Durante años, el gurú y sus secuaces subyugaron a sus discípulos con innumerables abusos sexuales. Niños y adultos eran igualmente víctimas de esta suerte de siniestra familia que vivía con aparente placidez y discreción en una masía dotada de finca e incluso piscina, toda clase de facilidades en un paraje aislado, en medio de la montaña, a las afueras de Castellón (Comunidad Valenciana).

Ahora, la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional acaba de finalizar una operación con la que han logrado desarticular lo que parecía una comuna pero en realidad era una secta destructiva de carácter sexual. Su líder, sin ir más lejos, se había autodenominado a sí mismo como un "enviado de dios". Así se presentaba ante sus feligreses, quienes integraban el grupo.

Por el momento, tal y como aseguran a este diario fuentes de la investigación, hay nueve detenidos, entre ellos el líder del culto, cuya actividad se había prolongado durante años en esa casa en el rural, ubicada en la comarca del Alcalatén.

Según ha podido confirmar EL ESPAÑOL a través de fuentes de la investigación y ha adelantado el diario Levante-EMV, la investigación fue iniciada hace un año y ha estado comandada por el grupo de Sectas Destructivas de la CGI.

Junto a ellos han trabajado la Brigada de Información y la de Policía Judicial de la comisaría de Castellón, así como la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM).

El operativo policial se produjo este martes. A primera hora de la mañana, todos los grupos de la investigación, acompañados de las unidades de Intervención Policial (UIP), irrumpieron en la casa donde se instalaba la secta comandada por su líder. Este, un hombre de 64 años de edad, sería uno de los detenidos. 

Denuncia

Fuentes judiciales y expertos en el mundo de las sectas explican que todo comenzó al recibirse una denuncia que revelaba lo que estaba pasando en esa secta a las afueras de Castellón: un grupo manipulado por la voluntad de su líder llevaba años sometiendo a prácticas sexuales a menores y a adultos a los que habían convertido en adeptos del clan.

Todavía no se ha podido cuantificar el número de personas afectadas, dado que la actividad de este grupo se habría extendido durante al menos unos años. Al parecer, los investigadores localizaron dentro de la masía una ingente cantidad de material fotográfico, así como cintas de vídeo y aparatos de grabación.  

Dentro de la casa se intervinieron joyas, dinero, artículos de lujo, juguetes sexuales y elementos de doctrina religiosa, propia del culto que profesaban en este círculo cerrado y sectario. 

Una "comuna"

Fuentes conocedoras han precisado que la masía se encuentra a 5 o 6 kilómetros de Vistabella. Se trata de un inmueble totalmente aislado en ese paraje rural. Aunque en la localidad se tenía constancia de la presencia de las personas ahora detenidas, ya que se les veía en algunas ocasiones por las tiendas del municipio, estos no tenían prácticamente relación con los vecinos, tal y como ha recogido Europa Press.

Entre ellos se decía que en dicha masía se había instalado una "especie de comuna". Todo, ciertamente, resultaba en el pueblo un poco extraño.

A los detenidos se les llevó a los calabozos de la Policía Nacional en Castellón. Allí se les está tomando declaración y aguardarán a que el juez decida si les envía o no a prisión.

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