Sevilla

Unas copas de más en una comida de empresa, en este caso, una reunión de la Cámara de Comercio de Sevilla, son la excusa dada por el empresario sevillano Manuel Muñoz Medina, que ha terminado reconociendo a El Independiente el episodio denunciado por la secretaria general y portavoz parlamentaria de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, sobre la que se abalanzó e intentó besar, aunque puso la mano de por medio, cuando esta realizaba una visita a esta entidad. De estos hechos hay testigos, entre ellos, el presidente de la Cámara de Comercio, Francisco Herrero León, que también ha admitido lo sucedido y ya ha transmitido sus disculpas a Rodríguez, aunque eso sí, después de que esta interpusiera una queja formal ante la institución.

Muñoz Medina, que ya ha sido amonestado por la Cámara de Comercio de Sevilla, de la que es vocal, es un reconocido empresario que dirige la empresa Guadarte, dedicada a la venta de muebles y decoración y ubicada en Alcalá de Guadaira, y que presume de haber empezado a trabajar en una herrería y ahora tener una potente cartera de clientes VIP. Entre ellos, ha tenido a los futbolistas David Beckham, Falcao, Ronaldo o la actriz Jennifer Aniston y exporta sus productos a 42 países. 

El primer paso dado por Rodríguez, después de varios días de consultas sobre cómo gestionar esta situación, ha sido presentar una solicitud de conciliación judicial por trato degradante y agresión sexista, el paso previo a acudir a la vía penal o civil, además de relatar en primera persona y con todo lujo de detalles este ataque en Facebook. Para Rodríguez es importante, porque no deja de ser el prolegómeno a una demanda, porque el empresario deberá reconocer los hechos y pedir disculpas en sede judicial, algo a lo que este parece estar dispuesto, porque se siente avergonzado y arrepentido por lo sucedido.

Los hechos se remontan al pasado 20 de diciembre cuando, según relata, acudió a la exposición fotográfica organizada por la Agencia EFE en la sede de la Cámara de Comercio. Cuando decide marcharse, es invitada por el presidente de la entidad a conocer las instalaciones, entre ellas, su despacho. A pesar de agradecerle el gesto y rechazar la invitación porque tenía prisa, finalmente accedió. Tras ver su despacho, cuando se disponía a salir, coincide con dos individuos, el primero de ellos le saludó y es el segundo el que protagoniza este episodio. “Es entonces cuando el Sr. Muñoz Medina directamente se abalanza sobre mí y con un empujón me amordaza la boca con la mano mientras aproxima su boca a la mía y simula besarme en los labios con su mano de por medio”, detalla.

La única persona que, según la dirigente de Podemos, reacciona es la secretaria del presidente de la Cámara, que le pregunta si le conoce. “Le dije que no, y aún así el señor que me había amordazado, empujado, y dado un “beso fingido” en la boca, lejos de disculparse comentó: “claro que la conozco, estoy harto de verla en la tele”. En ese momento me siento paralizada, humillada, ultrajada y siento deseos de marcharme lo antes posible de allí y lo único que me sale es preguntar “¿y usted quién es?”, relata Rodríguez. La respuesta del empresario fue darle una tarjeta corporativa de su empresa. Tampoco le agradó a la parlamentaria andaluza la reacción del presidente de la institución, del que asegura que le dijo bromeando: "Ten cuidado que te vende un mueble".

Rodríguez describe en la entrada publicada en esta red social cómo este empresario mostraba en todo momento una actitud “abiertamente distentida e informal”, y que incluso tras su ataque, parecía “divertido ante lo que se había atrevido a hacer”.

En los días posteriores a estos hechos, Rodríguez ha estado consultando los pasos a dar y hoy ha emprendido acciones legales contra Muñoz Medina. “Entiendo que, en mi caso, no es solo un derecho, más aún, es una obligación no dejar pasar actos de este tipo por su claro cariz sexista y por formar parte de lo que consideramos violencias machistas. Entiendo que luchar contra las violencias machistas supone no dejar pasar ninguna agresión, no guardar silencio en ningún caso y es por ello que lo hago público, también por quien lo sufre y no puede denunciarlo con el altavoz que la ciudadanía me ha otorgado”, concluye.