La vicepresidenta de Castilla y León, Rosa Valdeón (Partido Popular), ha dimitido de su cargo tras ser retenida por la Guardia Civil por triplicar la tasa de alcohol máxima permitida al volante. Pese a que lo atribuye a "un error" o "una imprudencia", la número dos del Gobierno regional no ha tenido más remedio que retirarse después de narrar la versión de los hechos al presidente autonómico, Juan Vicente Herrera.

Valdeón presenta su renuncia irrevocable

Antes de comunicar su decisión irrevocable, Valdeón ofrecía a los medios de comunicación una versión kafkiana de lo sucedido durante la tarde del viernes. Achacó el triplicar la tasa de alcohol (0,77 mg/ aire en la primera prueba mientras que lo máximo es 0,25) a unos ansiolíticos que está tomando debido "a problemas familiares", a "dos cervezas" y "una pulguita", que se tomó en un área de servicio. Al principio de su comparecencia, sólo era "una cerveza". 

A partir de ahí, su relato de los hechos poco tienen que ver con lo trascendido. Mientras conducía por la A-6 a la altura de Ávila tuvo un incidente con un camión. El vehículo de la vicepresidenta se golpeó contra una rueda del otro vehículo y obligó al conductor a realizar una brusca maniobra para evitar volcar. Este le dio varias ráfagas de luces, pero ella continuó su camino rumbo a casa. Varias fuentes aseguraron durante todo el sábado que la política popular alcanzó los 170 kilómetros por hora, aunque ella, a preguntas de los periodistas, lo negó tajantemente. 

Tras el incidente, el camionero dio parte a la Guardia Civil y ésta organizó un control en la rotonda de acceso a la localidad de Morales de Toro que consiguió pararla. La Benemérita le informó de que habría sufrido un roce con un camión en un anterior adelantamiento.

"La primera sorprendida soy yo", garantizó Valdeón en sus explicaciones, quien aseguró -en repetidas ocasiones- que en ningún momento fue consciente del roce con ese camión.

Eso sí, la vicepresidenta admitió que sí tiene un rayón un rayón rojo y el parachoques suelto, pero que sólo se percató cuando se lo enseñaron los agentes de seguridad, que la sometieron posteriormente al control de alcoholemia. Fue entonces cuando reconoció ante las cámaras su positivo y apeló al Alprazolam como "única explicación".

"Que algunos políticos dejen de hacer daño"

Valderón fue la primera voz interna en el Partido Popular que criticó con dureza la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de proponer como candidato español a ocupar un alto cargo en el Banco Mundial al ex ministro de Industria José Manuel Soria. Tan sólo unos minutos después de conocer la noticia, la vicepresidenta de Castilla y León tuiteó: “Lo más suave que se me ocurre es vergüenza ajena. Que algunos políticos dejen de hacer daño a la política de verdad”.

Y su popularidad subió como la espuma. Auge. 

Este sábado, sus propias palabras se han vuelto en su contra tras ser cazada al volante a 170 kilómetros por hora y triplicando la tasa de alcohol máxima permitida.

Y su popularidad bajó en picado. Caída. 

Valdeón (Zamora, 1960) ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional y política en su provincia natal. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, ha trabajado como inspector médico en el sistema sanitario público, como directora en el Hospital Los Montalvos de Salamanca y ascendió hasta el máximo puesto en el servicio territorial de Sanidad en la misma provincia.

POLÍTICA Y SERVICIOS SOCIALES

Una carrera ligada al ámbito de la salud hasta que en 2007 abandonó su cargo en el ejecutivo autonómico para ser la candidata ‘popular’ a la Alcaldía del Ayuntamiento de Zamora. Y ganó. Y se convirtió en la primera mujer en liderar el Consistorio de la ciudad. Revalidó esa posición en las autonómicas de 2011 y las puertas de Génova se abrieron, prácticamente, de para en par para Valdeón.

En la madrileña calle de Génova, 13, ocupó un puesto en el Comité Ejecutivo Nacional del PP y formó parte del comité que redactó el programa electoral de los azules para las generales de 2008 que perdieron frente al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

El pasado año, la política que este viernes se sumó a la larga lista de cargos públicos pillados ebrios mientras conducían, dió por concluida su etapa al frente de Zamora después de ocho años y se puso a disposición del aparato para nuevas responsabilidades. Así, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, confió en ella para que fuese su mano derecha: vicepresidenta, portavoz del Gobierno regional y, además, consejera de Empleo.

En un perfil publicado por El Norte de Castilla, se describe a Valdeón como una política amante de la libertad -“el hecho de que es de las que les gusta más conducir que ser llevadas en coche oficial es las muestra que mejor ilustra esta circunstancia”-. También como activa de lo cotidiano, interesante, enérgica, asertiva, dialogante, afectiva y “leal, pero no sumisa”.

LA GUERRA CONTRA SORIA

En esa lealtad -que no sumisión- a su jefe Herrera, fue el primer verso suelto del Partido Popular que rechazó de plano el nombramiento de Soria como representante español en el Banco Mundial. El presidente autonómico no se pronunció, pero ella sí. Lo tachó de “vergüenza ajena”. Como toda la oposición en bloque, pero desde la bancada popular.

Afloró así un pasado enfrentamiento entre el binomio político Herrera-Valdeón contra Soria, y viceversa. Antes de que el ministro dimitiese por su vinculación con los ‘Papeles de Panamá’, Herrera afirmó que la delicada situación que atravesaba la minería del carbón en su región venía provocada en parte por la gestión de la cartera de Industria, méritos, dijo “para dimitir o para ser cesado”.

El pasado día 6, cuando se conoció que Soria renunciaba al Banco Mundial, Valdeón afirmó que “rectificar es de sabios, aunque el daño ya está hecho”. Sus tuits, hoy contra ella. Su rectificación ha sido la dimisión. Adiós a una carrera política que empezaba a despegar tras posicionarse como verso discordante en las filas populares. Los titulares sobre su embriaguez mientras conducía también quedarán ya registrados en las hemerotecas: “El daño ya está hecho”.