Bruselas

Al ex presidente del Gobierno, Felipe González, le inquieta el constante agravamiento de la crisis catalana. "Me preocupa por los catalanes, por Cataluña y por España", ha admitido tras participar en un acto de homenaje en la Eurocámara al ex primer ministro portugués, Mário Soares. No ha querido interpretar los mensajes derrotistas de Carles Puigdemont a su exconseller de Sanidad, Toni Comín, tras el aplazamiento de la sesión de investidura. Pero le recomienda al candidato de JuntsxCat que se ponga a disposición de la justicia.

"Yo creo que (los independentistas tienen que asumir sus propias responsabilidades. Hay que recordarle a Puigdemont que es un ciudadano con derechos y obligaciones. Y la primera obligación de un ciudadano demócrata es ponerse a la disposición de la justicia si lo busca. Y si se se siente inocente, ningún problema", ha dicho el expresidente del Gobierno en una breve declaración ante la prensa. Sobre Puigdemont pesa una orden de detención en España y el Tribunal Constitucional ha dictaminado que no puede ser investido telemáticamente o por delegación desde Bélgica.

Que acabe el culebrón

Por su parte, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, -que también se encuentra en Bruselas de visita oficial- confía en que los mensajes de Puigdemont sean el primer paso para "volver a la normalidad democrática en Cataluña". "Yo lo que espero es que cuanto antes (Puigdemont) acabe ya con este culebrón", señala Díaz. "A partir de ahora, todo lo que haga es hacer daño por hacer daño", agrega.

Incluso aunque rectifique, la presidenta andaluza considera que Puigdemont ha causado ya un daño "grande" al saltarse las leyes, provocar una fractura profunda en la sociedad catalana y española y buscar "el descrédito internacional de nuestro país". "Lo que tiene que dar es un paso a la legalidad y respetar la Constitución, el Estado de derecho y las normas".

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