Bruselas

El PDeCAT -la antigua Convergència de Jordi Pujol, Artur Mas y Carles Puigdemont- tiene los días contados como miembro de la familia liberal europea, a la que los convergentes estaban adscritos desde la entrada de España a la UE en 1986. El partido ALDE (Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa) ultima la expulsión del PDeCAT por sus casos de corrupción y su deriva independentista. Al mismo tiempo, el partido de Carles Puigdemont sopesa marcharse justo antes de que le echen. En ALDE está también Ciudadanos, que lleva meses presionando para expulsar al PDeCAT por su "nacionalismo excluyente".

Quim Torra dispuesto "a llegar tan lejos como Puigdemont"

Este viernes 14 de septiembre vence el ultimátum que la dirección de ALDE ha dado al PDeCAT para que se presente en Bruselas a dar explicaciones sobre sus bandazos ideológicos, su implicación en casos como el del 3% o sus continuos cambios de nombre. Pero el partido que ahora dirige David Bonvehí -después de que Puigdemont decapitara en julio a Marta Pascal por considerarla demasiado pragmática- ha decidido hacer oídos sordos a esta convocatoria final, que se produce después de varios avisos desde mayo también sin respuesta.

En lugar de enviar a la capital comunitaria a algún representante político de la ejecutiva, el PDeCAT ha mandado a dos técnicos con la única intención de pedir otra cita, según confirman a EL ESPAÑOL fuentes del partido. En ALDE ni siquiera han recibido una respuesta formal al ultimátum enviado hace una semana y a última hora del jueves todavía no sabían si iba a presentarse alguien del PDeCAT.

A la vez que solicita otra prórroga, la dirección de la antigua Convergència empieza a coquetear abiertamente con la idea de abandonar la familia liberal europea. "No nos acabamos de sentir cómodos dentro del partido ALDE por sus posiciones en contra del derecho a decidir, que para nosotros es una línea roja", explican a este periódico las fuentes consultadas.

"Además, no podemos olvidar que también está Ciudadanos y está claro que nunca estamos cómodos con este partido. De hecho, Pascal ya dimitió hace unos meses como vicepresidenta de ALDE por esta cuestión. Por todo eso, nos estamos planteando irnos del partido, aunque todavía no hay nada decidido", alega el PDeCAT.

Lo cierto es que ALDE ha apostado decididamente por la formación de Albert Rivera frente a la antigua Convergencia. Luis Garicano ocupa ahora una de las vicepresidencias del partido y los liberales europeos confían en Cs para ganar peso en las elecciones a la Eurocámara de mayo de 2019 y forjar una alianza con La République en Marche! de Emmanuel Macron. La presencia en sus filas de un partido nacionalista separatista y crecientemente euroescéptico como el PDeCAT les resulta cada vez más problemática a los liberales europeos.

La decisión sobre la expulsión, a partir de la semana que viene

En todo caso, el partido de Puigdemont tendrá que darse prisa si quiere marcharse de ALDE antes de que le echen. La ejecutiva de los liberales tiene previsto formular su recomendación sobre si el PDeCAT debe o no ser expulsado a principios de la semana que viene. El hecho de que no venga nadie de Barcelona a dar explicaciones pese a los múltiples avisos influirá en la decisión final, aseguran a EL ESPAÑOL fuentes de ALDE. 

La decisión final tiene que ser votada por el consejo de ALDE, donde están representados los partidos adscritos de toda la UE. Y la votación se producirá probablemente durante la segunda quincena de octubre, según las fuentes consultadas. Es decir, poco antes del congreso que los liberales europeos celebran en Madrid del 8 al 10 de noviembre, en el que Albert Rivera ejercerá de anfitrión y que supondrá el pistoletazo de salida para las europeas de 2019.

Ya sea por expulsión o por marcha voluntaria, la salida del PDeCAT de ALDE supone un alto coste para el partido de Carles Puigdemont. Queda fuera de una de las tres grandes familias políticas europeístas (populares, socialistas y liberales) y pierde un acceso directo a los partidos en el centro del espectro político de toda la UE, así como su legado histórico de los últimos 30 años. 

Y podría ser el primer paso para que el PDeCAT, que siempre se ha definido como europeísta, se adscriba en la UE a un grupo político abiertamente eurófobo. De hecho, en su huida Bruselas, Puigdemont ha contado con el apoyo logístico de los nacionalistas flamencos de la N-VA, que pertenecen al grupo euroescéptico Conservadores y Reformistas Europeos y enemigos declarados de los liberales.