Alrededor de 200 personas, a las que se estima que pronto se sumen algunos centenares más, acaban de presentar una querella ante la Audiencia Nacional contra una plataforma de inversión en plantaciones de cannabis con fines medicinales, al considerarse víctimas de una presunta estafa piramidal.

Según la querella, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, los afectados acusan a la filial de Juicy Fields en España de un presunto delito continuado de estafa agravada, delito de apropiación indebida, delito de organización criminal, delito de intrusismo y delito de publicidad engañosa.

Esta compañía, con sede en Suiza, había urdido una supuesta trama defraudatoria con un claro modus operandi. Permitía a sus clientes invertir hasta 180.000 euros mediante transferencia bancaria o en formato de criptomonedas. La inversión se destinaba, supuestamente, a cultivar plantas de marihuana en empresas autorizadas legalmente.

Al cabo de 108 días se cosechaba la planta, se vendía y se devolvía el dinero invertido con unos intereses que oscilaban entre el 33 y el 66%. En teoría, los cientos de inversores podrían entonces, tal y como explica la querella, retirar el capital obtenido, bien a través de dinero FIAT o en forma de bitcoins.

La abogada Emilia Zaballos acaba de crear la Asociación de Afectados por Inversiones en Cultivos de CBD. Es su bufete el que ha interpuesto una querella para que todos los inversores puedan recuperar las grandes cantidades de dinero invertidas. "La empresa llevaba años funcionando y generando beneficios a sus inversores, a pesar de que distintos expertos alertaron de que podía tratarse de un fraude piramidal", reza el documento.

"Los beneficios económicos oscilaban entre los 68 y los 1.200 euros en función de la planta, con unos rendimientos mensuales de entre el 6% y el 14%".

Desaparición

El pasado lunes 11 de julio, Juicy Fields envió un comunicado a todos sus inversores. En él, continúa el escrito enviado a la Audiencia Nacional, aseguraba que una parte de los trabajadores "estaban en huelga". Después se congelaron las retiradas de efectivo y aseguraron que la suspensión solo duraría 48 horas.

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Dos días más tarde, el miércoles 13 de julio, se eliminaron todas las redes sociales de Juicy Fields así como los grupos de Telegram, moderados por empleados de la compañía, donde estaban todos los inversores. Al día siguiente se hizo oficial la renuncia del CEO de la firma, después de menos de dos meses en el cargo. 

Pocas horas después llegaba la alarma definitiva: los inversores ya no podían acceder más a su cuenta personal en la web. En ella figura el saldo que tiene cada uno de ellos. En ese espacio podían consultar también el estado de sus plantas, su evolución, cómo van creciendo y su posterior venta, algo que de repente resultaba ya imposible. Era como si el dinero hubiera desaparecido.

Esto, a juicio de la abogada Emilia Zaballos "vendría a ser la consumación de la defraudación huyendo con todo el dinero".

"Las pérdidas son mayúsculas y suman millones de euros. Hay miles de clientes atrapados en España, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos, Francia, Colombia, Venezuela, México… Al grupo en español de Telegram se han apuntado ya más de 6.000 afectados en apenas tres días", reza la querella dirigida a la Audiencia Nacional.

"Muchos acuerdos comerciales que había anunciado Juicy Fields con grandes empresas del sector -continúa la querella- resultaron ser falsos, y algunas multinacionales aseguraron que nunca habían tenido ningún trato con la compañía, como Canopy Growth y Aurora. Ambas negaron en su momento tener alguna relación con Juicy Fields".

Los cálculos de la letrada, su bufete y la nueva asociación indican ya un contacto con más de un millar de afectados por la estafa. En la asociación, estiman que podría haber más de 40.000 afectados en España.