Rabat

El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, ha mantenido una relación fluida con el régimen de Marruecos en los últimos años, hasta el punto de reivindicarse ante el Gobierno de Rabat como valedor de sus intereses en España y en el continente europeo. Así se pone de manifiesto en un escrito que acaba de hacer público el hacker Chris Coleman, conocido como el Snowden marroquí. La pregunta surge de inmediato: ¿cobró por esas gestiones?

En su última revelación de documentos, Coleman (pseudónimo tras el que se oculta la identidad del activista) incluye una carta de cuatro folios firmada por el propio Pujol donde éste revela su intensa vinculación con las autoridades marroquíes. Se trata de una misiva dirigida al ministro de Exteriores, Taib Fassi Fihri. Está fechada en septiembre de 2011, coincidiendo con la Primavera Árabe, poco antes de los comicios generales en España y en Marruecos, y unos meses antes, también, de que aparecieran las primeras informaciones sobre la fortuna en Suiza del ex president.

La carta la escribe Pujol como miembro del consejo de Administración de la universidad de élite marroquí Al Akhawayn, situada en la localidad de Ifrane. Desde 2005, el ex president participó en la asamblea anual y en la ceremonia de fin de curso. Esas visitas le servían para reunirse con altos responsables de la política y de la economía marroquí.

En la carta, Pujol anuncia que defenderá un "impulso" de la política de colaboración con Marruecos cuando "PSOE o PP ganen los comicios", asumiendo un papel de embajador de Rabat. Es más, asegura que si el resultado electoral refuerza "la influencia de Cataluña sobre la política española" -y recuerda que ésta "ha sido realmente importante en los últimos 20 años"- eso "favorecería sustancialmente la colaboración con Marruecos y el reconocimiento del esfuerzo de democratización y progreso social del país". Pujol da así a entender que podría condicionar la política exterior española si el futuro Gobierno necesitara en el Parlamento de los votos de los nacionalistas catalanes.

Elogios al régimen

Pujol también elogia el régimen magrebí y las reformas constitucionales hechas para frenar las protestas del movimiento 20 de Febrero, que lideró la Primavera Árabe en este país, e informa de la situación en España y Europa en relación con Marruecos.

En el escrito, el expolítico catalán se excusa del "fracaso" en su misión de reanimar las actividades de la Unión por el Mediterráneo para realzar las relaciones de los países de ambos lados del Estrecho. Se justifica al declarar que tomó una serie de iniciativas durante su mandato en Cataluña en los años 80 para hacer comprender a Europa la importancia del Mediterráneo, pero "ni Europa en general ni la Unión Europea (UE) se interesaron por el asunto, y ahora tampoco muestran el suficiente interés".

Fragmento de los papeles de Marruecos.

En la misiva dirigida al ministro de Exteriores detalla que las gestiones "no tuvieron éxito" aunque impartieron conferencias y seminarios desde Estocolmo a El Cairo, y de Casablanca a Roma y Hamburgo, y contactaron con "políticos de alto nivel". Echa la culpa del fracaso a Europa central y a los países del norte, así como a Gran Bretaña, porque "no se han sentido concernidos".

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, las reuniones de Pujol con el ministro Taib Fassi Fihri eran periódicas. En 2009, por ejemplo, ambos se reunieron en Marruecos para analizar los progresos de la asociación Unión por el Mediterráneo (UPM). En 2011, Pujol participó en Rabat en una conferencia sobre la Administración Pública Regional, donde alabó el Plan de Regionalización de Mohamed VI que contempla incorporar el Sáhara marroquí descartando el derecho de autodeterminación. 

Críticas a González y a Aznar

Sí asegura que consiguió el interés de "Felipe González y el Gobierno español". Al PP, Pujol le achaca el "cambiar de actitud" y dirigir su política de exteriores "hacia el Atlántico y a los Estados Unidos", además escribe explícitamente que los socialistas "desconfiaron de Marruecos".

Pujol explica cómo se ve la figura del rey Mohamed VI en España y que la mayoría de los españoles y partidos políticos no ponen en duda su papel "decisivo y positivo" a excepción de "ciertos grupos radicales de izquierdas y de ciertos sectores de la opinión pública que son partidarios del Polisario". Aclara que eso es así en parte por "razones sentimentales difíciles de combatir" y porque "el Polisario ha hecho un buen trabajo de propaganda".

En el documento también se hace referencia a otro enemigo de Marruecos, Argelia, y cómo para España siempre ha sido un modelo en comparación con Marruecos. Pujol aclara que Argelia "ha sido la referencia para la izquierda" en España ("pero ya no es así ahora") y que incluso Aznar y su partido, en posiciones más conservadoras, también lo han preferido "de manera incomprensible".

En los papeles de Marruecos, también se habla de Proceso de Barcelona, la asociación euromediterránea creada en 1995 por el Gobierno del PSOE e impulsada por Europa que se convirtió en 2008 en la UPM. Para Pujol, esta nueva institución -que reúne a 28 miembros de la UE y a 15 países del sur y este del Mediterráneo- fue una "decepción" y una "evolución negativa" resultado de la "voluntad de poder de Sarkozy, más que el fruto de una reflexión y de un proyecto sólido".

Invitado especial de Hasán II

La carta de Jordi Pujol ha salido a la luz en la cuenta de Twitter del hacker Chris Coleman. El apodado Snowden marroquí inundó en 2014 y 2015 las redes sociales con tuits sobre información confidencial, y al menos dos de sus cuentas han sido desactivadas. Ahora, tras dos años de ausencia, se ha vuelto a colar con un nuevo perfil para revelar documentos sensibles y confidenciales (correos electrónicos, transferencias, notas, correspondencia oficial y fotos) sobre Marruecos.

Jordi Pujol siempre ha tenido buenas relaciones con Marruecos. Hasán II le invitó personalmente a pasar tres días en 1994. El monarca lo recibió con honores militares, como presidente de la Generalitat, con las banderas española y catalana ondeando al lado de la marroquí. A pesar de que solo un mes antes dos turistas españoles habían perdido la vida en un atentado de Marrakech, el dirigente nacionalista restó importancia al suceso, alabó "la seguridad interna" de Marruecos y animó a los empresarios catalanes a invertir en el país.

Pujol hizo una segunda visita oficial a Marruecos en 2001. Fue recibido por el rey Mohamed VI, y se entrevistó con varios ministros del entonces gobierno socialista de Abderramán Yusufi, se reunió con empresarios, y viajó por cuatro ciudades (Rabat, Casablanca, Tánger y Tetuán).

El expresidente catalán participó al menos hasta el 2012 en el comité de honor de la Fundación Tanja, un organismo que se creó con un objetivo "no lucrativo" en 2008 "con la misión de mejorar las percepciones y relaciones entre Marruecos y España, y más concretamente Cataluña, fomentando el conocimiento y acercamiento entre ambas culturas". Pujol organizó encuentros de alto nivel en Barcelona y Tánger para analizar y discutir las cuestiones de actualidad que concernían a las relaciones de los dos países.