía la incorporación de Fernando Paz como número uno por Albacete, un escritor conocido por sus comentarios homófobos. “Si mi hijo dijera que es gay, trataría de ayudarle. Hay terapias para reconducir su psicología”, decía en 2013 en el programa El Gato al Agua de Intereconomía. “Yo les quiero educar en mis valores y normas".

La propuesta de Vox sobre el uso de armas para defensa propia provoca todo tipo de reacciones en contra

Lejos de rectificar, Paz se reafirmaba este miércoles al defender su concepto de matrimonio, en el que, según él, no caben parejas del mismo sexo porque no son “uniones naturales”.  “La familia natural es la unión de un hombre y una mujer. Una pareja gay con un niño o una madre soltera que adopta un hijo no es una familia natural”, decía este miércoles en Espejo Público.

Ciudadanos fue el que más combatió las palabras del aspirante de Vox. Pablo Sarrión, miembro del partido liberal y abiertamente gay, invitaba a Paz a visitar Albacete para comprobar que es una “ciudad abierta y tolerante”. "La mejor educación para su hijo es que lo acepte, que acepte si su hijo es gay o no, yo nací gay y estoy muy orgulloso de ser gay y de ser español", le espetó Sarrión.

Los militares franquistas de Vox

En esa deriva reaccionaria, al candidato homófobo y al debate sobre el uso de las armas se suman también los fichajes del sector militar, dos de ellos firmes defensores de Francisco Franco. Un general de Brigada de Infantería de Marina, un general de División del Ejército de Tierra, un teniente general del Ejército del Aire, un general de División del cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra y un capitán en la Legión serán los cabeza de cartel de Cádiz, Castellón, Alicante, Pontevedra y Melilla, respectivamente. 

El general Asarta, en Líbano. EFE

De esas cinco incorporaciones del ámbito castrense -que saltan a la política por la “grave situación que vive España”-, dos de ellos son manifiestamente franquistas. El pasado verano, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez anunció su propósito de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos, numerosos militares retirados firmaron una declaración ensalzando su figura militar y justificando el golpe de Estado de 1936. Franco “asumió la responsabilidad de ejercer el Mando único de la España agredida y asediada por el comunismo internacional aceptado y adoptado por el Frente Popular”.

“No nos preocupa lo que digan”

Y en Vox no se sienten molestos. Más bien al contrario. Santiago Abascal, que este miércoles viajaba a Varsovia para reunirse con sus potenciales socios en Europa –el partido ultraconservador Ley y Justicia-, presumía de acaparar el protagonismo y colocarse, de nuevo, en el foco mediático . “No nos preocupa lo que digan, sino que somos conscientes de que cuanto más se nos insulta y se nos estigmatiza, más gente nos conoce y nos vota”, comentaba a Efe.

Que la prensa y el resto de partidos mencionen constantemente a Vox no hace sino reforzarles, según los expertos consultados por este periódico. “Vox va a ser la voz de los temas que no se estaban debatiendo en el Parlamento. Ellos prometieron sacar estos temas a debate y lo están cumpliendo”, comenta Diego Crescente, socio de la firma de asuntos públicos Mas Consulting.

Los últimos pasos de Vox, a juicio de este experto, no son “ni mucho menos una ocurrencia”. “Tienen detrás una lógica política de comunicación”, explica. “Es una táctica que les funciona muy bien a corto plazo, pero que tiene sus riesgos, porque al sacar temas controvertidos puedes acabar desnaturalizando tu programa político”, valora Crescente.

Vox y las armas

La propuesta sobre el uso de las armas por parte de Vox, en cualquier caso, no es nueva. Hace dos semanas Abascal valoraba como un “acierto político” la nueva ley italiana que permite disparar a un ladrón en defensa propia, siempre y cuando existan “evidencias” de amenazas. 

En concreto, Vox pide “un cambio radical urgente en la ley para que los españoles sin antecedentes y en pleno uso de sus facultades mentales puedan disponer de un arma en su casa”  y “usarla en situaciones de amenaza real para su vida sin tener que enfrentarse a un infierno judicial, a penas de cárcel o incluso a indemnizaciones a los familiares de los delincuentes que les asaltaron”.