Las diferencias internas sobre cómo la dirección regional avanzó las intenciones de Podemos de entrar en el gobierno valenciano y acciones unilaterales como la fulminante destitución, por sorpresa, de la secretaria de Organización de esta formación en la Comunidad Valenciana, la diputada autonómica Sandra Mínguez, han elevado las voces dentro del partido que piden abiertamente y sin demora un Vistalegre valenciano para redefinir su papel en el tablero local. La petición va ganando terreno entre los partidarios del sí a la celebración de una asamblea ciudadana que aborde íntegramente el futuro de la formación. El próximo mes de septiembre será decisivo para acordar o no su celebración.

“Soy partidaria de un Vistalegre valenciano, de una Asamblea Ciudadana donde debatamos políticamente, sin prisas, dónde queremos ir y cómo podemos servir mejor a la ciudadanía valenciana y qué documentos políticos, organizativos y éticos tenemos que refundar porque estamos en una nueva fase”. Esta era la declaración que Sandra Mínguez realizó en una entrevista al diario Levante-EMV a principos de agosto, semanas después de ser destituida por el secretario general en Valencia, Antonio Montiel. Mínguez es una de las caras más conocidas del movimiento del 15-M valenciano  y una de las dirigentes fundacionales. La decisión de Montiel de cesarla despertó las críticas de las bases y aumentó las voces que exigen una cita como la que Vistalegre supuso para la formación morada.  

“Mucha gente de las bases dice que esta destitución directa no debería estar entre nuestra forma de actuar, que estas acciones no son la solución y que hay que readaptar las fórmulas organizativas. Necesitamos el Vistalegre valenciano”, dice un cargo de Podemos.

La destitución no es la única causa que ha llevado a esta reivindicación. El diputado autonómico y secretario general de Podemos en Castellón, César Jiménez, se quejaba en una tribuna publicada en eldiario.esde que todas las peticiones de apertura hacia las bases no se habían escuchado por la urgencia electoral y en base de argumentos como “ahora no toca”. También de haber conocido por la prensa las intenciones de entrar en el Consell. Jiménez pedía la convocatoria de la Asamblea Ciudadana para decidir este extemo y una redefinición del proyecto. “Una Asamblea Ciudadana valenciana similar a Vistalegre, podemos ir pensando el sitio”, terminaba su carta.

La propia Mínguez confirmaba en un comunicado tras su destitución las diferencias internas que habían surgido tras las manifestaciones de Montiel sobre la posibilidad de entrar en el Ejecutivo valenciano: “La diferencia se encuentra entre quienes creemos necesario resolver ese dilema con una estrategia integral, fruto de un debate colectivo en los órganos formales y la militancia, que se resuelva mediante una consulta vinculante a todas las personas inscritas, y quienes ya anuncian condiciones suficientes para esa entrada sin que su posición sea producto de un proceso de reflexión colectiva”.

EL RIESGO DEL DESCONTENTO

“La decisión de entrar en el Consell es una decisión de tipo táctico, pero tenemos que definir la visión del día después de esa decisión. Y si lo abordamos sin el necesario debate habrá descontento entre las bases”, dice Jiménez en alusión al riesgo de perder la filosofía del movimiento asambleario y, de rebote, apoyos de cara a los comicios de 2019. “Poco a poco se ha ido entendiendo que es necesario”, dice.  El riesgo que afrontan –apunta- es que si las decisiones se toman por un grupo reducido hay más probabilidad de que sean erróneas y que no atraigan a más gente o se pierda respaldo.

El senador Ferran Martínez es uno de los promotores del Vistalegre valenciano. Él lo estima necesario en el marco de la redefinición que debe hacer Podemos a nivel estatal y en la Comunidad Valenciana por el debate de la entrada o no en el gobierno autonómico. “El debate es claro pero no se tiene que tener de manera aislada, tiene que ver con el proyecto a largo plazo”, apunta. Martínez asegura que esta reivindación de un debate “serio y abierto” del rumbo de Podemos “ha sido recogida”, a falta de saber el respaldo real. “Vamos a seguir poniendo sobre la mesa esta idea y veremos qué apoyo tiene”, apostilla.

LA DECISIÓN, A SEPTIEMBRE

La formación mantendrá encuentros con la militancia a principios de septiembre y será en este ámbito donde se comience a plantear la opción de convocar una Asamblea Ciudadana. La duda principal, una vez que prácticamente se ha asumido que se convocará a las bases, está en saber qué se lleva a debate. Si es solo la decisión de entrar en el Consell o si se aborda la redefinición integral del partido y su futuro a largo plazo. “Si hay consenso de que se ha abierto un nuevo ciclo y no hay voluntad de adaptar la estrategia, supondrá un frento al desarrollo del partido”, sostiene Martínez.

Para la diputada nacional Angela Ballester, existen “posibilidades reales” de que haya un Vistalegre valenciano y no solo para decidir la entrada en el Consell que hace unas semanas se daba por hecha. Pero Ballester habla más de un “debate político” y no sobre la organización de Podemos en la Comunidad Valenciana. “Nadie se opone a que nada cambie. Es evidente que el debate tiene que darse”, dice.

En todo caso, de celebrarse el ‘congreso’, no será antes del que se haga a nivel estatal. El riesgo de no convocarse la cita, dicen sus promotores, es que Podemos pierda identidad y llegue en condiciones más débiles de cara a las elecciones de 2019.

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