Bruselas

Avalancha de correos electrónicos, presión sin precedentes en las redes sociales, miles de mensajes, campañas de desprestigio personal, intoxicaciones, fake news...

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Estos son los instrumentos que han utilizado el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y sus exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí para intentar frenar el levantamiento de su inmunidad parlamentaria, según relata a EL ESPAÑOL el presidente del comité de Asuntos Jurídicos, Adrián Vázquez (Madrid, 38 años, eurodiputado de Ciudadanos), que ha sufrido el acoso en primera persona.

"Antes no he querido decir nada porque, si hubiera denunciado este tipo de cosas durante el procedimiento, habría sido peor. Yo no quería generar una ola mediática sobre el suplicatorio. Quería que fuese plano, no hacer un uso político. Lo he llevado con estoicidad. Ahora que ha concluido mi trabajo, sí puedo decir libremente las presiones que se han sufrido y por eso lo hago", explica Vázquez.

La estrategia de acoso de Puigdemont, su particular apreteu ha resultado fallida. El comité de Asuntos Jurídicos aprobó el pasado martes el suplicatorio solicitado por el juez Pablo Llarena por 15 votos a favor, 8 en contra y 2 abstenciones.

Entre los apoyos del expresidente catalán se encuentran la ultraderecha y la izquierda radical. El propio Puigdemont da por hecho que el pleno de la Eurocámara ratificará la decisión el próximo 8 de marzo y prepara ya un recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE).

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, en la rueda de prensa que dio el miércoles en la Eurocámara Reuters

La tramitación del suplicatorio contra el expresidente catalán ha sido una auténtica carrera de obstáculos. El juez Llarena pidió al Parlamento que levantara su inmunidad en enero de 2020, inmediatamente después de que Puigdemont fuera reconocido como eurodiputado.

Pero el procedimiento ha acabado costando más de un año. Un periodo durante el que la euroorden remitida a Bélgica para su entrega a España por sedición y malversación ha estado congelada. 

"El primer problema que surgió fue el de la Covid. Estuvimos dos meses prácticamente parados en el Parlamento: marzo y abril. Una vez que se retomó cierta normalidad parlamentaria, los procedimientos de inmunidades siguieron detenidos. Se rigen por la regla de la confidencialidad y no teníamos la seguridad jurídica ni tecnológica de que pudiera respetarse. Se nos llegaron a acumular 13 casos", señala Vázquez.

Para el mes de septiembre ya se había resuelto la cuestión tecnológica. A petición suya, los servicios legales de la Eurocámara elaboraron un dictamen que avaló continuar con el procedimiento con un formato mixto presencial y virtual.

"El Parlamento Europeo tiene que responder con la máxima celeridad a las peticiones de levantamiento de inmunidad de los Estados miembros o de protección de inmunidad de los eurodiputados, porque se trata de una cuestión de derechos fundamentales", relata. Así, el suplicatorio contra Puigdemont pudo reactivarse el pasado noviembre.

Ha habido una presión sin precedentes. Lo que han intentado ha sido intoxicar, generar barro

"La segunda dificultad clara ha sido una presión sin precedentes, tanto en redes sociales, sobre la opinión pública y en forma de comunicación invasiva a nuestros correos electrónicos", apunta el eurodiputado de Ciudadanos.

"Lo que han intentado es intoxicar, generar barro. Incluso los funcionarios del secretariado han sufrido mucha tensión, al igual que compañeros diputados de todas las nacionalidades y la presidencia", añade.

El bombardeo de correos electrónicos tenía un doble objetivo: "embarrar el proceso alegando elementos que nada tienen que ver con nuestras competencias a la hora de valorar inmunidades". Y también "desprestigiar al comité de Asuntos Jurídicos -sobre todo a su presidente y al ponente que llevaba el informe (el búlgaro Angel Dzhambazki)- con informaciones falsas".

"El último dossier que enviaron, que no forma parte de la información confidencial del proceso, tenía 250 páginas y había por ejemplo 11 páginas sólo dedicadas a desprestigiarme. Porque había dado like a un tuit..., cosas surrealistas. Y luego insultos en Twitter: publiqué este jueves un artículo en La Voz de Galicia y sólo hay que ver el hilo de las respuestas que me dan", prosigue Vázquez.

Toni Comín, Carles Puigdemont y Clara Ponsatí, este miércoles en la Eurocámara

"Ese tipo de presiones han sido constantes y no sólo del entorno de estos diputados, también de sus abogados. El abogado (en referencia a Gonzalo Boye) es el que mandaba muchas veces mails a todo el comité. Es una cosa que yo no he visto nunca. Si el diputado quiere dar su posición, es el propio diputado el que manda el correo. Pues lo enviaba el abogado, con descalificaciones", asegura Adrián Vázquez.

"Los medios con los que han contado estos tres eurodiputados para conseguir capitalizar el debate en la opinión pública no tienen precedentes, por lo que a mí me dicen los más viejos del lugar. Tienen una gran capacidad mediática y de generación de documentación y de presión. Realmente tienen gente 24 horas dedicada a esto", asegura el eurodiputado de Ciudadanos. 

A su juicio, los argumentos que han utilizado los independentistas para descalificar la decisión del comité de Asuntos Jurídicos son modelo de "fake news", que se difunden con el objetivo de "desestabilizar el proceso". Por ejemplo, Puigdemont denuncia que no se han traducido todos los documentos de la defensa a las lenguas de la UE.

Pero en realidad, el reglamento de la Eurocámara dice que no se traducirán los artículos de prensa ni los textos que no sean pertinentes, y deja en manos del ponente la decisión sobre el resto. "Pese a eso, se han traducido todos los documentos jurídicos", apunta Vázquez.

El presidente del comité de Asuntos Jurídicos no es un juez. Esto es una votacion. Mi voto valía exactamente igual que los otros 24

También considera fuera de lugar la acusación de que él no es imparcial y tiene conflicto de intereses en este caso por ser eurodiputado de Ciudadanos. "El presidente del comité de Asuntos Jurídicos no es un juez. Esto es una votación. Es imposible ser imparcial en un proceso en el que tú no tienes una decisión arbitraria o mayoritaria. Mi voto valía exactamente igual que los otros 24", responde.

"Siguen sin querer entender que el comité no es un tribunal. Nosotros no estábamos valorando si eran culpables o inocentes. Nosotros sólo estamos aplicando el reglamento, que no tiene nada que ver ni con sus posiciones ideológicas, ni con sus actividades políticas, ni con el ordenamiento judicial del Estado miembro que solicita el suplicatorio", insiste.

La inmunidad parlamentaria se levanta en todos los casos, salvo si se demuestra que la petición de enjuiciamiento se basa en una opinión emitida en la Eurocámara o responde a una persecución política a su labor como parlamentarios.

Los independentistas también han denunciado la filtración, la semana pasada, del informe sobre el expresidente catalán, que en teoría debía ser confidencial hasta su aprobación. "La filtración me enfadó tremendamente. Obviamente no ha sido una buena noticia, pero reaccionamos rápido y el mismo lunes le pedí al presidente [de la Eurocámara, David Sassoli] que iniciase una investigacion interna sobre esa filtración y ya me ha confirmado que se va a hacer", explica el eurodiputado de Ciudadanos.

El último clavo ardiendo al que se agarra Puigdemont tiene que ver con el informe sobre la inmunidad de Clara Ponsatí, que incialmente le atribuía el delito de malversación, que no está en la euroorden.

Los independentistas han enviado este viernes una carta de protesta a Sassoli pidiéndole que invalide todo el proceso. "Ha sido un error administrativo que además ya está corregido. Todo el debate se ha producido sabiendo perfectamente cuáles eran las tipificaciones", señala.

Lo que hacen es desprestigiar la democracia europea, ese es el objetivo final

Pese a todas las denuncias de los independentistas, Vázquez resalta que el procedimiento para levantar su inmunidad ha sido "impecable". Incluso se les concedió su petición de aplazar su audiencia del 11 de diciembre al 14 de enero "por cortesía", pese al "ruido" que estaban generando.

"Yo estoy muy orgulloso porque hemos mantenido la cabeza fría, hemos mantenido la transparencia y las garantías del proceso al máximo y hemos conseguido llevarlo con la regla en la mano y sin movernos", subraya. 

En todo caso, el eurodiputado de Ciudadanos augura que la campaña de desinformación de Puigdemont continuará y se agravará de aquí a la votación final del suplicatorio en el pleno.

"Me temo que la presión a los eurodiputados de otras nacionalidades va a seguir, me temo que la intoxicación con información falsa va a continuar hasta el 8 de marzo. Para ellos sólo es democrático algo si va en la línea que ellos quieren. Todos los que no pensamos como ellos no podemos ser demócratas. Lo que hacen es desprestigiar la democracia europea, ese es el objetivo final", concluye.