Nueve meses ha durado en el cargo. El cardiólogo más prestigioso quizá del mundo, Valentín Fuster, ha dimitido como presidente del Consejo Asesor de Sanidad, decepcionado con la inactividad del organismo y la poca interlocución de la ministra, María Luisa Carcedo, con él.

Fuster fue nombrado el pasado mes de febrero por la hoy portavoz parlamentaria del PP, Dolors Montserrat, cuando ésta ocupaba la cartera de Sanidad. Pero el pasado 8 de noviembre, tanto él como el vicepresidente del consejo, Francisco de Paula y la secretaria, la abogada Ofelia de Lorenzo, pusieron su "renuncia inmediata" sobre la mesa de la ministra socialista que sustituyó a Carmen Montón cuando la también exconsejera de Sanidad en la Comunidad Valenciana se vio obligada a abandonar el cargo por la polémica sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos.

Las razones aducidas por toda la prestigiosa cúpula son "la imposibilidad de tener una interlocución con el Ministerio en los últimos meses y la inactividad del Consejo", tal como han comunicado a la ministra y a sus compañeros en el órgano asesor. Fuster, en todo caso, seguirá al frente de su cargo como director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

El Consejo Asesor de Sanidad reúne a todos los sectores del mundo de la salud, desde médicos a pacientes, pasando por otros profesionales de la sanidad, la tecnología o las farmacéuticas. Fuster quiere dejar "libertad absoluta" e irse con discreción, para que la ministra Carcedo pueda componer de nuevo el órgano y su dirección de la manera que estime más oportuna.

De la mano de la ministra popular Montserrat, Fuster diseñó cuatro líneas de actuación en el consejo asesor. Desde su llegada, y en los cinco meses en los que el departamento fue dirigido por el Gobierno de Mariano Rajoy el cardiólogo seleccionó la agenda de trabajo y organizó los grupos de desarrollo. Las cuatro patas en las que quería colaborar para mejorar el sistema sanitario eran: crear la Agencia Nacional de Información Sanitaria, la elaboración de nuevas estrategias ante las enfermedades crónicas y el envejecimiento, el impulso de la prevención,y la transformación digital del sistema a nivel nacional.

Fuster cree, según publica el diario Abc, que los cambios de ministras en los últimos meses -hasta tres titulares- han podido influir en este estancamiento del trabajo, razón por la que su dimisión no ha sido comunicada de una manera pública ni como un portazo. Pero lamenta que el cambio de Gobierno ha imposibilitado una buena colaboración. "El consejo está paralizado", dicen las fuentes citadas por el diario, "y Fuster no está dispuesto a seguir al frente de un organismo que no actúa bajo su responsabilidad".

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