Bruselas

En su reaparición pública en Gante tras varias semanas de silencio, el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha desvelado cuál quiere que sea la estrategia de los partidos secesionistas en esta nueva legislatura: mantener la confrontación hasta que el Gobierno de Mariano Rajoy acepte sentarse a la mesa y negociar las condiciones de un referéndum de independencia. Por ello, no está dispuesto a dar un paso atrás para permitir la investidura de otro candidato como presidente de la Generalitat, tal y como le piden sus socios de Esquerra, que quieren relegarlo a un papel simbólico. A su juicio, cualquier acuerdo entre JuntsxCat y ERC debe permitir a la vez "seguir desplegando la República Catalana y gestionar un Gobierno autonómico".

"No tengo vocación de símbolo. Mi autoridad emana de una decisión del Parlamento catalán. Si mi Parlamento decide no confirmar su confianza en mi, pondré fin a mi mandato", ha asegurado Puigdemont durante un coloquio al que le han invitado las juventudes del partido liberal flamenco (VLD) para que diera su visión de la crisis catalana. "Tengo la mayoría para ser reelegido presidente. El problema es que si voy al Parlamento catalán me enviarán a la cárcel y eso haría imposible respetar los resultados de las elecciones del 21-D", sostiene el expresidente catalán.

¿Se puede gobernar Cataluña desde Bélgica?, le han preguntado uno de los asistentes. La respuesta de Puigdemont es positiva. Así lo hacen las grandes multinacionales, en las que el centro de decisión está lejos de los centros de producción. "Es posible, pero muestra una gran anormalidad", ha reconocido. La clave está en "encontrar una solución que permita seguir desplegando la República catalana y gestionar un Gobierno autonómico".

¿Cerca de un acuerdo?

Puigdemont asegura que JuntsxCat y ERC están "cerca de un acuerdo" para formar Gobierno. Un Gobierno cuya prioridad será "seguir reclamando el derecho a decidir". "Queremos forzar a las autoridades españolas a que reconozcan el problema político (en Cataluña) e inicien el diálogo", ha revelado el expresidente de la Generalitat. "¿Existen las condiciones en España para ese diálogo? Ahora no. Nosotros queremos ayudar a construir las condiciones para hacer posible el diálogo. Por esa razón estoy aquí, en la cárcel no sería posible", ha agregado.

¿Es la independencia la única solución para resolver la crisis catalana? "Por supuesto que no. Es nuestra propuesta para resolver una relación entre Cataluña y España que no funciona", admite el expresidente de la Generalitat. Pero se queja de que el Gobierno español nunca le ha planteado ninguna otra alternativa que no sea el status quo. "En mi última reunión con Mariano Rajoy hace un año le pedí si tenía alguna propuesta para Cataluña porque estoy dispuesto a discutirla. Su respuesta fue claramente: 'No puedo'. Y tras un silencio dramático añadió: 'Y tampoco quiero'.

Puigdemont sostiene que la autodeterminación es un derecho fundamental que debe poder ejercerse en todos los casos. Por eso, estaría dispuesto a admitir la división de una Cataluña independiente si una parte de la población decide separarse y volver con España. "Si una parte de Cataluña se considera una nación debemos respetarlo, porque todas las naciones están hechos de humanos y no por Dios", ha sostenido.

Más críticas a la UE

El expresidente de la Generalitat ha vuelto a arremeter contra los dirigentes de la UE por desoír los llamamientos de los independentistas a mediar en la crisis catalana. "El shock para Cataluña ha sido comprobar que la Comisión mantenía silencio cuando nuestros derechos fundamentales se vulneraban", se ha quejado. A su juicio, "la deriva autoritaria del Gobierno español es preocupante para toda Europa". Y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y su número dos, Frans Timmermans, "socavan el prestigio de la UE".

En un día de huelga de transportes y frío intenso en Bélgica, Puigdemont ha llegado casi una hora tarde al coloquio en Gante y ha contestado durante una hora y cuarto en un inglés fluido hasta una veintena de preguntas planteadas por el medio centenar de jóvenes que han acudido a la convocatoria, y que le han esperado pacientemente.

El organizador del acto ha desvelado que desde que anunció la invitación al expresidente de la Generalitat había recibido presiones de todas partes, incluido su propio partido VLD, para anular el coloquio. Pero ha explicado que su objetivo era escucharle y no avalar su estrategia. A diferencia de los nacionalistas de la N-VA, los liberales en ningún momento han dado cobertura a Puigdemont en su exilio en Bélgica.

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