El barco de la familia de Esperanza Casteleiro, secretaria de Estado del Ministerio de Defensa, ha sido retirado del amarre en el que descansaba desde hace 7 meses en uno de los muelles de la estación naval de La Graña, un centro de enseñanza de la Armada española muy próximo al arsenal militar de Ferrol.

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Según ha podido conocer EL ESPAÑOL, a primera hora de la tarde de este martes la embarcación de recreo ya no se encontraba atracada en el pantalán. Alguien la había trasladado de allí. Esta medida se producía tan solo 24 horas después de que EL ESPAÑOL revelase el atraque presuntamente irregular de ese barco privado en un muelle militar, en un emplazamiento público.

El barco, de unos 9 metros de eslora, es propiedad del cuñado de la número 2 de la ministra Margarita Robles, un ex militar ya retirado, tal y como pudo conocer este periódico a través de distintas fuentes y confirmó la propia Casteleiro.

Desde que apareció en el muelle, muy cerca de los veleros empleados por la Escuela de Especialidades de la Estación Naval de la Graña y de otras naves operativas de las Fuerzas Armadas, muchos allí advirtieron cómo un familiar de Casteleiro -presumiblemente el propio dueño- acudía a realizar tareas de mantenimiento.

Solo tras la información publicada este lunes por este periódico ha habido reacciones en el lugar en torno a este hecho que muchos allí conocían. Y quizá por eso se ha decidido evacuar del lugar. 

La gran pregunta ahora es a dónde ha ido a parar el barco del familiar de la secretaria de Estado. Este periódico ha sondeado cuatro de los puertos deportivos más cercanos a las instalaciones de la Armada en Ferrol y en todos ellos existe  una cierta lista de espera.  

Por tanto, con toda probabilidad, aquellos que en esa ría posean una embarcación de esas características y quieran gozar de un amarre en el que dejarla descansar, deben inscribirse en cada uno de ellos con sus datos. Luego, tendrán que aguardar a que haya un hueco disponible. 

Explicaciones

A lo largo de la jornada del martes, varias formaciones políticas han exigido en el Congreso de los Diputados explicaciones. Han dirigido sus quejas tanto al Gobierno como a la ministra Margarita Robles, así como a su ministerio, tras las revelaciones sobre el barco de la secretaria de Estado de Defensa.

Sin ir más lejos, desde Ciudadanos ha presentado por escrito una pregunta a la Mesa de la Cámara Baja en la que solicita al Gobierno que dé respuesta a una serie de preguntas. En el escrito, firmado por Miguel Ángel Gutiérrez, Portavoz de formación en la Comisión de Defensa, se pregunta al Gobierno si conocía el amarre del barco de recreo privado en una base militar.

La formación naranja quiere saber también qué opinión le merece al Gobierno "este comportamiento por parte de un alto cargo" del Ministerio de Defensa y si la llegada de la embarcación figura en los registros de entrada al complejo militar.

No han sido los únicos en exigir que se aclare lo ocurrido. El PNV y Más País, dos de los socios del Ejecutivo socialista, exigen que Esperanza Casteleiro explique las circunstancias por las cuales un barco de su familia permaneció amarrado hasta este martes en uno de los muelles de la Armada. Allí estuvo desde aproximadamente su llegada, a finales del pasado junio, a la Secretaría de Estado de Defensa. 

Desde el Congreso, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, reconoció lo "sorprendente" de la exclusiva de EL ESPAÑOL. Dijo mantenerse "a la espera" de las explicaciones que pueda dar la mano derecha de la ministra de Defensa.

También el portavoz de Más País, Iñigo Errejón, cree que el hecho sería "inaceptable".  Reivindicó que los responsables públicos no deben confundir lo público con lo privado y el patrimonio de todos con instituciones privadas: "Si es así, me parecería absolutamente lamentable y debería dar explicaciones".

Respuesta de Casteleiro

Casteleiro aseguró a EL ESPAÑOL que ella no realizó ninguna gestión para que el barco estuviese atracado en la citada base naval. Cuestionada sobre si tenía sentido que su cuñado gozase de tal privilegio, Casteleiro eludió la respuesta: "Yo no he tenido nada que ver en eso". 

A última hora del martes remitió un nuevo comunicado a EL ESPAÑOL en el que incidía en la misma tesis: "Somos una familia muy numerosa, vinculada a la zona. Yo no he podido ir allí desde el pasado mes de agosto, por las limitaciones a los viajes como consecuencia de la pandemia, e ignoro el uso que haya hecho del barco su exclusivo propietario, o dónde se encuentre amarrado ocasional o regularmente".