"Empecé este proceso sin mis padres biológicos y lo acabaré igual, pero una sentencia favorable podría sentar precedente para otras personas como yo", cuenta Inés Madrigal a EL ESPAÑOL días antes del que podría convertirse en el día más importante de su vida. 

El próximo martes arranca el juicio contra Eduardo Vela Vela, el ginecólogo que la habría entregado en 1969 a un matrimonio madrileño "como un regalo" contra la voluntad de su madre biológica. Es la primera "bebé robada" que ha conseguido que su caso llegue a juicio. Sin embargo, tiene dudas de que el ginecólogo ya octogenario acusado de detención ilegal, suposición de parto y falsedad documental, para el que se solicitan 13 años de prisión, vaya a presentarse al juicio en la Audiencia Provincial de Madrid.

Hace algo más de una semana, Vela presentó un reconocimiento médico a la titular del Juzgado de instrucción número 46 de Madrid que ha instruido el caso en el que alega enfermedad. "Si consigue que se aplace el juicio, supondrá un esfuerzo más para mí y sobre todo para mi familia que me acompaña, pero volverá a hablarse de los niños robados y la cobertura mediática que habrá del juicio también será muy importante" explica Madrigal.

Su historia

Los hechos que se juzgan se remontan nada más y nada menos que a junio de hace 48 años. Según se recoge en el auto de procesamiento, el ginecólogo Eduardo Vela contactó con Inés Pérez (la madre adoptiva de Inés) y le dijo que fuera al sanatorio San Ramón, situado en el paseo de la Habana número 143 de Madrid  -actualmente cerrado- "porque tenía un regalo para ella". Allí era donde él desempeñaba su trabajo como médico.

Una vez en el centro, Vela entregó a la mujer una niña recién nacida cuyos datos de filiación, así como la identidad de los padres biológicos, no desveló. Se la dio para que "actuase como si hubiese sido la madre biológica".

Allí estaba también presente Félix Sánchez Blanco, un jesuita amigo del médico y de la madre adoptiva de Inés, que explicó a los presentes que la verdadera madre de la niña era una mujer casada. Este hombre, ya fallecido y con el que Inés Madrigal mantuvo una buena amistad desde la niñez, tuvo un papel muy importante en el descubrimiento de la verdad de su historia. 

Así se enteró de todo

La vida de Inés Madrigal es digna de un guion dramático. En el año 1987, su madre le cuenta que era adoptada. Sabiendo que el jesuita Félix Sánchez conocía su historia, se dirige a él y le pregunta quién fue verdaderamente su madre. Éste le cuenta que era una mujer casada de 46 años que, con una edad tan avanzada para dar a luz, fue enviada a Sevilla desde un pueblo de dicha provincia para que tuviera un parto controlado, según relata en conversación con este diario. 

Desde entonces, Inés se empeña en desentrañar su verdadero origen. Pero las ramas de su borroso árbol genealógico no se entrelazan hasta el 25 de julio de 2010, cuando abre el diario El País y lee la historia de Antonio Barroso y Juan Luis Moreno, dos hombres que creen ser niños robados y entregados a sus padres adoptivos en el sanatorio San Ramón de Madrid.

Ella recuerda que en su casa había un cuadro con sus datos de nacimiento de este centro. Se pone a investigar y descubre que habían sido falsificados. Ahí arranca realmente la lucha judicial, la búsqueda del ginecólogo Eduardo Vela y las denuncias contra él.

Su madre adoptiva le apoyó en la lucha. De hecho, su hija tuvo que denunciarla para que la investigación arrancara. Algo que Inés Pérez aceptó e incluso fue a declarar al Juzgado de instrucción el mismo día que lo hizo el médico, que negó todo. Hace dos años, casi con 100 años, falleció. Ella no verá finalmente celebrarse el juicio.

Inés Madrigal (centro), su abogado y Lola Gómez-Rodríguez, quien podría ser su hermana biológica. I.M.

Sus hermanos en Coria del Río

Atando nuevos cabos y con la ayuda de las pistas del amigo jesuita, Inés da con el resto de hijos de quien podría haber sido su madre. Cinco varones y mujeres de distintas edades que viven en el municipio de Coria del Río (Sevilla).

Todos la han acogido con cariño y se ven habitualmente. Una de las chicas, Lola Gómez-Rodríguez, la acompaña en su lucha, y las dos consideran que su parecido físico es bastante razonable. Se han hecho dos pruebas de ADN en España que han dado resultado negativo y viajarán al extranjero para hacerse una tercera. 

Más de 2.000 denuncias

Aunque no sirva para encontrar el verdadero origen de Inés Madrigal, el juicio fechado para el martes tiene un gran valor simbólico. En España se han archivado más de 2.000 denuncias de personas que se consideran bebés robados, según las asociaciones de las distintas provincias. 

Uno de los casos que se archivó es el de dos mellizas que nacieron en 2001, es decir, que ni siquiera han alcanzado aún la mayoría de edad. Para Madrigal, lo importante de este juicio es la cobertura mediática nacional e internacional que se hará de él. Están acreditados 150 periodistas que se harán eco del caso, el primer caso de bebés robados que se juzga en toda Europa.