"La situación está totalmente descontrolada. Estamos de cierre total". Las palabras de una funcionaria de la prisión de Picassent (Valencia) reflejan la complicada situación que se vive en estos días en la cárcel más grande de España. En un recinto en el que conviven a diario 1.910 presos, 133 se han contagiado por coronavirus. Otros 473 se encuentran en cuarentena preventiva. También 16 funcionarios se han infectado en el lugar. Otros 27 se han confinado por precaución.

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Este miércoles, el Ministerio del Interior cerró, a efectos prácticos, el centro penitenciario debido al avance de la Covid-19 en su interior. Estarán totalmente aislados durante, por lo menos, las próximas dos semanas. El director ha ordenado además que los reclusos no salgan de sus módulos a excepción de aquellos que realizan labores esenciales.

Se han suspendido todas las comunicaciones, las reuniones de los internos con sus abogados, los talleres, las salidas y los permisos. Solo al personal se le permitirá la entrada al centro. También se han paralizado todas las salidas y permisos salvo en situaciones de fuerza mayor (por razones sanitarias o judiciales). 

Este martes, en el módulo 7 de Picassent, otra trabajadora que ha contado su experiencia a EL ESPAÑOL se topó con un numeroso contingente en la sala habilitada para ver la televisión. "Encerrados, jugando al parchís, ninguno llevaba mascarilla. Luego pasé por la sala del economato".

Como había ventolera, tenían cerrada la puerta del patio. "Estaban allí sin ventilación. Así que, aunque llevaba mi FFP2, con el tiempo que estuve con ellos y la carga vírica que debía de haber, me temo que lo habré pillado. Cruzo los dedos".

Puerta a puerta

Esto lo dice por la dificultad que existe en una cárcel con la anquilosada estructura de Picassent. "En las prisiones modernas la apertura se puede realizar desde la oficina, y las puertas se abren mecánicamente. En las prisiones viejas, como esta, las aperturas se realizan celda a celda, de forma manual, una por una, con llave", explica la trabajadora. "Imagínate la carga viral que se acumula en esos pasillos de 18 celdas sin ventilación".

Por precaución, hay funcionarias que ya se han autoconfinado en casa y ha pedido cita para hacerse este jueves una PCR pagada con dinero "de su bolsillo". "Tiene familiares mayores y no quiere arriesgarse", explica una de sus compañeras. Estamos así todos".

Los sanitarios, desbordados

Desde el equipo sanitario de la prisión relatan que en las últimas jornadas se encuentran "absolutamente desbordados". "Se está realizando una media aproximada de 120 PCRs al día en instalaciones no adecuadas, con los riesgos de seguridad que ello supone para todo el personal"

A su vez, tienen que realizar el seguimiento diario de todos los contagios con un equipo médico -todos los sindicatos llevan años denunciándolo- que muchos califican de precario. "Falto de personal", remarcan desde la cárcel valenciana. A ese trabajo se le suma todas las tareas sanitarias habituales en la rutina de la prisión más grande de España.

Hace semanas que los casos venían aumentando en la prisión. Los sindicatos como CSIF o la asociación Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) ya habían exigido medidas contundentes. Las cuentas de este último colectivo, además, incrementan significativamente los datos oficiales. "Nos encontramos, ahora mismo, con un total de 162 internos positivos, más de 500 en situación de aislamiento sanitario provisional". Permanecen, entretanto, a la espera de los resultados de las más de 200 que se hicieron entre la tarde de este martes y este miércoles por la mañana.

Exterior de la cárcel de Picassent. EL ESPAÑOL

Tanto CSIF como TAMPM explican que entre los internos se están realizando cribados masivos, una medida que no se está tomando con los funcionarios. Instituciones Penitenciarias explica que hay funcionarios que dependen de la Seguridad Social. Otros, apuntan, escogieron la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE), la cual en abril puso en marcha un procedimiento para realizar de manera inminente pruebas de la Covid-19 a los trabajadores.

Es a MUFACE a la que le corresponde realizar los test pero, según los funcionarios, esas pruebas no se les están haciendo.

Los peores datos de la pandemia

Lo que está sucediendo en Picassent es el caso más extremo de cuantos se están produciendo en las cárceles de todo el país. Teruel, Palencia, Murcia, Lleida, León, Asturias, Cádiz, Granada o Sevilla son algunas de las provincias más afectadas a nivel penitenciario.

Según los datos recabados por CSIF, los casos se han disparado a lo largo de los últimos 15 días en todas las prisiones. Hasta 611 activos en todo el territorio, En total se han contagiado 337 internos, al igual que 274 trabajadores. 1.039 reclusos y 316 funcionarios han sido puestos ya en cuarentena. Se trata del peor registro de positivos desde que comenzó la pandemia.

Por desgracia, muchos temen que en los próximos días el virus se continúe propagando. Los datos de Instituciones Penitenciarias, según ha podido saber EL ESPAÑOL, contabilizan tan solo dos presos fallecidos por coronavirus en las cárceles desde que todo comenzó el pasado mes de marzo.

Ante esta situación, CSIF ha reclamado que se priorice la vacunación al personal funcionario, en el marco de la "Estrategia de vacunación frente a la Covid-19".

Entretanto, para paliar la restricción de las comunicaciones, Instituciones Penitenciarias ha decidido ampliar el número de llamadas telefónicas que tienen autorizadas los internos, especialmente con sus abogados.