Agasajado y homenajeado como un héroe "que pasó la peor travesía del desierto" por sus teloneros, Pedro Sánchez se ha dado un baño de masas en La Coruña este domingo. Presentado por los dirigentes socialistas gallegos como su líder, Gonzalo Caballero, el presidente del Gobierno ha vuelto a atacar a "las tres derechas" presentando "los dos modelos de país" que, en su opinión, están en juego el próximo 28 de abril: "Quieren convertir la democracia en vetocracia", ha dicho reprochando "el cordón sanitario" que "quieren ponernos".

Sánchez ha repasado "la historia de los dos últimos años del socialismo español", poniéndose a sí mismo como ejemplo de "las personas que se caen y se vuelven a levantar" durante la crisis. Y se ha reivindicado como "heredero de los 140 años de historia del PSOE" para ser "la esperanza del socialismo en el conjunto de Europa" gracias a los militantes, "que habéis salvado al PSOE haciéndolo autónomo".

El presidente ha presumido de su formación poniéndose las medallas de ser "el partido que derrotó a ETA, el que aprobó la ley de igualdad, y la de interrupción voluntaria del embarazo, el partido que puso en pie la educación pública y el sistema de pensiones".

"La España moderada, cabal y sensata" es la que representa el socialismo, según Sánchez, "porque en el otro modelo no cabe nadie más que los que se hicieron la foto en la plaza de Colón". Y es que Albert Rivera, ha dicho el presidente, "nos acusa de que no somos constitucionalistas" y eso significa "que sólo vale cómo leen ellos la Constitución, que sólo caben ellos".

Sánchez ha acusado a PP y Cs de bloquear "hasta 50 iniciativas legislativas" en la Mesa del Congreso. "Y por eso hemos decidido gobernar a través de decretos, porque ellos lo paraban para no perder en el pleno, así que nosotros no queremos esperar". En ese contexto ha acusado al PP de "ser más coherente que Cs" porque "Casado nunca han creído en la igualdad entre hombres y mujeres", pero "Rivera debe tener un armario enorme, ya que cambia de chaqueta cada día".

Sánchez ha arrancado enormes aplausos cuando ha anunciado que "reconoceremos el derecho a la eutanasia y a la muerte digna", como ejemplo de las políticas sociales que "las derechas bloqueaban en el Congreso".

En el plano del feminismo, Sánchez ha reprochado el adjetivo "liberal" del feminismo que defiende el partido naranja: "A la igualdad no se le ponen adjetivos, sólo el PSOE es garantía de gobiernos feministas", ha dicho entre aplausos. Porque "a las derechas les molesta que gobernemos, porque los recortes no eran por la crisis, sino por una concepción excluyente de la sociedad".

El presidente ha entrado en el discurso regional, incluso tratando de defender la posición polémica del Gobierno en el conflicto de Alcoa, "intentando garantizar un futuro a esta empresa", si bien no ha podido dar detalles, pues el conflicto laboral continúa. "Y hemos comprometido que llegara el AVE en tiempo a esta región, y hemos aprobado beneficios para los consumos electrointensivos de la industria, para garantizar el futuro de Galicia".

 Así, en el plano laboral, Sánchez ha presumido de los decretos aprobados en beneficio de los trabajadores y los desempleados. Se ha excusado por no derogar la reforma laboral del PP, pero lo ha justificado con la aprobación del registro de horas, al que el Gobierno obligará a las empresas en dos meses "para evitar que se trabaje de más, con horas extraordinarias encubiertas".

Y por eso, para evitar que pervivan las leyes del PP, ha pedido una "gran mayoría a los votantes el 28 de abril". Para acabar con el copago farmacéutico de los pensionistas o para, incluso, "derogar esa reforma laboral". La elección del 28-A "es por el sentido común o contra el sentido común", ha dicho. Porque por primera vez en muchos años, según ha defendido, "los socialistas estamos ilusionados", pero ha pedido no confiarse: "Aprendamos de lo que ocurrió en Andalucía, movilicémonos por la España amable, la España que queremos".