1. Un padre utiliza a su hijo como escudo humano

Fue una de las imágenes más comentadas de la jornada y varios miembros del PP, incluida la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, hicieron referencia a ella durante su comparecencia frente a los medios. Un hombre utilizó a su hijo como escudo humano durante una carga en Sant Julià de Ramis, una pequeña localidad gerundense de apenas tres mil quinientos habitantes, hasta que un guardia civil le convenció, con bastante mano derecha, para que sacara al pequeño de la primera línea de batalla. La irresponsabilidad del padre, del que se desconoce la identidad, no pasó desapercibida en las redes sociales. Muchos pidieron que le fuera retirada la patria potestad mientras otros aludían a la excepcionalidad de la imagen.

El vídeo del forcejeo será utilizado hasta la extenuación como símbolo propagandístico durante los próximos días ya que reafirma uno de los argumentos más utilizados durante las últimas semanas por los partidos constitucionalistas: el del adoctrinamiento de menores en las escuelas catalanas por parte del nacionalismo (indiscutible) y el de su utilización como escudos humanos contra la policía (más mito que realidad).

2. Los ciudadanos catalanes vitorean a los mossos por su pasividad



La segunda imagen de la jornada se repitió en docenas de colegios electorales de toda Cataluña, entre ellos el mío. Los mossos, siempre en grupos de dos o de tres agentes, hacían acto de presencia en el lugar, intentaban entrar en el colegio sin violencia y, cuando la multitud se lo impedía, daban media vuelta y se marchaban por donde habían venido. En mi colegio, el Antoni Balmanyà del barrio del Guinardó de Barcelona, la escenificación acabó con la multitud vitoreando a los mossos.

Hasta tal punto se confiaba en que la policía autonómica no impediría el voto ni retiraría las urnas que cuando se anunciaba la llegada de “la policía” y el que aparecía por la esquina era un coche de los mossos, la gente respiraba aliviada. “Tranquilos, son los Mossos”. La actitud de la policía catalana indignó a policías nacionales y guardias civiles. Este último cuerpo dedicó de hecho buena parte del día a identificar y filiar mossos d’esquadra por su negativa a cumplir las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Un agente de los Mossos es despedido entre aplausos por una multitud independentista.







3. La “retórica de maltratador” del delegado del Gobierno en Cataluña

El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, compareció a primera hora de la mañana en TV para decir que la actitud de los organizadores del referéndum había obligado al Gobierno a hacer “aquello que no queríamos hacer”. Es decir cargar contra los ciudadanos que bloqueaban la entrada de los colegios electorales. La frase fue contestada de inmediato por el portavoz del Gobierno catalán y consejero de Presidencia, Jordi Turull, que acusó a Millo de utilizar “retórica de maltratador”. Turull también pidió la inmediata dimisión del delegado del Gobierno y le responsabilizó de la violencia vivida ayer en las calles de Cataluña.

4. Urnas llenas de papeletas horas antes de empezar la votación

Fue otra de las imágenes más comentadas de la jornada. Durante el traslado de varias urnas, una de ellas cayó al suelo delante de docenas de personas y de las cámaras del canal 24H de RTVE, revelando su contenido: cientos de papeletas (sin marcar). Las redes sociales no tardaron en difundir el bulo de que las urnas llegaban a los colegios con los votos marcados ya en su interior y mucho antes de que comenzara la votación. No era cierto, pero la potencia icónica de la imagen era tal que nadie en el bando constitucionalista la dejó pasar por alto.

5. Guardias civiles apedreados

En Sant Carles de la Ràpita, Tarragona, se vivió uno de los momento más tensos de la jornada cuando un grupo de ciudadanos apedreó a los guardias civiles que se retiraban en dos de sus Patrols. El tuit del Ministerio del Interior con el vídeo del apedreamiento fue uno de los más comentados del día.

6. Enfrentamientos entre mossos y guardias civiles

La imagen más inquietante de la jornada, cargas policiales aparte, fue la de los mossos encarándose con los guardias civiles que pretendían acceder a los colegios electorales para requisar las urnas y las papeletas. La sangre no llegó al río, salvo por la detención de un mosso que pateó un coche de la Policía Nacional en Gavá, pero la sensación de que en Cataluña había en ese momento dos cuerpos policiales leales a la Constitución y un tercero rebelde y formado por diecisiete mil agentes armados no contribuyó precisamente a generar tranquilidad.

7. La Policía Nacional despeña a mujeres y ancianos por las escaleras

En el instituto Pau Clarís de Barcelona se pudo ver una de las imágenes más brutales de la jornada. Un grupo de policías lanzaba patadas voladoras y empujaba sin ningún miramiento escaleras abajo a mujeres que no se estaban resistiendo, que no suponían ningún peligro y que no obstaculizaban su paso. Soraya aludió durante su comparecencia a la “proporcionalidad” de la actuación de la Policía Nacional, pero resulta difícil encontrar un solo gramo de proporcionalidad en la violencia que puede verse en ese vídeo en concreto.

La Policía retira a un manifestante Reuters

8. La autora de Harry Potter hace acto de presencia

Era fácilmente previsible, pero la imagen de agentes de los cuerpos de seguridad del Estado cargando contra ciudadanos con los brazos en alto copó las portadas de los principales medios internacionales. Pero quizá fue el tuit de la autora de Harry Potter, JK Rowling, uno de los que más daño hizo por la rapidez con la que se viralizó. En él podía verse a la policía nacional arrastrando a un grupo de mujeres aterrorizadas. “Esto es repugnante e injustificable” dijo Rowling. “¿Y qué nos importa a nosotros lo que opinen fuera de España?”, “Los policías están aplicando la ley” o “Eso les pasa por estar donde no deben” fue la respuesta de muchos españoles.

9. Deformada por los golpes

La jornada fue prolija en imágenes falsas, antiguas o sacadas de contexto. Pero la de esta mujer con la cara deformada por los golpes en Sant Carles de la Rápita no fue puesta en duda por nadie.





10. El referéndum fue sólo un Macguffin

El referéndum, como se esperaba, careció de garantías democráticas. Eso por no decir que fue un paripé. En algunos colegios pudo verse a los presidentes de mesa sacando las urnas sin sellar a la calle y a los ciudadanos metiendo las papeletas en ellas de cuatro en cuatro. En otros se vio al mismo ciudadano votar dos, tres y hasta cuatro veces. El error de muchos ayer fue pensar que eso importaba. El referéndum fue sólo un medio para un fin. Y ese fin fue alcanzado ya a primera hora de la mañana por los organizadores del referéndum.

Rajoy lanzó a miles de policías y guardias civiles contra cientos de miles de ciudadanos que levantaban las manos en cuanto los veían llegar y el resultado fue el que habría podido prever hasta el más optimista de sus asesores. Porque Cataluña no es el País Vasco y los ciudadanos que ayer querían votar, equivocados o no, no son kale borroka. Lo decía con acierto el tuitero Mulo: “El referéndum es una performancey la policía ha actuado como si fueran a asaltar la Delegación del Gobierno”.





11. Rajoy le cedió el monopolio de la información sobre el referéndum a TV3 y La Sexta

TV3 fue ayer un monográfico dedicado casi en exclusiva a las imágenes de violencia policial. La Sexta no le anduvo a la zaga. En La1 y La2 no se tuvo noticias de la jornada, y el día transcurrió entre Flash Moda, Españoles en el mundo y Amazonia desconocida. Rajoy cedió el monopolio de la información acerca del referéndum (y de su interpretación) al canal controlado por el Gobierno catalán y a la televisión de Jaume Roures. La ceguera en este sentido ha sido tal que resulta difícil no pensar que la censura aplicada en La1 y La2 no obedece a una estrategia más amplia de “cuanto peor, mejor”. Que no por casualidad es la misma estrategia de Pablo Iglesias y su partido. O quizá es todo más sencillo de lo que parece y lo único que ocurre es que Rajoy es un presidente analógico en un mundo digital. Un mundo de imágenes más poderosas que todos los razonamientos jurídicos de todos los abogados del Estado y que nuestro presidente no entiende.





12. Agua, agua

Frente a los colegios electorales, los ciudadanos se organizaban en dos bloques. Por un lado, los que formaban cola para votar. Cola que en muchas ocasiones daba dos y tres vueltas a la manzana y que comportaba esperas de cuatro y cinco horas. Por otro lado, los que se apostaban a las puertas para impedir la entrada de los antidisturbios. La señal de la llegada de la policía era un toque de silbato. En ese momento, la consigna era entrelazar los brazos y apretarse lo máximo posible contra la puerta para formar una masa teóricamente impenetrable. En muchos casos, la policía logró penetrar ese cordón de seguridad. En otros, no.

13. Las dos conclusiones de la jornada

La unanimidad era prácticamente total entre los independentistas con los que pude hablar ayer en la cola de mi colegio electoral. La mayoría de ellos decían ser conscientes de que el referéndum carece de legitimidad y juraban no entender la táctica de Rajoy. “Lo que habría hecho un gobernante inteligente es dejarnos votar, deslegitimar después el referéndum por su falta de garantías democráticas y aplicar esta semana el artículo 155 contra Puigdemont, Junqueras y el resto de líderes del proceso. Pero no cargar contra los ciudadanos”.

Entre los contrarios al proceso, la opinión era prácticamente la misma, aunque con una pequeña diferencia. El momento para aplicar el artículo 155 habría sido para ellos hace meses, lo que hubiera evitado las imágenes de policías cargando, aporreando y lanzando gases lacrimógenos contra los ciudadanos. Muchos, de uno y otro bando, estaban convencidos de que no ya el PP, sino el Estado, ha perdido a Cataluña para tres o cuatro generaciones. Haya o no haya independencia.

14. Ayer pudo haber ocurrido una desgracia

Ayer, miles de personas corrieron riesgos que podrían haber sido evitados. Ciudadanos que querían votar, policías nacionales, guardias civiles y mossos d’esquadra. Todos ellos, hasta nueva noticia, españoles. La tarea de la policía fue no sólo arriesgada sino también inútil porque sólo se cerraron trescientos diecinueve colegios de un total de dos mil doscientos y porque se pudo votar en la mayoría de los colegios catalanes. Ni se impidió el referéndum, ni se evitaron las imágenes de violencia policial, ni se ganó la batalla de la imagen en el resto de Europa.

La pregunta es… ¿qué ha conseguido Rajoy con lo sucedido ayer? ¿Deslegitimar el referéndum? Ya estaba deslegitimado antes de empezar a votar. ¿Convertir a los independentistas en constitucionalistas de nuevo cuño? El resultado ha sido el contrario: los tibios han dado un paso más hacia el nacionalismo. ¿Evitar riesgos para ciudadanos y fuerzas de seguridad? Ayer se vivió una extraña guerra civil en Cataluña en la que cientos de españoles se atizaban de palos en un colegio electoral mientras en otro situado a apenas tres o cuatro manzanas se votaba con total normalidad.





15. Soraya y Rajoy mintieron en riguroso directo

Mientras Soraya afirmaba durante su comparecencia de las 14:00 que el referéndum había sido abortado, yo veía a miles de ciudadanos votar sin problemas en mi colegio electoral. Apenas quinientos metros más allá, cientos de ciudadanos más votaban sin problemas a esa misma hora en el Instituto Moisès Broggi. Un instituto situado a apenas cincuenta metros de la comisaría de policía de la calle de Sant Antoni Maria Claret. Rajoy apareció a las 20:30.

Mientras el presidente aseguraba que no había habido referéndum, TV3 mostraba, con la pantalla dividida, imágenes de varios colegios electorales en los que a esa misma se andaban contando votos. Hecha la ley, hecha la trampa: Rajoy se estaba refiriendo a un referéndum legal. La pregunta es la siguiente. Si no hubo referéndum, y si la farsa fue ilegal e ilegítima, ¿por qué se envió a la policía y a la guardia civil a unos colegios electorales en los que los ciudadanos andaban, en palabras del número dos del Ministerio del Interior, “de pícnic”?

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su declaración institucional de este domingo. J. J. Guillén Efe