Lisboa

La noche del lunes miles de lisboetas acudieron a la capilla ardiente del icónico Mário Soares, el ex primer ministro y presidente de la República Portuguesa, fallecido el sábado a los 92 años de edad, en el Monasterio de los Jerónimos en Belém. Junto a los ciudadanos de a pie que desfilaron ante los restos del político luso también pasaron altos cargos del Estado portugués y numerosos representantes extranjeros, entre ellos Artur Mas, que se presentó inesperadamente “por delegación de la Generalitat de Cataluña, y sobre todo por el president [Carles] Puigdemont”.

La presencia del expresident en la capilla ardiente en Lisboa ha sorprendido a muchos de los asistentes, pues desde que abandonó la presidencia de la Generalitat hace un año Mas no desempeña cargo oficial alguno dentro del Govern, e incluso renunció a su acta de diputado en el Parlament el día después de la investidura de Puigdemont.

Cuando han surgido actos oficiales en Portugal durante el último año el propio Puigdemont o, en su lugar, el conseller de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia del Govern, Raül Romeva, han asistido en nombre de la Generalitat. En otras ocasiones ha actuado como representante el histórico periodista Ramón Font, que desde el pasado septiembre encabeza la Delegación permanente de la Generalitat en Lisboa.

En declaraciones a la prensa Mas recordó a Soares como “un estadista europeo que nos apoyó durante momentos delicados y difíciles estos últimos tiempos, y que era un gran amigo de Cataluña. Esta proximidad la sentimos todos muchos, y yo como presidente de Cataluña la sentí de manera especial, insisto, en momentos difíciles como en el año 2014, que fue complicado para nosotros”, afirmó Mas, refiriéndose a la consulta ilegal celebrada entonces. “Despertamos muchas incomprensiones, pero también a algunas personas que estaban cerca nuestro”.

En noviembre de 2014, justo después de la celebración de la consulta, Soares publicó una columna en el diario portugués Público en el que aseguró que Cataluña había sido “maltratada” por el Gobierno de Mariano Rajoy y describió al entonces president Mas como “una figura no sólo respetada en Cataluña, como también en el resto de España y hasta en Portugal”.

En la misma columna Soares argumentó que los portugueses debían sentir particular simpatía hacia Cataluña, pues el país sólo consiguió independizarse de España en 1640 porque las tropas de Felipe IV estaban ocupadas con la sublevación de Cataluña.

“Rajoy, que es gallego, debería haber sido mucho más flexible con Cataluña”, afirmó Soares en su momento. “Como dice Felipe González, ya es hora de que España entienda que debe ser un Estado federal antes de que las cosas se le vayan de las manos. […] Portugal siempre ha sentido gran cariño hacia Cataluña, y hoy continuamos sintiéndolo, con la solidaridad que le es debida”.

Recordando esas palabras el lunes en el velorio de Soares, Mas afirmó que el político fallecido era “un hombre que entendía bien Cataluña y nos apoyaba en cuestiones delicadas, y sobre todo en un sentido democrático. Nos apoyaba como un pueblo que, como el catalán, tiene derecho a decidir su propio futuro, a ser escuchado, a ser valorado en sus opiniones”.

Da por hecha su inhabilitación en un juicio ‘politizado’

Preguntado sobre su propio futuro político, y si aspira a volver ser president de la Generalitat en algún momento, Mas rehusó responder, alegando que no era el momento para hablar de cuestiones políticas.

“Tenga o no tenga la intención –y no va a ser una respuesta excesivamente diplomática–, no es el lugar para decirlo. Vengo a rendir homenaje a un hombre al que queríamos y teníamos muchísimo respeto. No es el momento para hablar de cuestiones políticas internas”.

El político sí se pronunció sobre su próximo juicio del 6 de febrero, cuando tendrá que presentarse ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) por haber organizado la consulta independentista del 9-N, acusado de ser autor de los delitos de prevaricación administrativa y desobediencia grave.

“Nos encontramos con un juicio que es sobre todo político, y muy poco del ámbito jurídico”, afirmó Mas. “Lo afronto con la cabeza alta. Cuando una persona tiene la conciencia clara de que realmente hizo lo que tenía que hacer, más allá de los intereses de partido, que quiso interpretar la mayoría del pueblo de Cataluña", señaló.

"Recuerden que un 80% de la población catalana está a favor de la consulta, pues esté a favor o en contra de la independencia, está a favor de decidir nuestro propio futuro. Cuando esto es así en una sociedad madura, como la catalana, una sociedad tranquila, serena, pacífica, democrática, yo creo que los líderes políticos tienen que estar a la altura de las aspiraciones y los anhelos de la población. Yo, modestamente, intenté hacer eso”.

Desde Lisboa, Mas calificó la consulta independentista, en la que votaron unos 2,3 millones de catalanes –algo más del 33% de los llamados a votar– como un “éxito”. El 80,76% de los votantes de la consulta votaron sí a las dos preguntas propuestas sobre si Cataluña debería ser un Estado y si ese Estado debería ser independiente.

“Volvería a hacer lo mismo si estuviera en las mismas circunstancias. Espero que en algún momento las autoridades del Estado español recapitulen, y que entiendan que el proceso democrático catalán es eso: es democracia, es voluntad de diálogo y entendimiento, persiguiendo una idea que no es menor. La de la posibilidad de que Cataluña decida su futuro político.

“Estamos en Portugal, un país que tampoco es muy grande, que tampoco es un país muy poblado. Tiene una economía similar a la nuestra en volumen y potencia. Y en su momento se convirtió en un Estado”.

Preguntado sobre las posibles consecuencias legales del juicio, el expresident de la Generalitat reconoció que no le gustaban “a nivel personal”. Y añadio: “La posibilidad, casi la certeza que tengo yo de ser inhabilitado no es agradable”. Apuntando hacia un periodista, Mas afirmó, “si a usted le dijeran que mañana que no puede ejercer de periodista seguro que no le gustaría”.

“Cuando uno está metido en política, y sobre todo en momentos muy delicados, muy intensos, tiene que estar dispuesto a todo. Yo nunca he sido un político que dispuesto a refugiarse en la comodidad de no hacer nada. Lo que he tenido es la ambición de hacer algo para conseguir algo importante. Las consecuencias son duras a nivel personal, pero son mejores a nivel colectivo y a nivel de la conciencia de saber que has hecho lo que tenías que hacer”.

Noticias relacionadas