El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha negado esta tarde ante los vocales del Consejo de la Policía Nacional que el Gobierno vaya a entregar las competencias de inmigración a Cataluña, tal y como aseguró Junts la pasada semana tras salvar una votación crucial para el Ejecutivo.

Según fuentes que presenciaron la reunión cuentan a EL ESPAÑOL, el ministro ha defendido que, en 5 años, su departamento "no ha traspasado ninguna competencia de la Policía Nacional, y no va a traspasar competencias de Interior en materia de extranjería a los Mossos d'Esquadra".

A su vez, Marlaska les garantizó que su equipo está trabajando para que ningún policía continúe siendo investigado por hacer su trabajo durante los distintos episodios del procés en los últimos años.

"No se va a ceder en ninguna de las competencias exclusivas del Estado, en materia de inmigración", señaló Marlaska en el encuentro. En todo caso, si se realiza alguna concesión en esa línea será sobre temas sociales según los estatutos, no en las competencias de admisión y de fronteras y expulsiones de inmigrantes.

Desde el anuncio de la cesión de esta área a la Generalitat como consecuencia de los acuerdos entre el PSOE y Junts, la tensión y la incertidumbre recorren la Policía Nacional y sus unidades dedicadas a esta materia.

Polémica

En los últimos días Fernando Grande-Marlaska ha tratado en las últimas horas de tranquilizarles prometiendo que, en lo esencial, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado seguirán desempeñando esa competencia en Cataluña.

Según adelantó EL ESPAÑOL de fuentes próximas al Ministerio del Interior, un miembro del gabinete del ministro se puso en contacto el pasado jueves con los sindicatos para calmar a los representantes policiales.

[Interior telefonea a los sindicatos policiales para calmarlos: no se cederá Extranjería a Cataluña]

Según esas mismas fuentes, Marlaska les garantizó que no se cederán competencias contempladas en la Ley Orgánica de Extranjería. Pese a la promesa, mandos de la Policía Nacional consultados por este periódico no terminaban de fiarse de que no se toque "nada más que lo esencial". Por eso, en el seno del cuerpo continúa la incertidumbre.

El anuncio de la cesión de Inmigración cogió a todos por sorpresa, incluido el propio Ministerio del Interior, donde no conocen  todavía la letra pequeña de lo que quiere Junts, cómo se le puede ceder ese control y si es legal hacerlo. 

[Los policías, en contra de ceder la inmigración a Cataluña: "Será nuestro desmantelamiento"]

Tan sorprendente fue lo ocurrido que las llamadas y mensajes entre las unidades de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras corrían como la pólvora en las últimas horas.

"Están a la expectativa", desvelan mandos policiales, que no terminan de ver cómo podría hacer el gobierno para que esas cesiones se puedan llevar a cabo sin que las tumbe después el Tribunal Constitucional. "Una cosa es el acuerdo político y otra el acuerdo jurídico. Es una competencia exclusiva de la policía del Estado. Es indelegable".

Los independentistas perdonaban la vida a Sánchez al lograr ocho nuevas concesiones para seguir vaciando competencias al Estado. Entre ellas, la gestión migratoria, una insólita licencia otorgada a un gobierno autonómico.