El acuerdo ya está en el horno. Los líderes de UPN y Ciudadanos estamparán su firma en los próximos días. Regionalistas y naranjas concurrirán juntos a las elecciones municipales, autonómicas y generales. Según ha confirmado este periódico de ambas partes, el objetivo de "apartar al nacionalismo" del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno de Navarra ha conducido las negociaciones a buen puerto.

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El nombre de la plataforma todavía no está sellado, pero ambos partidos, "en un ejercicio de generosidad", renunciarán a sus siglas. Por primera vez desde 1979, UPN no titulará su papeleta, pero a cambio su candidato, José Javier Esparza, aglutinará el voto de todas las fuerzas del centro y la derecha a excepción de Vox. Rivera, según detallan fuentes de Ciudadanos a este diario, se asegurará el apoyo de los diputados regionalistas a su hipotética investidura.

"La situación allí es muy delicada y había que sumar", explican desde Ciudadanos. Con esa frase hacen referencia a la alcaldía pamplonesa de EH Bildu y al Ejecutivo foral de Geroa Bai. Hasta las pasadas elecciones, los nacionalistas nunca habían gobernado las dos instituciones navarras más importantes. Precisamente, el parlamentario que rozaron los naranjas y que cayó del lado nacionalista supuso la investidura de Uxue Barkos. La irrupción de Vox y el temor a una fragmentación en el centro-derecha también han condicionado las conversaciones.

A nivel autonómico y municipal, este acuerdo -todavía verbal y pendiente de las firmas- supondrá que UPN, PP y Ciudadanos compartan las papeletas. Los naranjas insisten en que su pacto es "sólo" con los regionalistas, que a su vez suscribieron un acuerdo con Pablo Casado hace apenas una semana. De ahí que las listas vayan a incluir miembros de los tres partidos.

En UPN y Ciudadanos mencionan su "génesis" como clave del convenio: "Unos nacimos para luchar contra el nacionalismo vasco y otros para combatir el nacionalismo catalán".

UPN, al ser la fuerza mayoritaria, será quien más puestos obtenga, pero hará hueco a PP y Ciudadanos. Los populares tan sólo cuentan con dos parlamentarios a nivel foral y no disponen de concejales en Pamplona. Los naranjas, por su parte, carecen de representación. Por tanto, Esparza concentrará el voto y, al mismo tiempo, Rivera y Casado obtendrían influencia directa en ambas instituciones en caso de derrotar a los cuatripartitos.

UPN y PP protagonizaron una alianza electoral entre 1991 y 2008, cuando se rompió y los conservadores comenzaron a presentarse por su cuenta. Esta vez, Casado ha admitido integrarse de nuevo.

Las listas, reconocen desde UPN y Ciudadanos, son el fleco más importante, además del nombre de la plataforma, que está por cerrar. No obstante, está previsto que Rivera viaje a Navarra para firmar la coalición una vez se apuntale. Cada partido debatirá este último movimiento en sus órganos correspondientes.

Tras el nacimiento de Ciudadanos en Navarra, los fueros constituyeron la principal diferencia entre ambas organizaciones. El marco de este nuevo acuerdo, detallan los naranjas, girará en torno a lo recogido en la Constitución: "Creemos que se ajusta a ambos programas. Queremos que no haya oscurantismo ni cuponazos, como ocurrió con el caso vasco".

Su escepticismo respecto al fuero navarro lastró a la formación de Albert Rivera en las elecciones autonómicas y municipales. Pero ambos partidos insisten en que este punto ya está superado y que el acuerdo prosperará.

Un mandatario de Ciudadanos explica a este periódico que el pacto con UPN consolida su "transversalidad" y la "suma de independientes". En un Congreso más fragmentado que nunca, Rivera podría sumar a los dos diputados regionalistas a sus votaciones.

Podemos y los nacionalistas acaban de afianzar una gran lista para concurrir al Senado. Todas las formaciones ven con buenos ojos reeditar los cuatripartitos que les granjearon el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra. Por tanto, la coalición UPN, Ciudadanos -y PP de modo indirecto- consolida la competición entre dos grandes bloques.