Valencia

Una historia de amor que comenzó en prisión y que ha acabado en tragedia. Sara Majarenas y Stylianos Messinezis coincidieron en prisión. Allí se conocieron e iniciaron una relación. Ella fue detenida en 2005 y condenada a trece años y diez meses de cárcel por ser miembro del ‘comando Levante’ de la banda terrorista ETA. Desde entonces ha pasado por varias cárceles hasta llegar a la de Picassent, en Valencia.

Fuentes conocedoras de la investigación aseguran que fue mientras cumplía condena cuando conoció a Stylianos Messinezis, el hombre de 49 años con el que tuvo una niña y que este domingo fue detenido cuando se entregó a la policía confesando haber creído matar a su hija. A la Guardia Civil les dijo que se le habían "cruzado los cables" y les habló de una disputa por la custodia. En su posterior declaración policial ha mantenido esa versión.

Cuando los agentes llegaron a la casa, sorprendentemente se encontraron dentro a otra persona con la que se cree que estaba compartiendo piso. Sin embargo, aseguran, éste dijo a la Guardia Civil que no había oído ni visto absolutamente nada porque llevaba auriculares puestos. La niña, que pronto cumplirá tres años, se recupera en el hospital de las dos puñaladas recibidas por la espalda. Una de ellas le perforó un pulmón.

Tres años por drogas

Stylianos, un hombre de nacionalidad griega y origen etíope, también estuvo en prisión. Las citadas fuentes aseguran que cumplió unos tres años por un delito relacionado con el tráfico de drogas. No han concretado ni fechas ni la prisión en la que ambos cumplieron condena, pero aseguran que en algún momento los dos coincidieron (presos y presas pueden coincidir en zonas comunes) e iniciaron una relación entre rejas. Ella vive con la niña de lunes a viernes. Los fines de semana es él quien se hacía cargo, pero en dos meses la pequeña cumplirá tres años y, según explicó el delegado del Gobierno en Valencia, Juan Carlos Moragues, deberá abandonar su vida en el centro penitenciario. La disputa por la custodia estaría en el origen de este crimen.  

De hecho, fuentes de la investigación explican que Stylianos había recibido noticias de los padres de su pareja, que viven en San Sebastián, avisándole de que iban a reclamar la custodia en cuanto cumpliera la edad. Los agentes creen que el hombre pudo apuñalar a la pequeña como “venganza” por esta situación, dado  que temía perder la custodia. Cuando se entregó a la policía creía que realmente había matado a la pequeña.

El crimen se produjo en la pequeña localidad de Benifaiò. Un municipio de más de 10.000 habitantes y colindante a Picassent, municipio que acoge la prisión en la que su pareja cumple condena. Desde hace un año y medio un año Stylianos vivía en el número 17 de la avenida Caixa d’Estalvis (Caja de Ahorros). Tiene alquilado un piso en la séptima planta, la última. Este lunes todavía se veían los restos del suceso. No solo porque la puerta acorazada estaba doblada por arriba -un agente se coló por ese hueco para poder rescatar a la niña, que estaba inconsciente en el suelo y con un cuchillo en el tórax-, sino porque todo el descansillo estaba lleno de restos sanitarios como consecuencia de  los intentos de salvar la vida a la pequeña. Guantes, vendas, apósitos… se esparcían por el suelo.

"Estable dentro de la gravedad"

La niña permanece ingresada en La Fe, en cuidados intensivos, y  está estable, aunque dentro de la gravedad de sus heridas. De él, nadie quiere hablar. En el edificio ningún vecino pronuncia su nombre. Nadie sabía que la niña a la que veían con él era la hija que había tenido con “una etarra”. Tampoco tenían mucha relación con él.

Un vecino asegura que desde que tuvo un encontronazo (una fuerte salida de tono por una discusión con el ascensor) no quiso volver a subir con él y le ordenó a su hija que hiciera lo mismo. “Desde entonces yo ni le saludo”, dice, aunque apunta que en otras ocasiones se ha mostrado amable. Otros dicen que vivía solo, que tenía una bicicleta con una cesta en la que llevaba a la niña por la calle. Que en ocasiones venían al piso otras personas que decían que también vivían allí. Que era parco en palabras. Algunos de sus vecinos afirman que ni siquiera solía decir hola o adiós ni buenos días. Nadie escuchó ninguna salida de tono ni ninguna discusión con la pequeña. Sus caseros no habían tenido ninguna queja de él.

La Generalitat Valenciana ha anunciado que asumirá la tutela de la niña y que estudiará qué recurso de acogimiento es el más adecuado. El agresor pasará a disposición judicial este martes. Desde este domingo permanece en los calabozos del cuartel de Almussafes. El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, ha convocado una concentración silenciosa para este martes, frente al Ayuntamiento, ante la "gravedad" de la agresión a la hija de tres años de la presa donostiarra Sara Majarenas. 

Noticias relacionadas