Roma

El papa Francisco se reunió con los obispos españoles este martes en el Vaticano para abordar las conclusiones del informe encargado por el Dicasterio para el Clero, que analiza la situación de los seminarios en España. La cita con el Pontífice fue convocada pocos días después de la publicación del informe sobre la pederastia en la iglesia católica española realizado por el Defensor del Pueblo. Una coincidencia que hizo temer no sólo a los prelados de que la situación de los seminarios fueran una excusa para convocar a la Conferencia Episcopal Española (CEE) al completo a Roma; una cita inédita con muy pocos precedentes. Sin embargo, las expectativas quedaron rápidamente rebajadas por el presidente de la CEE y cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella: "No era para tirarnos de las orejas", aseguró.

En una rueda de prensa posterior a la reunión, Omella reconoció que cuando recibieron la convocatoria para reunirse en Roma con el Pontífice, sólo cinco días después de la publicación del informe sobre la pederastia clerical en España, preguntó si la cita "era para tirarnos de las orejas; y me dijeron que no, que era para comentar el informe de los seminarios". "En realidad, he percibido el miedo en los periodistas porque en la CEE ya les comenté lo que sabía", añadió.

"Al comienzo de la reunión", continuó Omella, "el Papa nos ha dicho que podía haber ido él a España y no habernos hecho venir aquí. Y eso ya nos ha relajado mucho. Quería dialogar con nosotros y escucharnos. No era para tirarnos de las orejas ni condenar a nadie, sino para hablar. En el fondo estamos en un cambio de época muy importante y nos tenemos que preparar", aseguró. "¿Y para eso nos ha llamado? Pues sí. Creedme. Los chicos en la escuela decían 'por Jesusito, que te digo la verdad'", ironizó el presidente de la CEE ante la incredulidad y la insistencia de los periodistas.

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El "miedo en los periodistas" no es infundado. La convocatoria de los cerca de 80 obispos españoles en activo tiene pocos precedentes, especialmente si se tiene en cuenta que la cúpula de los prelados ya fue recibida por Francisco en enero de 2022 durante una visita 'ad limina', el viaje que hace cada cinco años el episcopado de cada país para encontrarse con el Papa. La última vez que el Pontífice convocó a todos los obispos de un país fue en 2018, cuando se reunió en Roma con los prelados chilenos en medio del escándalo por el caso del obispo Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales. Después de la reunión, los 34 obispos chilenos presentaron su dimisión en bloque.

La cita con el episcopado español llega justo un mes después de que el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, hiciera público un demoledor informe sobre la pederastia clerical, que estima que el 1,13% de los españoles mayores de edad asegura haber sufrido abusos en el ámbito religioso y un 0,6% por parte de un sacerdote o un religioso. La CEE insistió este martes en desvincular la cita con el Papa del resultado de la investigación sobre los abusos sexuales, aunque el portavoz de los obispos, César García Magán, reconoció la semana pasada, tras la celebración de la Asamblea Plenaria, que "era un hecho singular".

Durante las casi dos horas de reunión con el Pontífice, los prelados tampoco discutieron sobre la actualidad política española. El presidente de la subcomisión del clero de la CEE y obispo auxiliar de Madrid, Jesús Vidal, aseguró que la reunión se centró en el plan de formación para los seminaristas en España desde el plano "humano, teológico y pastoral", después de que el Dicasterio para el Clero elaborara un informe sobre la situación de los 86 seminarios erigidos en España y las 55 casas de formación.

Entre el 11 de enero y el 3 marzo de este año, el Dicasterio para el Clero promovió una visita apostólica a los seminarios españoles, que fue encomendada a dos obispos uruguayos: monseñor Arturo Fajardo, obispo de Salto, y monseñor Milto Luis Tróccoli, obispo de Maldonado-Punto del Este. Durante ese tiempo, los emisarios vaticanos recorrieron los 55 centros de formación españoles, además del Colegio Internacional Bidasoa y el Centro de Formación Comillas, para analizar su situación y escribir un informe.

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En ese documento de trabajo, cuyas conclusiones fueron presentadas este martes a los obispos españoles, el Dicasterio para el Clero incluye algunas recomendaciones para "formar sacerdotes misioneros para una Iglesia en salida". Durante la reunión se abordaron temas como la formación en los seminarios, la experiencia pastoral de los seminaristas, o la importancia de las diversas dimensiones de la formación pastoral, espiritual, teológica o humana. "También sobre la baja natalidad", puntualizó Omella, que influye en la falta de vocaciones, la cada vez más menguante comunidad de seminaristas y su acogida y formación, sobre todo de aquellos procedentes de fuera de Europa.

España es históricamente uno de los países del mundo con mayor número de conventos y seminarios, sin embargo, el número de aspirantes al sacerdocio ha disminuido drásticamente en los últimos años pasando de los casi 1.700 seminaristas que había hace dos décadas hasta los 974 actuales. Un descenso drástico, en sintonía con el resto de países europeos, que ha llevado a que casi la mitad de los seminarios actuales tengan cinco o menos estudiantes.