Ya ha comenzado la campaña por las primarias. Tras años de coqueteos y meses de preparativos, Susana Díaz ha anunciado en público que quiere liderar el PSOE. "Tengo el orgullo, el honor de anunciar mi candidatura a la secretaría general del PSOE", ha dicho, cosechando una gran ovación de miles de personas (9.000, según la organización). "¡Como para que no lo dijera!", dijo con ironía a continuación.

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La presidenta de la Junta de Andalucía ha justificado su campaña "por el PSOE y por España". Su objetivo es devolver "a este país el proyecto de ilusión" que necesita España, pero sobre todo, ganar las elecciones. "Quiero un PSOE que vuelva a ganar". "Vamos a gobernar desde la victoria", ha prometido.

El acto fue concebido una reivindicación de las siglas del PSOE y como una explosión de entusiasmo de sus partidarios, entre los que se encuentran los máximos referentes históricos y los principales cargos orgánicos del partido. Entre ellos estaban Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, Alfonso Guerra o Carme Chacón, pero también cuatro de los otros seis presidentes autonómicos. Su discurso no tuvo mensajes directos para su rival, Pedro Sánchez, pero sí muchas indirectas.

Díaz prometió un proyecto "autónomo". "Una cosa es pactar y otra cosa es entregar al PSOE o imitar el modelo de otros", ha dicho en referencia probable a la abstención que hizo a Mariano Rajoy presidente y que ella ha defendido por responsabilidad. "Aviso. Voy a pedir el voto del que no esté en la nostalgia, el rencor y el resentimiento", ha advertido en referencia a las duras críticas que Sánchez y sus partidarios hacen de su candidatura y sus decisiones. "Queremos el voto del que no tenga rencor, del que no tenga rabia", ha gritado de nuevo al final de su discurso.

"Todas las sensibilidades tienen cabida en el PSOE", ha dicho, y en ese sentido ha pedido una campaña limpia. "Os pido que estas primarias no se conviertan en una carrera de halagos y tampoco en una carrera de márketing", ha dicho.

Díaz ha situado la desigualdad, los nacionalismos y los populismos como sus principales enemigos. Y ha asegurado que sólo el PSOE que ella quiere encarnar y del que se siente heredera puede combatirlos. "Lo que hay a la izquierda del PSOE no es ninguna izquierda transformadora", ha advertido en una clara referencia a Podemos.

Según la organización, hasta 9.000 personas se congregaron en el recinto ferial, 7.000 en el que se desarrolla el acto y otras 2.000 en otro, donde Díaz pasó antes de dirigirse al escenario principal. Cientos de banderas del PSOE, el himno oficial y un logo que dice "100% PSOE" fueron exhibidos para mostrar que el grueso del partido y su historia estaban en el recinto ferial, a pesar de que Sánchez congregaba al mismo tiempo a miles de personas en Valencia.

Los teloneros de Díaz han sido cuidadosamente escogidos e incluyeron una socialista joven, un alcalde del PSC, una exministra de González y el diputado en el Congreso Eduardo Madina. "Habéis sido muchos los que nos habéis pedido que Susana y yo estemos juntos. Estamos juntos", ha dicho, cosechando una ovación.

"Este es mi sitio", ha dicho, porque es el sitio de González, de Zapatero y de muchos referentes. "¿Pasa algo por sentir orgullo de un partido que ha gobernado con Felipe y con Zapatero 22 años de la historia de nuestro país?", se ha preguntado frente a quienes denostan a los expresidentes también dentro del PSOE. "Este pabellón escribe un nuevo comienzo" de "reconciliación" y de "futuro", según él. "Con Susana me une una idea, el socialismo", ha dicho quien ha sido uno de sus grandes críticos desde hace años.

La primera en hablar fue Estela Goicoechea, la directora del Observatorio de Salud de Cantabria y militante de 29 años, que advirtió de que a los votantes del PSOE no les "basta ser los primeros de los últimos", en referencia al partido que propone Sánchez que, según la candidatura de Díaz, no puede ganar la confianza mayoritaria de la sociedad. Según ella, la presidenta de la Junta es, como dice la canción del Izal, "la mujer de verde, aquella que se pone el traje para rescatarnos con sus superpoderes".

A continuación ha hablado Antonio Balmón, alcalde de Cornellá de Llobregat (Barcelona), cuya intervención tuvo simbolismo por el mal momento por el que pasaron las relaciones entre el PSOE y el PSC. En su discurso, hizo una defensa del poder público y el aparato al que critica Sánchez. "Sin poder público, no somos nada", aseguró, porque es desde las instituciones desde donde se cambian las políticas, según él. "Si el norte no respira, el sur tendrá dificultades", pero "si el sur no progresa, el norte se estrella", ha dicho.

La exministra Matilde Fernández, que se midió a Zapatero en el año 2000 por el liderazgo del partido, pidió "razón" y "corazón" e hizo un repaso a su trayectoria para reivindicar la cercanía del PSOE a los trabajadores y las diferencias con la derecha. "La tarea de los socialistas en la España de hoy es seguir enraizando la democracia" e "incorporar la lealtad en el hacer político", ha reclamado.